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4.01.2026

¿ en verdad existió el Mesías ?

 Usualmente, cuando se hace esta pregunta, la persona que la hace, cataloga la pregunta como “fuera de lo que dice la Biblia”. No aceptamos la idea de que la Biblia no puede ser considerada como una fuente de evidencia sobre la existencia de Jesús. El Nuevo Testamento contiene cientos de referencias de Jesucristo. Hay quienes fechan la escritura de los Evangelios en el siglo II d.C., esto es, más de 100 años después de la muerte de Jesucristo. Aún si este fuera el caso (el cual rechazamos firmemente), en términos de evidencias antiguas, los escritos hechos menos de 200 años después de que los eventos ocurrieran, son considerados como evidencias muy confiables. Más aún, la gran mayoría de los estudiosos (cristianos y no cristianos) aceptarán que las Epístolas de Pablo (al menos algunas de ellas) fueron de hecho escritas por Pablo en la mitad del primer siglo d.C., menos de 40 años después de la muerte de Jesús. En términos de evidencias de manuscritos antiguos, esta es una prueba extraordinariamente fuerte de la existencia de un hombre llamado Jesús en Israel a principios del primer siglo d.C





También es importante reconocer que en el año 70 d.C., los romanos invadieron y destruyeron Jerusalén y la mayor parte de Israel, matando a sus habitantes. Ciudades enteras fueron literalmente quemadas hasta sus cimientos. Entonces, no debería sorprendernos si mucha de la evidencia de la existencia de Jesús fue destruida. Muchos testigos oculares de Jesús debieron haber muerto. Estos hechos obviamente disminuyeron la cantidad de testimonios de testigos oculares sobrevivientes de Jesús.


Considerando el hecho de que el ministerio de Jesús fue reducido a un lugar culturalmente atrasado en un pequeño rincón del imperio romano, hay una sorprendente cantidad de información acerca de Jesús que puede ser extraída de fuentes históricas seculares. Algunas de las más importantes evidencias históricas de Jesús, incluyen lo siguiente:


El historiador romano Tácito del primer siglo, quien es considerado uno de los más precisos historiadores del mundo antiguo, mencionó a los supersticiosos “Cristianos” (“de Christus” lo cual es Cristo en latín), quienes sufrieron bajo Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio. Suetonio, secretario en jefe del emperador Adriano, escribió que había un hombre llamado Chrestus (o Cristo) que vivió durante el primer siglo (Anales 15.44).


Flavio Josefo es el más famoso historiador judío. En sus Antigüedades se refiere a Santiago como, “el hermano de Jesús, a quien llamaban el Cristo”. Hay un verso controversial (18:3) que dice, “En aquel tiempo había un hombre sabio, Jesús, si es que es lícito llamarlo un hombre. Porque era un hacedor de maravillas.... Él era[el] Cristo... se les apareció vivo de nuevo al tercer día, como los profetas divinos habían predicho estas y otras diez mil cosas maravillosas acerca de él". Una versión dice: "En aquel tiempo había un sabio llamado Jesús. Su conducta era buena y era conocido por ser virtuoso. Y muchas personas de entre los judíos y de las otras naciones se convirtieron en sus discípulos. Pilato lo condenó a ser crucificado y a morir. Pero los que se hicieron sus discípulos no abandonaron su discipulado. Informaron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión, y que estaba vivo; por lo tanto, tal vez era el Mesías, del cual los profetas han relatado maravillas".


Cortesía Culichilango