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1.29.2020

Miércoles de película: Cindy la regia


Basada en el famoso personaje de la tira cómica de Ricardo Cucamonga que nació en 2004. Cuando Cindy, una niña fresa (no yerbita) de San Pedro (la zona más nice de Monterrey) termina con su novio, decide huir a la Ciudad de México, donde nuevas amistades y caminos inesperados le enseñan que hay mucho más en las posibilidades de su vida y su talento de lo que se imagina. Y es que ella no es de provincia, es de Monterrey.

La pelicula es ligera, con los clasicos chistes acerca de la rivalidad entre norteños y chilangos, llena de referencias a la vida en el norte, desde las carnes asadas, hasta la mencion de los chicharrones de la ramos, pasando por los viajes que hacen los regios cada fin de semana a McAllen a surtirse en Ross, Burlington y demas tiendas tipo thrift o de segunda mano.

Tampoco faltan los chistes a los chilangos, desde las quesadillas sin queso, hasta la leyenda de que todo se meten en un bolillo, perden, meten en un bolillo.

Creo que lo mejor de la pelicula es la participacion de Isela Vega como la abue de las "prims", donde hace de psicologa y consejera de ambas.

Sorprende Regina Blandon en su papel de la "prim" que recibe a la regia en su depa en el DF, ya que la hace de "lencha" y la inocente de su prima no se da cuenta.

En fin, la peli esta palomera, no esperen mucho pero si chistes trillados, con el clasico acento regio mezclado con algo de chilango.

Sobres....

-Brion




I

1.26.2017

La filosofía en la quesadilla

Hay quien afirma que en el nombre de la rosa, está la rosa; por el contrario, hay quien asegura que la rosa seguiría oliendo a rosa aunque así no se llamara. En uno de los diálogos de Platón, conocido como Cratilo, se discute esa cuestión.


  • Crátilo sostiene que la palabra contiene ciertos sonidos que expresan la esencia de lo nombrado, siendo así que hay letras idóneas para cosas blandas, otras para cosas líquidas, etc.
  • Hermógenes afirma que la relación entre el nombre y lo nombrado viene dada por la costumbre y la convención. Los nombres no expresan la esencia de las cosas, y pueden reemplazarse por otros.
  • Sócrates no se muestra de acuerdo con ninguna de las dos propuestas, pareciera que su idea es rechazar el lenguaje como revelador de la verdad al combatir dos teorías que pretenden, cada una a su manera, emplearlo con este fin.

Yo sé que escribo esto, casi inútilmente, porque jamás llegaremos a un acuerdo, en parte por orgullo, en parte porque a veces se arma el desmadre en buena lid. Sólo quise aprovechar que otra vez parece ser un tema relevante para el país (ya ven que no tenemos otras preocupaciones más urgentes).

Quesadillas. Sí, el nombre claramente indica que llevan queso, sin buscar fuentes, sin tener que googlear, a nadie debería caberle duda que así es. Alguna vez leí una descabellada mentira sobre un falso nahuatlismo que aseguraba otro origen para el nombre. Tan triste y repulsiva la tentativa que ni un like le di.

Dicen los del norte, que la quesadilla sin queso es sólo un taco. Nada más falso. Quizá sólo para la gente que no conoce la variedad de antojitos, garnachas y demás delicatessen de la gastronomía ligada a la masa de maíz así pueda parecer. El motivo de este post es salvar este punto.

La tortilla del taco es claramente redonda, usualmente disponible en tres diámetros, es de masa delgada, se come caliente y blanda, recién hecha o recalentada.

En cambio, para los habitantes de la megalópolis conocida como Ciudad de México, la tortilla de la quesadilla debe ser alargada, en forma de óvalo, recién hecha, y la cocción final se alcanzará una vez doblada y con el guiso de su preferencia ya dentro, además que el grosor es claramente diferenciable del de una tortilla normal. Puede ser cocida en comal, o sellada y frita en aceite (craso error sería confundir esto con una empanada). El queso, como ya saben, es opcional.

Imposible que una quesadilla de tinga de pollo sea confundida con un taco, además de la evidente diferencia de la forma y cocción del soporte de masa de maíz, hay un tema cultural, de tradición. La tinga de pollo no se acostumbra comer en tacos, mismo modo, para los demás ingredientes que suelen destinarse a las quesadillas, a saber:

tinga de pollo/res
cuitlacoche
flor de calabaza
hongos
et al.

La forma, grosor y sistema de cocción de la tortilla, además de los ingredientes empleados, deberían bastar para diferenciar claramente a una quesadilla de un taco.


Así pues, tal como afirmaba Hermógenes, la quesadilla no la hace el nombre, no al menos para la gente culta y evolucionada de la capital del país. Por el momento esta singularidad sólo aplica a las quesadillas, y no a otros alimentos, como han querido difamar algunos memes, evidentemente carentes de toda gracia.





Por último, quiero postular una teoría de porque la quesadilla en la capital del país perdió el queso.

Somos casi nueve millones de habitantes en la Ciudad de México, la cantidad de comida que consumimos a diario debe ser alucinante. Ahora, imaginen ustedes que ponen un local de comida, si tienen suficiente demanda, mientras más comida vendan es mejor. Así pues, en lugar de vender diez sándwiches con dos rebanadas de jamón cada uno, pueden vender veinte sándwiches con una rebanada de jamón cada uno.

Respecto a las hamburguesas, recuerdo que en algún momento empezaron a preguntar "con o sin queso", y sé que me quedé pensando "¿qué antes no le ponían siempre queso?". Algo similar debió pasar con la quesadilla.

Quizá en algún punto, la ambición, o la pobreza, hizo que los cocineros empezaran a omitir el queso, quizá a doña Chema ya no le alcanzaba para comprar tanto queso, o quizá sólo estaba embriagada de poder y quiso sacar más ganancia.



Cortesía de Null


5.11.2016

Conociendo México - 7 mitos de la comida mexicana.



Hace poco leía una nota que mencionaba que la comida mexicana es más popular que las hamburguesas en EEUU representando casi el 8 por ciento del total de restaurantes que operan en este país, con más de 57,000 establecimientos, según datos de la Asociación Nacional de Restaurantes (NRA). 

Pues bueno, nosotros como mexicanos no necesitamos leer eso, porque sabemos que nuestra gastronomía mexicana, por su variedad y sabor, no le pide nada a las demás, de hecho, es tan buena que en Noviembre de 2010 nuestra comida fue reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. 

Aun así, hay mitos que la comida mexicana enfrenta a pesar de tener tantos reconocimientos a nivel internacional, por eso, a alguien se le ocurrió la idea de hacer saber que son solamente mitos, y rebatió cada uno de ellos.

1. La comida mexicana es puro taco.

La cocina tradicional de México se basa principalmente en el maíz y sus derivados; sin embargo, por difícil que resulte creerlo, no todo en México son tortillas. La diversidad culinaria de nuestro país es enorme y hay especialidades locales por región, e incluso por pueblo, a lo largo y ancho del territorio. Claro que podrían darle la vuelta a México sobreviviendo a base de totopos, tamales y chilaquiles, pero lo recomendable es indagar un poco más sobre lo mejor de cada región. Prueben un poco de la tradición maya con una buena sopa de lima en Yucatán (que no es sopa de limón, ni de limón dulce, es sopa de lima), éntrenle a los famosos tacos de pescado en Ensenada o pongan a prueba su resistencia al chile con una torta ahogada en Guadalajara. Si existe una opción perfecta para cada tipo de mexicano, seguro que hay una opción perfecta para cualquiera.




2. El mejor mole mexicano viene de Puebla.

Pensar que el mole puede ser comprendido a partir de una sola receta es como pensar que todas las salsas en México son guacamole. El mole es el nombre genérico de una salsa o potaje cuya característica distintiva es tener una enorme cantidad de ingredientes y un proceso de preparación por demás complejo. Chocolate, pepitas, cebolla, clavo, ajonjolí y la mitad del catálogo nacional de chiles son los participantes comunes de esta barroca expresión culinaria. Por supuesto que el mole poblano es riquísimo, pero no se les ocurra irse de México sin probar el mole negro de Oaxaca, el amarillo, el pipián, el coloradito, el chilmole e incluso el clásico mole de olla, que no tiene nada que ver con todos los demás, pero se sigue llamando mole. El mole en México es toda una institución y un equivalente culinario de nuestra diversidad cultural. ¡Respeto al mole!




3. Hagas lo que hagas… mantente lejos del chile.
Claro que es posible seguir esta advertencia al pie de la letra y mantenerse lejos de todo lo que se asemeje a un chile, pero deben tener en cuenta que mantenerse categóricamente alejado del chile los alejará de la vasta mayoría de nuestros platillos tradicionales. Además, no todo en México es tan picante como parece, aún cuando los chiles formen parte integral de una receta (ahí tienen a los chiles en nogada y su sabor más bien dulce). No todos los mexicanos llevan su gusto por lo picante a grados tan masoquistas y la mayor parte de los restaurantes han aprendido a mantener el fuego bajo control. Esta es la razón por la que la mayoría de las mesas mexicanas están adornadas con cuanta salsa se les pueda ocurrir, el punto es personalizar la experiencia y que cada quién se castigue solo.
Es necesario que pruebes la comida por cuenta propia para decidir si es tolerable. Muchos extranjeros tienen la ingenua costumbre de preguntarle a los locales si tal o cual platillo está demasiado picoso… creo que se pueden dar cuenta del error de fondo que se está cometiendo con este acto. Intenten ir por las opciones más tranquilas al principio y aventúrense un poco una vez que se sientan cómodos con el sabor. No se vayan directamente por los habaneros… recuerden que todo chile pica dos veces.



4. Debes evitar los puestos de comida callejera.

México tiene una de las mejores y más variadas comidas callejeras del mundo. Sin embargo, no deben confiar ciegamente en el primer puesto de carnitas que se encuentren a la salida de una estación del Metro de la Ciudad de México. Pregúntenle a los locales por sus opciones favoritas de comida callejera y asegúrense de elegir un lugar limpio. Una multitud de comensales peleando por la atención de un vendedor, normalmente se puede tomar como buena señal.
Claro que también se pueden conseguir tamales, gorditas, quesadillas y tacos al pastor en su versión “aprobada para turistas” en un restaurante elegante con una bonita vista, pero el sabor original, la diversidad de opciones y la sensación de aventura se habrán quedado en el camino.



5. No hay necesidad de ir a buenos restaurantes en México.

La alta cocina mexicana es genial y la fusión de elementos internacionales con los sabores más tradicionales de México como el cilantro, el chile, la jamaica, el orégano, el cacao, insectos, hongos y flores comestibles generan combinaciones de sabor capaces de sorprender a cualquier paladar. Los chefs mexicanos e internacionales que se aventuran a llevar la comida mexicana en nuevas direcciones no decepcionan a sus comensales.

6. La comida mexicana es buena, pero es mejor mantenerse alejado de sus detalles más folclóricos.

Folclóricos por no decir raros o asquerosos. Estos elementos, que siempre sorprenden a los extranjeros, son generalmente hongos, insectos o partes de animales que no se consumen o que rara vez se encuentran a la venta en otros países. Probablemente un puñado de chapulines o esa cosa extraña a la que llamamos huitlacoche no se vean tan apetitosos a primera vista, pero deben confiar en los mexicanos. Con esa pinta, sus sabor debe ser verdaderamente bueno para que lo sigamos consumiendo, ¿no lo creen?




7. México debe tener los mejores chili burritos del mundo.

¡México NO es el lugar donde comer comida Tex Mex! No nos gusta la comida Tex Mex y la gran mayoría de los mexicanos sólo la conocen por nombre. Así que no esperen encontrar taco platter with grated Monterrey cheese en la lista de entradas de ningún restaurante tradicional mexicano. Pueden encontrar burritos en algunos estados del norte del país, pero serán un poco diferentes a lo que están acostumbrados. Aquí un pequeño consejo: si el restaurante que eligieron para probar verdadera cocina mexicana incluye fajitas mixtas en su menú… la experiencia podría no ser tan auténtica como la están esperando. Y nunca -pero en verdad nunca- deben intentar convencer a un mexicano de que los chilaquiles son como “nachos en el desayuno”.


Y a ustedes, maigos, que comida mexicana es su preferida?

-Brion