7.09.2026

JUEVES DE LA LUMBRE: OSCAR BONAVENA

Había tantos miles de personas frente a los televisores argentinos, que las mediciones de rating arrojaron 79.1 puntos. La pelea que enfrentó a Oscar “Ringo” Bonavena con Muhammad Alí en el mítico Madison Square Garden de Nueva York, en diciembre de 1970, duró 15 rounds, y aunque Alí venció por knock out en el último, Ringo deslumbró al mundo entero.

Desde esa noche épica que no alcanzó para obtener la victoria, Bonavena, ese hombre forjado en Parque Patricios que se había convertido en protagonista indiscutido de uno de los deportes más populares de la Argentina, quería una sola cosa: revancha.

Hacia 1975, su carrera deportiva, que apenas unos años antes había estado en lo más alto, estaba en franco declive. Pero la sed de un nuevo encuentro con Alí estaba intacta.

                                                Oscar Bonavena - Wikipedia, la enciclopedia libre 

Para intentar conseguir ese nuevo enfrentamiento, Bonavena firmó un contrato con Joe Montano, un representante nacido en Puerto Rico que le prometió que la pelea sería un hecho. Fue un contrato de 20.000 dólares que Montano transfirió casi inmediatamente a Joe Conforte.

Conforte tenía 57 años, raíces sicilianas, y vínculos directos con la mafia de Nuevo Jersey. Era dueño, en ese entonces del Mustang Ranch, el prostíbulo más famoso -y reputado- de todo Nevada. Ringo tenía 33 años cuando llegó a Reno, Nevada, el 1º de febrero de 1976. No encontró, exactamente, la “Meca del Boxeo”, sino un escenario más bien degradante.

Billy Joiner fue el único contrincante de Ringo bajo el contrato que había firmado con Montano y que había recaído en Conforte. Bonavena le ganó sin dificultades y sin ganas.

Después de esa pelea le dijo al periodista Cherquis Bialo: “Esto es un circo, viejo… te tiran comida al ring si algo no les gusta. Pan y circo. Yo aquí no peleo más”. Pero aunque no quería pelear más, tampoco quería ni sabía cómo desprenderse de esa vida que había armado en Nevada.

 

Los celos de un esposo metido en la mafia

Esa vida incluía un vínculo cada vez más cercano con Sally Conforte, la esposa de Joe. Al siciliano, claro, no le gustaba ese acercamiento entre el boxeador argentino y Sally, doce años mayor que Ringo. Corrían los meses y ese acercamiento hizo que ella se convirtiera en una especie de protectora para el pugilista, incluso ante su propio marido.

    ANSL » El día que la sangre juntó a dos amigos

Sally le daba dinero cuando Ringo ya no tenía, y hasta impulsó un casamiento arreglado con Cheryl Anne Rebideaux, que trabajaba en el Mustang Ranch, donde la conocían como Daisy. Era la manera de facilitar la documentación que le permitía una estadía más tranquila al boxeador que había conmovido a los argentinos y el corazón de Sally, su protectora.

 

Había dos problemas: en la Argentina, Ringo estaba legalmente casado con Dora Raffa. Pero además, y sobre todo, “Daisy” era novia de Willard Ross Brymer, guardaespaldas personal de Joe Conforte. Al disgusto del siciliano se sumaba el del hombre que protegía su integridad física.

 

Brymer había sido boxeador y tenía antecedentes por robo y consumo de drogas. Su desprecio por Ringo había empezado antes de que Sally arreglara el casamiento entre el boxeador y su novia: Bonavena lo había noqueado duramente durante un entrenamiento.

Un incendio intencional y una trampa

 

Todo eso fue el caldo de cultivo para que Joe Conforte sintiera que la omnipresencia de Ringo había cruzado todos los límites. En mayo de 1976, en medio de un ataque de ira, el siciliano le prohibió a Bonavena que se acercara a su esposa y al Mustang Ranch.

 

Los métodos para advertirle sobre su malestar fueron evidentes: mandó a incendiar el tráiler en el que vivía Ringo, que perdió todas sus pertenencias y la documentación que había logrado tramitar. Bonavena previó volver a Buenos Aires hacia el 23 de mayo, para estar en el cumpleaños de su verdadera esposa. Había sido duramente amenazado, y esa amenaza lo había dejado sin pasaporte.

 

Ringo fue una última vez al Casino Harrah’s. Ya había pasado la medianoche del 21 de mayo y el teléfono del lugar sonó: querían comunicarse con Bonavena. La llamada fue una provocación, una incitación a la pelea, y, sobre todo, el tendido de una trampa. Porque al final de esa noche de apuestas Ringo se subió a su Chevrolet Montecarlo y manejó hasta la entrada del Mustang Ranch.

 

Lo habían hecho enfurecer durante la llamada telefónica, así que en la reja del prostíbulo al que le habían prohibido acercarse gritaba “voy a entrar como sea”. Uno de los guardaespaldas del lugar, John Coletti, lo vio por la mirilla y le gritó que se fuera. Pero Ringo no se movió.

 

Willard Ross Brymer, el máximo protector de Joe Conforte, el novio de “Daisy” y el ex boxeador al que Ringo había noqueado apenas entrenando, disparó su fusil Remington 30–06 desde lo alto del Mustang Ranch. Una de las balas perforó el corazón de Ringo y lo mató en el acto.

Un juicio discutido y una despedida monumental

 

La familia de Ringo aseguró que al boxeador lo habían ejecutado mientras dormía y que habían trasladado su cuerpo hasta la puerta del Mustang Ranch para simular un presunto enfrentamiento. Además, sostuvieron que le habían plantado un arma en su bota derecha, algo con poco sentido, dado que Bonavena era zurdo.

 

En medio de las distintas versiones, se inició un proceso judicial por demás polémico. Brymer declaró que se había sentido intimidado y que, en medio de ese miedo, disparó accidentalmente. Además, su abogado presentó pruebas de que el ejecutor de Ringo tenía una “disminución visual en el ojo derecho” para argumentar que no había decidido con precisión apuntar al corazón.

 

Stanley Gregory, el juez de la causa, decidió que se había tratado de un homicidio no premeditado y condenó al guardaespaldas de Conforte a sólo dos años de prisión. A los 14 meses, Brymer salió bajo un régimen de libertad condicional. El siciliano, por su parte, nunca fue investigado por el crimen. Huiría a Brasil pero por otros problemas: lo acusaban de evadir impuestos.

                                        File:Multitud entierro bonavena chacarita.jpg - Wikimedia Commons

En Argentina, el impacto del asesinato de Bonavena fue enorme. El cadáver de ese boxeador que se había convertido en un ícono popular llegó una semana después del homicidio. Lo velaron en el Luna Park, el epicentro del boxeo argentino. Lo despidieron unas 150.000 personas y hubo hasta treinta cuadras de fila para visitar el féretro. Ninguna otra figura del deporte, las artes o el espectáculo había tenido un adiós tan multitudinario. Ni siquiera Gardel.

 

Esa despedida, que implicó que miles y miles de personas se reunieran en la calle durante los primeros meses de una dictadura férrea que acababa de instalarse en el poder, terminó de convertir a Bonavena en uno de los grandes mitos argentinos, para siempre.

 

Sacado de infobae


 

7.08.2026

MIERCOLES DE ROLA: VEN, DEVORAME OTRA VEZ

 Ubaldo Rodríguez Santos (San Juan, 16 de mayo de 1958-Carolina, Puerto Rico, 13 de diciembre de 2022), más conocido artísticamente como Lalo Rodríguez, fue un cantante puertorriqueño reconocido por sus éxitos «Tristeza encantada» y «Ven, devórame otra vez»



Carrera musical

En 1973, con tan solo 15 años de edad, era el vocalista de Eddie Palmieri en el álbum The Sun of Latin Music que se convirtió en la primera producción latina en ganar un premio Grammy. Rodríguez también trabajó con Machito y Tommy Olivencia, y ha sido comparado con salseros famosos como Eddie Santiago, José Alberto El Canario y Frankie Ruiz. También es conocido por una carismática presencia en el escenario y por interactuar a menudo con su público. Recibió el premio Canción Tropical del Año en los premios Lo Nuestro de 1989, por el mencionado éxito «Ven, devórame otra vez». Se dedicó a dar conciertos por toda América.


Sus álbumes más exitosos son Simplemente Lalo, del año 1980, con éxitos como Máximo chamorro, Tristeza encantada, Tú no sabes querer, y su álbum de 1988 Un nuevo despertar, con el cual, después de no haber grabado durante ocho años, logró consagrarse a la salsa romántica y constituye un punto de referencia en la historia de la salsa con el exitoso «Ven, devórame otra vez», y los grandes éxitos «Sí, te mentí», «Te estoy pidiendo», «Después de hacer el amor» y «No te voy a defraudar».

Fallecimiento

Fue hallado sin vida, repentinamente, en el estacionamiento de vehículos del complejo residencial Sabana Abajo, de su ciudad natal en la tarde del 13 de diciembre del 2022, a petición expresa de su familia la causa de su muerte no fue revelada.



«Ven, devórame otra vez» es un sencillo de 1988 escrito por el dominicano Palmer Hernández e interpretado por el puertorriqueño Lalo Rodríguez. La canción destaca por el contenido sexual ciertamente explícito de su letra, en el momento de la era de la salsa romántica.


La canción alcanzó el top ten en el Hot Latin Tracks alcanzando el puesto número 10. En la primera edición de los premios Lo Nuestro, en 1989, la canción fue galardonada con la distinción Canción Tropical del Año.


Quien no ha trapeado con esta canción?



7.07.2026

TECNOMARTES: LOS NAVEGADORES DE IA PODRIAN SER UN RIESGO

 
Los navegadores de inteligencia artificial no llegaron prometiendo una pestaña más lista ni un buscador con mejores respuestas. Llegaron con una ambición bastante mayor: OpenAI habla de acercarse a un “verdadero superasistente”, Perplexity resume Comet como “el navegador que trabaja para ti” y Google presenta Gemini en Chrome bajo la idea de una nueva era de navegación. La promesa es clara: que dejemos de movernos solos por la web y empecemos a delegar parte del camino. El problema es que esa misma promesa empieza a mostrar una cara más delicada.

         Probamos 5 Nuevos Navegadores Web con IA para Ayudarte a Elegir el Indicado  - DreamHost

La advertencia. La Universidad de Washington ha puesto ahora el foco en ese riesgo emergente. En una investigación presentada en el workshop Agents in the Wild, y difundida por la propia universidad el pasado 30 de junio, un equipo analizó siete navegadores agénticos populares para comprobar cómo se relacionan con una protección básica de la web moderna: la política de mismo origen. Su conclusión fue clara: cuatro de ellos abrían vías de riesgo relevantes y los investigadores llegaron a ejecutar una prueba de concepto completa en ChatGPT Atlas en Agent Mode.

El salto de fondo. Un navegador tradicional nos muestra páginas y espera nuestras decisiones. Podemos abrir un servicio, copiar un dato, pegarlo en otro sitio, comparar opciones o rellenar un formulario, pero cada paso depende de nosotros. Los navegadores agénticos alteran esa lógica porque incorporan sistemas capaces de interpretar lo que aparece en pantalla y avanzar dentro del propio navegador. Ya no hablamos solo de resumir una página, sino de coordinar tareas entre pestañas, operar sobre páginas abiertas y completar acciones que antes quedaban en manos del usuario.

Un nuevo frente. El riesgo no aparece solo porque una página sea maliciosa, sino porque el agente puede interpretar esa página como parte de sus instrucciones. Ahí entra el prompt injection, una técnica en la que un contenido externo intenta alterar el comportamiento del modelo con órdenes escondidas, camufladas o simplemente insertadas donde el usuario no espera encontrarlas. En un chatbot, eso ya es un problema. En un navegador agéntico, el alcance cambia, porque el sistema puede procesar información de una página y convertirla en acciones dentro del navegador.

La barrera que estaba ahí. La política de mismo origen es una de esas protecciones que casi nunca vemos, pero que sostienen buena parte de la web moderna. Su función, simplificando, es impedir que una página pueda leer o manipular libremente información de otra solo porque ambas están abiertas en el navegador. Gracias a esa separación, una web cualquiera no debería poder acceder sin más a lo que tenemos en un banco, un correo o un servicio privado. El problema aparece cuando un agente agrupa información que antes estaba mucho más separada.

Imaginemos que visitamos una página aparentemente normal y pedimos al agente que la resuma o que nos ayude a completar una tarea dentro de ella. En determinadas condiciones, esa página puede incluir contenido de otro origen, como un iframe, junto a una instrucción maliciosa pensada para el modelo y no para nosotros. Si el agente tiene permisos suficientes, podría acceder a contenido que la web atacante no debería poder leer directamente y trasladar parte de esa información a un formulario controlado por el atacante. La web no habría roto directamente la barrera; habría usado al agente como puente.

El matiz importante. Cabe señalar que el estudio no dice que todos los usuarios vayan a sufrir un ataque ni que cualquier navegador con IA sea inseguro por definición. Los investigadores analizaron versiones concretas, en un momento concreto, y trabajaron con pruebas de concepto, no con ataques contra servicios reales ni con datos sensibles de usuarios. También observaron diferencias relevantes entre productos: los navegadores que concedían menos permisos al agente tendían a reducir el riesgo.

La paradoja. Estos navegadores resultan atractivos porque prometen ahorrar pasos, entender páginas, relacionar información y ejecutar tareas con menos intervención nuestra. Pero esa misma capacidad es la que hace que el fallo pese más: no ocurre solo en una pestaña aislada, sino en un entorno donde puede haber sesiones abiertas, datos personales y acciones pendientes. Puede que todavía no sean un hábito masivo, pero el debate de seguridad ya está aquí, precisamente porque su propuesta consiste en darles más margen.

Sacado de xataka


 

7.06.2026

LUNES CULINARIO: HUEVOS BENEDICTINOS

 Licenciados en matemáticas aplicadas, al tiempo de la redacción de este hermoso y apetecible post aun no se realizaba el juego de México, asi que aun no se sabe si México dio la sorpresa o si se la dejaron caer todita. Esto lo aclaramos para que la brionibalda no salga con que "dindi isti il pist dil jiigi de Míxici". Pero bueno ojala México gane, y si no, que shingue su cola lusho.

Los huevos Benedict (en inglés, eggs Benedict), también conocidos como huevos benedictinos, son un plato anglosajón que consiste en dos mitades de un muffin inglés, un pan tostado o de otro tipo, generalmente cubiertos con jamón cocido, panceta o pastrami, huevos escalfados y la muy popular salsa holandesa.

Huevos Benedictinos. Receta fácil para el desayuno 

Existen diferentes historias sobre el origen de los huevos Benedict.

 

En una entrevista realizada en la columna Talk of the Town del The New Yorker en el año 1942, el año antes de su muerte, Lemuel Benedict, un corredor retirado de Wall Street, reclamaba que en el lujoso Hotel Waldorf una mañana en el año 1894 buscando remedio para la resaca, pidió «tostadas con mantequilla, huevos escalfados, panceta crujiente y salsa holandesa». Oscar Tschirky, el maître d'hôtel y conocido como el legendario «Oscar of the Waldorf», se impresionó por la petición y pronto lo incluyó en el menú de desayuno, pero sustituyendo la tostada por el muffin inglés.

 

Craig Claiborne en septiembre de 1967 escribió una columna en The New York Times Magazine sobre la carta recibida por Edward P. Montgomery, un estadounidense que residía en Francia. En ella, Montgomery relataba que el plato fue creado por el comodoro E.C. Benedict, un banquero que murió en el año 1920 a la edad de 86 años. Montgomery incluyó una receta para los eggs Benedict, mencionando que se la había enseñado su madre, quien la recibió de su hermano, que era, a su vez, amigo del comodoro.

 

Mabel C. Butler de Vineyard Haven, Massachusetts, en una carta de noviembre de 1967 impresa en el The New York Times Magazine, responde a Montgomery, contando la «verdadera historia, bien conocida por los parientes de la esposa de Le Grand Benedict», de quien ella fue una cliente. La historia reza así: Mr. y Mrs. Benedict, cuando vivían en Nueva York a finales de siglo, comían cada viernes en Delmonico's. Un día, la Sra. Benedict dijo al maitre d'hotel, «¿No tiene usted hoy algo nuevo y diferente que sugerirnos?», Y él les indicó huevos escalfados sobre una tostada de bagels ingleses y una tira de jamón, todo ello recubierto de salsa holandesa.

 

Ingredientes para hacer huevos benedictinos

 

    1 brioche o rebanadas de pan grueso

    1 huevo (para el huevo pochado)

    2 yemas de huevo a temperatura ambiente

    125 gramos de mantequilla

    1 cucharada de zumo de limón

    Embutido (loncha de jamón cocido o jamón serrano o bacon)

    Sal

    Pimienta

    Vinagre

 

Cómo hacer huevos benedict

 

1.- Comenzamos tostando los panecillos. Yo he usado unos que venden ahora que parecen de hamburguesas pero son tiernos. Debes usar uno tirando a grueso (no usar pan de molde) ya que con todo lo que lleva encima pueden romperse.

 

2.- Para clarificar la mantequilla, derretimos en un cazo la mantequilla a fuego lento.

 

3.- Dejamos que vaya apareciendo una especie de espuma por la capa superior. Es el suero de la leche que debemos retirar.

 

4.- Retiramos todo y nos quedamos solo con la grasa. Puede que en el fondo también queden impurezas, debemos quitarlo también.

 

5.- Batimos dos yemas de huevo.

 

6.- Vamos incorporando en forma de hilo la mantequilla y emulsionando con la varilla. Cuando tengamos la textura deseada (debe quedar cremoso) agregamos el zumo de limón y salpimentamos.

 

7.- Pasamos el bacon por la plancha y reservamos.

 

8.- Para hacer el huevo escalfado. Debemos calentar agua con un chorrito de vinagre.

 

9.- Hacemos una especie de remolino con una cuchara en el agua y echamos el huevo. Dejamos cocinar a fuego bajo durante 5 minutos.

 

10.- Retiramos a un papel absorbente para que absorba el resto del agua.

 

11.- Montamos el plato con el pan tostado, el bacon crujiente, el huevo escalfado y la salsa por encima.

 

Y liiissto, ahí tienen sus wevitos benedictinos.

 

Sacado de la Wikipedia y de recetas de cocina el mundo


 

7.04.2026

Nota sabatina

 


legislativas que tendrán lugar en noviembre.
¿Qué pasó hace 250 años?
 
El 4 de julio marca la firma de la Declaración de Independencia de 1776, el documento que, redactado por Thomas Jefferson en su mayor parte, proclamó que las Trece Colonias norteamericanas se autodefinían como Estados soberanos libres frente al Imperio Británico. Un acontecimiento histórico que marca el inicio de la Edad Contemporánea.