Los culicoides son insectos muy pequeños, de apenas 1 a 5
milímetros de tamaño, lo que los hace difíciles de identificar. Son conocidos
popularmente como "jejenes", "mosquitos polvorilla" o
"chaquistes", dependiendo de la región. En Brasil los jejenes son
conocidos como “maruim”, “mosquitinho-do-mangue” y su nombre en inglés es
“biting midges”. A pesar de su diminuto tamaño, son insectos hematófagos, lo
que significa que se alimentan de sangre, y algunas especies pueden transmitir
enfermedades a humanos y animales.
Culicoides paraensis y el virus Oropouche
Una de las especies más importantes en salud pública es
Culicoides paraensis, el principal vector del virus Oropouche en las Américas,
causante de la Enfermedad por virus del Oropouche, caracterizada por ser una
infección febril que incluye: dolor de cabeza, dolor muscular y malestar
general, síntomas similares a los del dengue. Aunque no suele ser mortal, la
fiebre por Oropouche puede afectar a muchas personas en brotes epidémicos,
especialmente en regiones tropicales.
Desde finales de 2023, se han reportado brotes de la
enfermedad por el virus Oropouche en varios países de América del Sur y el
Caribe, incluidas áreas sin historial previo de esta enfermedad.
No hay tratamiento ni vacuna específica para el Oropouche.
El manejo de esta enfermedad incluye reposo, hidratación y el uso de
medicamentos para controlar la fiebre y el dolor, así como el vigilar posibles
complicaciones.
Ecología y ciclo de vida de los culicoides
Los culicoides tienen un ciclo de vida que consta de cuatro
etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Las larvas suelen desarrollarse en lugares
húmedos, como suelos fangosos, hojas en descomposición o aguas estancadas. Este
es un punto clave porque en áreas tropicales rurales y suburbanas este tipo de
sitios son extensos y abundantes, lo que dificulta identificar las áreas donde pueden reproducirse y así
tomar medidas para su control.
Los jejenes adultos, en su mayoría, son más activos al
final de la tarde, aunque también pueden ser activos durante la noche. Son
atraídos por el dióxido de carbono que exhalan los humanos y por el calor
corporal, lo que los lleva a picar a humanos y otros animales para alimentarse
de su sangre. Tanto machos como hembras se alimentan de néctar de plantas, pero
solo las hembras necesitan sangre para desarrollar sus huevos.
¿De qué se alimentan y cuál es su papel en el ecosistema?
Los culicoides no solo pican a los humanos; también se
alimentan de la sangre de mamíferos, aves, anfibios y reptiles. Esto los
convierte en importantes vectores de enfermedades, ya que pueden transmitir
virus entre distintas especies.
A pesar de su mala reputación, los culicoides cumplen
funciones ecológicas importantes. Son una fuente de alimento para murciélagos,
ranas, peces y otros insectos depredadores. Además, al alimentarse del néctar
de flores, pueden participar en la polinización de algunas plantas.
Diferencias entre los culicoides y los mosquitos Aedes
Aunque los culicoides y los mosquitos como Aedes aegypti
comparten la capacidad de transmitir enfermedades, tienen varias diferencias
clave:
Tamaño: los
culicoides son más pequeños que los mosquitos y son difíciles de identificar.
Forma de picar:
la picadura de un culicoide suele ser más dolorosa que la de un mosquito y
puede causar reacciones alérgicas en algunas personas.
Horarios de
actividad: mientras que el Aedes aegypti pica principalmente durante el día,
los culicoides son más activos al final de la tarde, pero eso no significa que
no es posible picar en otro momento, eso puede depender de la disponibilidad de
la fuente alimentación.
Sitios de
reproducción: los mosquitos como Aedes aegypti ponen sus huevos en general en
reservatorios de agua limpia, mientras que los culicoides prefieren suelos
húmedos y materia orgánica en descomposición.
¿Cómo prevenir el contacto con los culicoides?
Para reducir el riesgo de picaduras y prevenir enfermedades
como la fiebre por Oropouche, se pueden tomar las siguientes medidas:
Usar ropa que
cubra la mayor parte del cuerpo: camisas de manga y pantalones largos pueden
ayudar a proteger la piel.
Aplicar
repelente: los repelentes recomendados por las autoridades de salud, puede
ayudar a mantenerlos alejados. Se debe revisar siempre las instrucciones y
recomendaciones del fabricante antes de aplicarlos.
Instalar
mosquiteros: debido a su pequeño tamaño, los culicoides pueden pasar a través de
las mallas convencionales, por lo que es recomendable usar mosquiteros de trama
fina.
Evitar zonas de
alta presencia: si es posible, evitar áreas con aguas estancadas o vegetación
densa al atardecer y al anochecer.
¿Cómo evitar su proliferación?
Para reducir la cantidad de culicoides en el ambiente, se
pueden tomar medidas para eliminar sus sitios de reproducción:
Drenar charcos y
eliminar acumulaciones de agua en jardines y patios.
Mantener limpios
los alrededores del hogar, retirando hojas en descomposición y materia orgánica
acumulada.
Mejorar el
drenaje en zonas húmedas para evitar la formación de lodo y acumulación de
humedad.
Los culicoides, aunque pequeños, pueden representar un
problema de salud pública, sobre todo si existe circulación del virus por
Oropuche. Conocer su comportamiento y los sitios donde se reproducen es clave
para prevenir su proliferación y evitar picaduras. Y de esta manera, es posible
reducir el riesgo de contagio y proteger la salud. ¡Estar informados es la
mejor herramienta para prevenir enfermedades!
La OPS/OMS, en colaboración con los países de la región de
las Américas, implementa diversas estrategias para fortalecer las capacidades
técnicas en la prevención, control y eliminación de enfermedades transmitidas
por vectores. Estas acciones incluyen el desarrollo de guías y documentos
técnicos basados en evidencia, la capacitación de profesionales en vigilancia
entomológica y control vectorial, y la promoción de intervenciones innovadoras.
Además, se fomenta la cooperación entre países mediante talleres, reuniones
técnicas y redes de expertos, así como el fortalecimiento de los sistemas de
monitoreo y respuesta ante brotes. La OPS/OMS también apoya la implementación
de planes nacionales integrados de manejo vectorial, promoviendo el uso
racional de insecticidas y estrategias sostenibles para reducir la carga de las
enfermedades transmitidas por vectores.
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