A lo largo de la historia, las fincas de la Residencia
Oficial de Los Pinos han ido construyéndose y ajustándose al gusto o las
necesidades de cada uno de los Presidentes que ahí han vivido y sus familias,
adaptándose también al tipo de gobierno que quieren reflejar, ya sea, austero,
moderno, tradicional o de primer mundo.

Por ejemplo, durante el gobierno de José López Portillo,
sus tres hijos contrajeron matrimonio y se mudaron ahí mismo, en viviendas
separadas que fueron adecuadas para cada pareja. De igual manera, la madre de
López Portillo tuvo su vivienda particular ahí mismo.
Posteriormente, Felipe Calderón decidió tomar algunas
hectáreas del Bosque de Chapultepec para salir ahí a correr.
Durante su sexenio, Carlos Salinas de Gortari puso en marcha
la construcción del mayor y más importante salón de la residencia: el Adolfo
López Mateos, que fue inaugurado para la fiesta de XV años de su hija Cecilia,
en un evento en donde Luis Miguel amenizó a los asistentes.
Por su parte, Manuel Ávila Camacho ordenó la construcción
de un campo de golf, mientras que Miguel Alemán mandó hacer la residencia
principal -que incluso lleva su nombre- al estilo francés, compuesta por tres
niveles y con un área de 5 mil 400 metros cuadrados.
En total, Los Pinos tiene un área total de 110 mil metros
cuadrados, lo que significa 11.9 hectáreas, incluyendo sus jardines.
El primero en llegar a Los Pinos fue el presidente Lázaro
Cárdenas, en 1935, quien vivió en la sencilla casa de La Hormiga, una propiedad
nombrada así en recuerdo a una huerta de Tacámbaro, Michoacán, donde conoció a
su esposa. Cárdenas llegó ahí para romper con el estilo anterior, es decir,
dejar de vivir en el Castillo de Chapultepec y abrirlo al público a partir de
ese mismo año.
La casa que posteriormente mandó a hacer Miguel Alemán se
hizo a petición de los ciudadanos, que aún no se acostumbraban a que el
Presidente no viviera en el Castillo de Chapultepec o en una residencia donde
“sus palabras tendrán más fuerza y valor, porque la humanidad por una ley
psicológica necesita del brillo y suntuosidad para obedecer y respetar”.
En toda la propiedad, compuesta por varios edificios, hay
peluquería, consultorio dental, sala de cine, boliche, campo de golf, pistas
para correr, dos albercas, canchas de tenis y de frontón, gimnasio, cuarto de
masajes, e incluso, un paseo de esculturas que homenajea a los presidentes.
Sobre el crecimiento e la propiedad, el arquitecto Felipe
Leal declaró al diario El Universal que se trata de “un capricho, a voluntad, y
además sin presupuesto límite, sino de la partida presidencial para hacer todos
esos ajustes”. También menciona que la Presidencia se encerró, aisló e invadió
espacios públicos.
De los inmuebles dentro de Los Pinos con valor
arquitectónico e importancia histórica, Leal enumera al Molino del Rey -aunque
fue alterado- los restos de un acueducto histórico, el rancho de La Hormiga
-hoy Casa Lázaro Cárdenas- y la residencia principal, es decir la Casa Miguel
Alemán.

Arte y cultura entregados sin control
Durante los periodos en que 14 mandatarios han habitado la
Residencia Oficial, las remodelaciones y las nuevas decoraciones -hechas
principalmente a gusto de las primeras damas- han llevado a la residencia
numerosos objetos de lujo y obras de arte, cuyo destino cambia con la llegada
de los nuevos ocupantes.
Así, objetos como pianos, sillones u otro tipo de
mobiliario han sido repartidos en distintas instalaciones, como el
Conservatorio Nacional de Música, el Castillo de Chapultepec o distintas
oficinas federales.
Además, especialistas, periodistas y testigos directos de
lo que sucede en Los Pinos, aseguran que muchas cosas se han perdido a lo largo
de los años, pues aunque existen inventarios, no hay un registro oficial de qué
es lo que ha sucedido con gran parte de ese patrimonio.
Ana Elena Mallet, curadora y crítica de arte, indicó que no
se sabe qué es lo que ha pasado con muchos de los objetos y obras que han
formado parte de Los Pinos y que han cambiado con las remodelaciones que se han
hecho a la llegada de un nuevo presidente.
“El documento más amplio de lo que existe en la residencia
es el libro “Los Pinos. Ésta es su casa”, que mandaron a hacer los Fox. De modo
que antes de plantear un nuevo proyecto me parece que Bellas Artes y el Centro
Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble deben estar
involucrados, incluso podrían invitar a especialistas independientes que puedan
entender y explicar qué ha pasado ahí, cómo y dónde están tantas cosas”.
Por su parte, el arquitecto Sergio Zaldívar, que fue
Director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural durante el gobierno de
Ernesto Zedillo, afirma que tanto las dependencias federales como Los Pinos
pedían obras de arte y objetos para decorar oficinas.
“Pedían al INAH, al INBA y a quien fuera, de manera
impúdica e impune, obras propiedad de la nación. Se prestaban con muy poco
control a las oficinas y a la Presidencia de la República. Se sabía que el
Presidente pedía cosas y se le daban”.

Los Pinos hoy…
En un hecho histórico, la Residencia Oficial de Los Pinos
abrió sus puertas al público para convertirse en el Complejo Cultural Los Pinos
desde el pasado 1 de diciembre. En su primera semana, más de 100 mil personas
lo han visitado.
En este nuevo ciclo que vive nuestro país, Los Pinos recibe
a todo aquel que desee recorrer sus calzadas, jardines y galerías de estatuas,
así como disfrutar de su arquitectura y eventos culturales. El Complejo
Cultural Los Pinos será un espacio digno que dialogue con las culturas de
México.
Se puede acceder al Complejo Cultural Los Pinos de martes a
domingo, desde las 10 de la mañana hasta las 17:00 horas. El ingreso es por la
Puerta 1, ubicada en Parque Lira y por la Puerta 3, desde el Bosque de
Chapultepec. La entrada es libre.
Sacado de polemon punto eme equis y de gob punto eme equis