7.07.2026

TECNOMARTES: LOS NAVEGADORES DE IA PODRIAN SER UN RIESGO

 
Los navegadores de inteligencia artificial no llegaron prometiendo una pestaña más lista ni un buscador con mejores respuestas. Llegaron con una ambición bastante mayor: OpenAI habla de acercarse a un “verdadero superasistente”, Perplexity resume Comet como “el navegador que trabaja para ti” y Google presenta Gemini en Chrome bajo la idea de una nueva era de navegación. La promesa es clara: que dejemos de movernos solos por la web y empecemos a delegar parte del camino. El problema es que esa misma promesa empieza a mostrar una cara más delicada.

         Probamos 5 Nuevos Navegadores Web con IA para Ayudarte a Elegir el Indicado  - DreamHost

La advertencia. La Universidad de Washington ha puesto ahora el foco en ese riesgo emergente. En una investigación presentada en el workshop Agents in the Wild, y difundida por la propia universidad el pasado 30 de junio, un equipo analizó siete navegadores agénticos populares para comprobar cómo se relacionan con una protección básica de la web moderna: la política de mismo origen. Su conclusión fue clara: cuatro de ellos abrían vías de riesgo relevantes y los investigadores llegaron a ejecutar una prueba de concepto completa en ChatGPT Atlas en Agent Mode.

El salto de fondo. Un navegador tradicional nos muestra páginas y espera nuestras decisiones. Podemos abrir un servicio, copiar un dato, pegarlo en otro sitio, comparar opciones o rellenar un formulario, pero cada paso depende de nosotros. Los navegadores agénticos alteran esa lógica porque incorporan sistemas capaces de interpretar lo que aparece en pantalla y avanzar dentro del propio navegador. Ya no hablamos solo de resumir una página, sino de coordinar tareas entre pestañas, operar sobre páginas abiertas y completar acciones que antes quedaban en manos del usuario.

Un nuevo frente. El riesgo no aparece solo porque una página sea maliciosa, sino porque el agente puede interpretar esa página como parte de sus instrucciones. Ahí entra el prompt injection, una técnica en la que un contenido externo intenta alterar el comportamiento del modelo con órdenes escondidas, camufladas o simplemente insertadas donde el usuario no espera encontrarlas. En un chatbot, eso ya es un problema. En un navegador agéntico, el alcance cambia, porque el sistema puede procesar información de una página y convertirla en acciones dentro del navegador.

La barrera que estaba ahí. La política de mismo origen es una de esas protecciones que casi nunca vemos, pero que sostienen buena parte de la web moderna. Su función, simplificando, es impedir que una página pueda leer o manipular libremente información de otra solo porque ambas están abiertas en el navegador. Gracias a esa separación, una web cualquiera no debería poder acceder sin más a lo que tenemos en un banco, un correo o un servicio privado. El problema aparece cuando un agente agrupa información que antes estaba mucho más separada.

Imaginemos que visitamos una página aparentemente normal y pedimos al agente que la resuma o que nos ayude a completar una tarea dentro de ella. En determinadas condiciones, esa página puede incluir contenido de otro origen, como un iframe, junto a una instrucción maliciosa pensada para el modelo y no para nosotros. Si el agente tiene permisos suficientes, podría acceder a contenido que la web atacante no debería poder leer directamente y trasladar parte de esa información a un formulario controlado por el atacante. La web no habría roto directamente la barrera; habría usado al agente como puente.

El matiz importante. Cabe señalar que el estudio no dice que todos los usuarios vayan a sufrir un ataque ni que cualquier navegador con IA sea inseguro por definición. Los investigadores analizaron versiones concretas, en un momento concreto, y trabajaron con pruebas de concepto, no con ataques contra servicios reales ni con datos sensibles de usuarios. También observaron diferencias relevantes entre productos: los navegadores que concedían menos permisos al agente tendían a reducir el riesgo.

La paradoja. Estos navegadores resultan atractivos porque prometen ahorrar pasos, entender páginas, relacionar información y ejecutar tareas con menos intervención nuestra. Pero esa misma capacidad es la que hace que el fallo pese más: no ocurre solo en una pestaña aislada, sino en un entorno donde puede haber sesiones abiertas, datos personales y acciones pendientes. Puede que todavía no sean un hábito masivo, pero el debate de seguridad ya está aquí, precisamente porque su propuesta consiste en darles más margen.

Sacado de xataka


 

7.06.2026

LUNES CULINARIO: HUEVOS BENEDICTINOS

 Licenciados en matemáticas aplicadas, al tiempo de la redacción de este hermoso y apetecible post aun no se realizaba el juego de México, asi que aun no se sabe si México dio la sorpresa o si se la dejaron caer todita. Esto lo aclaramos para que la brionibalda no salga con que "dindi isti il pist dil jiigi de Míxici". Pero bueno ojala México gane, y si no, que shingue su cola lusho.

Los huevos Benedict (en inglés, eggs Benedict), también conocidos como huevos benedictinos, son un plato anglosajón que consiste en dos mitades de un muffin inglés, un pan tostado o de otro tipo, generalmente cubiertos con jamón cocido, panceta o pastrami, huevos escalfados y la muy popular salsa holandesa.

Huevos Benedictinos. Receta fácil para el desayuno 

Existen diferentes historias sobre el origen de los huevos Benedict.

 

En una entrevista realizada en la columna Talk of the Town del The New Yorker en el año 1942, el año antes de su muerte, Lemuel Benedict, un corredor retirado de Wall Street, reclamaba que en el lujoso Hotel Waldorf una mañana en el año 1894 buscando remedio para la resaca, pidió «tostadas con mantequilla, huevos escalfados, panceta crujiente y salsa holandesa». Oscar Tschirky, el maître d'hôtel y conocido como el legendario «Oscar of the Waldorf», se impresionó por la petición y pronto lo incluyó en el menú de desayuno, pero sustituyendo la tostada por el muffin inglés.

 

Craig Claiborne en septiembre de 1967 escribió una columna en The New York Times Magazine sobre la carta recibida por Edward P. Montgomery, un estadounidense que residía en Francia. En ella, Montgomery relataba que el plato fue creado por el comodoro E.C. Benedict, un banquero que murió en el año 1920 a la edad de 86 años. Montgomery incluyó una receta para los eggs Benedict, mencionando que se la había enseñado su madre, quien la recibió de su hermano, que era, a su vez, amigo del comodoro.

 

Mabel C. Butler de Vineyard Haven, Massachusetts, en una carta de noviembre de 1967 impresa en el The New York Times Magazine, responde a Montgomery, contando la «verdadera historia, bien conocida por los parientes de la esposa de Le Grand Benedict», de quien ella fue una cliente. La historia reza así: Mr. y Mrs. Benedict, cuando vivían en Nueva York a finales de siglo, comían cada viernes en Delmonico's. Un día, la Sra. Benedict dijo al maitre d'hotel, «¿No tiene usted hoy algo nuevo y diferente que sugerirnos?», Y él les indicó huevos escalfados sobre una tostada de bagels ingleses y una tira de jamón, todo ello recubierto de salsa holandesa.

 

Ingredientes para hacer huevos benedictinos

 

    1 brioche o rebanadas de pan grueso

    1 huevo (para el huevo pochado)

    2 yemas de huevo a temperatura ambiente

    125 gramos de mantequilla

    1 cucharada de zumo de limón

    Embutido (loncha de jamón cocido o jamón serrano o bacon)

    Sal

    Pimienta

    Vinagre

 

Cómo hacer huevos benedict

 

1.- Comenzamos tostando los panecillos. Yo he usado unos que venden ahora que parecen de hamburguesas pero son tiernos. Debes usar uno tirando a grueso (no usar pan de molde) ya que con todo lo que lleva encima pueden romperse.

 

2.- Para clarificar la mantequilla, derretimos en un cazo la mantequilla a fuego lento.

 

3.- Dejamos que vaya apareciendo una especie de espuma por la capa superior. Es el suero de la leche que debemos retirar.

 

4.- Retiramos todo y nos quedamos solo con la grasa. Puede que en el fondo también queden impurezas, debemos quitarlo también.

 

5.- Batimos dos yemas de huevo.

 

6.- Vamos incorporando en forma de hilo la mantequilla y emulsionando con la varilla. Cuando tengamos la textura deseada (debe quedar cremoso) agregamos el zumo de limón y salpimentamos.

 

7.- Pasamos el bacon por la plancha y reservamos.

 

8.- Para hacer el huevo escalfado. Debemos calentar agua con un chorrito de vinagre.

 

9.- Hacemos una especie de remolino con una cuchara en el agua y echamos el huevo. Dejamos cocinar a fuego bajo durante 5 minutos.

 

10.- Retiramos a un papel absorbente para que absorba el resto del agua.

 

11.- Montamos el plato con el pan tostado, el bacon crujiente, el huevo escalfado y la salsa por encima.

 

Y liiissto, ahí tienen sus wevitos benedictinos.

 

Sacado de la Wikipedia y de recetas de cocina el mundo


 

7.04.2026

Nota sabatina

 


legislativas que tendrán lugar en noviembre.
¿Qué pasó hace 250 años?
 
El 4 de julio marca la firma de la Declaración de Independencia de 1776, el documento que, redactado por Thomas Jefferson en su mayor parte, proclamó que las Trece Colonias norteamericanas se autodefinían como Estados soberanos libres frente al Imperio Británico. Un acontecimiento histórico que marca el inicio de la Edad Contemporánea.



7.03.2026

VIERNES DE LA SALUD: QUE ES LA DESINDIVIDUALIZACION?

 

¿Alguna vez te has encontrado haciendo o diciendo algo en un grupo que no te parecía propio de ti ? Tal vez ocurrió en un momento de tensión emocional en línea, con un grupo de amigos, en el trabajo o durante un evento público. En ese momento, tu comportamiento te pareció justificado, incluso necesario. Sin embargo, después, reflexionaste y te preguntaste si habías cruzado un límite que normalmente no cruzarías.

Si es así, no estás solo. Esta experiencia es mucho más común de lo que mucha gente cree, y la psicología ofrece una explicación clara para ella: la desindividualización .

Entonces, ¿qué es la desindividualización y por qué es tan importante en la vida moderna?

La desindividualización describe un proceso psicológico en el que uno se vuelve menos consciente de sí mismo como individuo y se integra más en la identidad grupal. A medida que la autoconciencia y la responsabilidad personal se desvanecen, el comportamiento se guía menos por los valores internos y más por las emociones, las normas y la dinámica del grupo.

En este artículo, exploraremos el significado de la desindividualización, cómo funciona, cómo puede influir en ti de forma destructiva, tanto en situaciones a gran como a pequeña escala, y cómo reconocerla y protegerte para no ser influenciado a actuar de maneras que no se ajusten a lo que es mejor para ti y para las personas que te rodean.
 

                        Un grupo de amigos vitoreando ruidosamente en un bar con los brazos en alto y expresiones intensas, lo que ilustra la desindividualización a medida que los individuos se ven absorbidos por la emoción compartida y el comportamiento grupal. 

 

Significado de la desindividuación: ¿Qué es la desindividuación?

Para comprender plenamente la desindividualización, es importante ir más allá de la idea de que se trata simplemente de “perder el control” o de “mentalidad de masas”. La desindividualización no implica volverse irracional o poco inteligente. Se trata, en cambio, de un cambio en la atención y la identidad .

En psicología, la desindividualización ocurre cuando:

    La autoconciencia disminuye;
    La identidad individual se vuelve menos prominente;
    La identidad grupal se vuelve más dominante y
    La responsabilidad personal se siente difusa.

Cuando esto sucede, es más probable que actúes basándote en la emoción, el instinto o la aprobación percibida del grupo, en lugar de un juicio reflexivo.

Un estudio ampliamente citado, publicado en Psychological Review e indexado por la Biblioteca Nacional de Medicina (PubMed), explica que la desindividualización reduce la autorregulación al debilitar las señales internas que normalmente guían el comportamiento, como los valores personales, las normas morales y la preocupación por las consecuencias. 

Según esta investigación, cuando uno se siente menos identificable (conectado con su sentido del yo) y más inmerso en un grupo, se vuelve más receptivo a las señales situacionales que a sus estándares internos.

Esto ayuda a aclarar qué es la desindividualización en su esencia: no es la desaparición de tu moralidad; sino la suspensión temporal de la regulación moral autoguiada .
Cómo la desindividualización te separa de tus valores

Una de las cosas más importantes que hay que entender sobre la desindividualización es lo silenciosa que puede ser. No suele manifestarse con comportamientos extremos. A menudo, comienza con sutiles cambios internos.

Es posible que observes lo siguiente:

    Una menor preocupación por cómo tus acciones te repercuten personalmente;
    Un mayor énfasis en la aprobación o alineación del grupo;
    Justificar tu comportamiento porque en ese momento te parece emocionalmente correcto, y
    Menos empatía hacia las personas ajenas a tu grupo.

Según la investigación revisada por PubMed que mencionamos anteriormente, esta disminución de la autoconciencia desempeña un papel fundamental en el cambio de comportamiento. Cuando la atención se dirige hacia afuera —hacia el grupo, la multitud o la situación—, la autovigilancia interna se debilita. Esto facilita traspasar límites que normalmente se perciben como firmes.

Es importante destacar que la desindividualización no suele sentirse mal mientras ocurre. De hecho, a menudo se siente bien porque el consenso grupal crea una poderosa sensación de certeza moral. Por eso, es posible que más adelante te sorprendas de tu propio comportamiento una vez que recuperes la autoconciencia.
La desindividualización en la cultura moderna


La cultura moderna crea las condiciones ideales para la desindividualización.

Los grandes movimientos sociales, los ciclos de noticias cargados de emotividad, las plataformas en línea y la constante comparación social aumentan la probabilidad de que actúes desde una identidad grupal en lugar de la reflexión individual. El anonimato, especialmente en línea, puede reducir aún más tu responsabilidad y tu enfoque personal.

Las investigaciones de la Universidad de Stanford, incluidos los análisis del Experimento de la Prisión de Stanford y trabajos relacionados, demuestran la rapidez con la que las personas comunes pueden adoptar comportamientos alineados con los roles asignados y las normas del grupo cuando se minimiza la identidad personal. 

El experimento original de la prisión de Stanford, en particular, demostró que cuando uno se encuentra en entornos que reducen su individualidad y enfatizan los roles grupales, su comportamiento puede cambiar drásticamente de maneras que sorprenden tanto al participante como a todos los demás involucrados. 

Estos hallazgos son especialmente relevantes hoy en día, ya que muchos entornos sociales, tanto digitales como físicos, reducen la individualidad al tiempo que amplifican la intensidad emocional.


Desindividualización a gran escala: Cuando los grupos causan daño

A gran escala, la desindividualización suele analizarse en el contexto de disturbios, protestas violentas o agresiones masivas. Estos sucesos pueden llevarnos a preguntarnos: ¿Cómo es posible que tantas personas participen en algo tan perjudicial?

La investigación psicológica moderna ofrece una respuesta clara.

Cuando te rodeas de personas que comparten la misma energía emocional, tu responsabilidad personal puede parecer diluida. Otro hallazgo clave de la investigación indexada en PubMed sobre autoconciencia y regulación del comportamiento que destacamos al inicio de este artículo fue que el anonimato y la inmersión grupal reducen los mecanismos psicológicos que normalmente inhiben la agresión u otras acciones dañinas.

En esos momentos, no actúas como un individuo aislado, sino como parte de una identidad colectiva. La compasión por los demás disminuye y el razonamiento moral se alinea con la emoción del grupo en lugar de con tu ética individual.

Esto no significa que seas inherentemente violento o malicioso. Significa que las condiciones para la desindividualización han anulado tu autorregulación.
Desindividualización a pequeña escala: grupos de amigos y vida cotidiana

Si bien los acontecimientos a gran escala son dramáticos, la desindividualización suele causar daños más sutiles en el día a día.

En tus grupos de amigos, lugares de trabajo o círculos sociales, la desindividualización puede manifestarse de la siguiente manera:

    Participar en chismes que atacan injustamente a alguien;
    Reírse de chistes ofensivos para no llamar la atención;
    Excluir a alguien para preservar la cohesión del grupo y
    Aceptar decisiones que entran en conflicto con tus valores.

En estas situaciones, el costo de resistirse al grupo se percibe como mayor que el de la autotraición. Con el tiempo, este patrón puede erosionar la autoconfianza y la integridad emocional.

Las investigaciones sugieren que cuando la autoconciencia se ve repetidamente anulada en contextos grupales, se puede experimentar malestar interno, aunque no se pueda identificar de inmediato. Este malestar suele manifestarse como culpa, vergüenza o una persistente sensación de incomodidad tras las interacciones grupales. 
La ciencia detrás de la desindividuación y la autoconciencia

El estudio revisado por PubMed concluye que la autoconciencia es la variable clave para regular el comportamiento. Cuando la autoconciencia es alta, es más probable que se actúe de acuerdo con los propios valores. Cuando es baja, el comportamiento tiende a estar condicionado por las circunstancias.

De manera similar, la investigación de Stanford demuestra que los entornos que reducen la individualidad (uniformes, anonimato, roles grupales marcados) pueden modificar drásticamente el comportamiento sin que se produzca ningún cambio en la personalidad subyacente.

En conjunto, estos estudios refuerzan un punto clave: la desindividualización no es un defecto personal. Es una respuesta psicológica predecible ante ciertas condiciones.

Por eso la autoconciencia es tan importante. Aunque no puedas eliminar por completo la desindividualización, puedes reconocerla y reducir su influencia.


Qué significa la desindividuación para tu salud mental y emocional

Desde la perspectiva de la salud mental, la desindividualización puede socavar silenciosamente la salud emocional.

Cuando tus acciones en grupo entran en conflicto de forma constante con tus valores personales, puedes experimentar:

    Aumento de la ansiedad o la tensión emocional;
    Dificultad para confiar en el propio juicio;
    Insensibilidad o desapego emocional; y
    Vergüenza después de las interacciones sociales.

La supresión repetida de la autoconciencia puede debilitar la regulación emocional con el tiempo. Cuando el comportamiento se guía principalmente por señales externas en lugar de por la coherencia interna, es probable que uno se sienta menos centrado y más reactivo.

Mantener la autoconciencia dentro de los grupos favorece la estabilidad emocional, la integridad y la compasión, tanto para uno mismo como para los demás.

Sacado de makinwellness punto com




7.02.2026

JUEVES DE LA LUMBRE: ¿PUEDE UN ATEO LLEGAR AL CIELO?

¿Un ateo puede entrar al Cielo? Según la Doctrina Católica, cuando la persona muere va a la presencia de Dios y conoce cuál será su destino eterno. El simple hecho de presenciar el ámbito divino es ya una bienaventuranza, pero no es el Cielo, porque aún no se goza de la Resurrección ni se participa de la Gloria de Dios, lo cual sería entrar al Cielo en plenitud.

Antes, ¿qué concepciones se tienen del Cielo?

 Si entendemos por Cielo el ámbito de la presencia de Dios, la morada eterna preparada por Cristo para todos aquellos que fueron incorporados como hijos para ser santos como el Padre es Santo, entonces podemos afirmar que el Cielo es el sitio destinado para quienes, creyendo en el Creador, acogieron su Palabra, se perfeccionaron mediante las virtudes sobrenaturales y le amaron en una constante relación filial.

               

Pero quien niega la existencia del ser divino, la eficacia de la fe salvadora, más aún, quien no reconoce la acción providencial y misericordiosa de Dios en esta vida y después de ella, automáticamente se exime de la posibilidad de tener participación en aquel espacio divino donde, por consecuencia, sería imposible obtener el gozo eterno con el Ser supremo a quien se rechazó, como lo confirma Jesús: “Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt 10,33), y no como una sentencia condenatoria sino como elemental coherencia de libertad, porque incluso en materia de salvación, Dios respeta la decisión humana.

 

Sin embargo, hay personas que sin aceptar la existencia y la relación interpersonal con la divinidad admiten una cierta trascendencia entendida como la inmortalidad del alma, cuyo movimiento en el más allá se limita a la simple integración en la energía universal, donde se fusiona el ser personal perdiendo su identidad propia, esa puede ser también la idea de un cielo abstracto. Esta es una postura filosófica que concibe el cielo como el retorno al mundo ideal de donde surgieron las almas, pero que consecuentemente caen por la falta de méritos quedando atrapadas en la existencia carnal donde permanecen sujetas a la fatalidad del destino, y en cuya suerte no existe un estado de felicidad eterna, ni de participación con la divinidad.

 

Otra forma de concebir un cielo sin Dios acude al principio que considera la inmortalidad del alma como un estado de conciencia personal que se mantiene en la quietud sin límites fuera de las realidades terrenas, es una especie de vivencia en la nada absoluta. Algunas doctrinas y prácticas orientales agregan a esta postura algunas variantes que premian el alma subsistente después de esta vida con la iluminación, la ataraxia o la total salida de sí, o con el nirvana, en una especie de cielo personal sin relación con los otros, salvo con el propio ser autosuficiente.

 

El Cielo bíblico y cristiano tiene figuras definidas por la predicación de Jesús en el Evangelio, sobre todo cuando se promete el Reino de los cielos y su ingreso a él después de un juicio escatológico, definiendo la recompensa eterna a quienes hicieron el bien y para quienes omitieron hacerlo.

 

Porque también hay otro tipo de ateísmo con aquellos que dicen creer en Dios pero que no siguen sus enseñanzas, que no cumplen sus mandamientos y tampoco practican el amor a su prójimo. A esos Jesús les aclara: “No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?». Y entonces les declararé: «Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad»” (Mt 7,21-23).

El ateo rechaza el Cielo

 

El cielo es la identificación con el estado de santidad y bondad supremos, por tanto, quien desea ir al cielo debe percibir la presencia de Cristo en los hermanos más necesitados ofreciéndoles el amor de Dios. En cambio, cuando “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Sal 14,1), la insensatez más grande es negar todo lo que es de Dios, por tanto, rechaza la posibilidad de ir al cielo, eligiendo una finalidad opuesta a la voluntad salvífica divina. Por eso Jesús afirma: “Los que hicieron el bien resucitarán para la vida; y los que hicieron el mal resucitarán para la condenación” (Jn 5,29).

 

Jesús no condena, el ateo elige una especie de trascendencia donde el alma no muere ni es castigada, sino que ingresa a la absoluta ausencia de Dios para la eternidad, elige la privación de todo bien, de toda relación con la gloria divina, es la auto condenación del impío que nunca tuvo amor por Dios, se sumerge entonces en el vacío angustiante del cual no podrá escapar aunque desee desaparecer, es así que el ateo le apuesta a un más allá terrible donde el único sufrimiento es la soledad infinita.

 

El cielo que promete la fe cristiana es justicia, paz y gozo en el Espíritu, es la promesa de la participación en la gloria de Dios. En la tradición espiritual antigua de los Padres de la Iglesia, el cielo es alcanzar la divinización, la plenitud de la imagen y semejanza con el que nos creó por medio de su gracia.

Pero el ateo puede llegar al Cielo si Dios lo decide

 

El ateo puede entrar al cielo si se arrepiente de su irreligiosidad y acepta a Dios en su vida; quien no conoció a Dios, pero practicó una vida de bondad, puede llegar al lugar de la bienaventuranza eterna según el juicio misericordioso de Dios. Sin embargo, creyentes y no creyentes, si no se preparan espiritualmente mediante las enseñanzas del Evangelio, no tendrán parte de la alegría del Señor.

 

Jesús es el guía que nos conduce a la morada del Padre, quien nos da acceso al cielo enseñándonos el amor del Padre del Cielo para que vivamos en un cielo de misericordia desde esta vida, a través del amor a los hermanos, y sí, finalmente, poder participar de su gloria en la vida eterna.

 

Sacado de desde la fe punto eme equis