5.06.2026

Sebas el desmadrozo

En el patio de la secundaria habia un árbol de papayas que siempre tenia frutos. La escuela era nueva y nosotros eramos la primera generación. Antes de que existiera, si querias estudiar tenias que matricularte en la secundaria técnica del pueblo vecino, en donde te enseñaban a bañar puercos y cultivar cilantro.
Al principio los salones eran lo que habian sido las recámaras de una enorme casona en el mero centro del pueblo, las oficinas ocupaban rincones que habian sido parte de la casa y el patio aún conservaba parte de su diseño original.



Las clases de música se tomaban dos dias a la semana, justo antes del receso, el maestro, un chilango viejo de aliento insoportable pero un apasionado de la música, nos motivaba mucho, estaba formando una pequeña banda con nosotros, nos había donado una bateria, guitarras, micrófonos, etc. todo viejo pero funcional.
Un dia el maestro faltó a clases y nosotros sin mayor cosa que hacer nos metimos al saloncito que estaba habilitado como cuarto de música, conectamos todo y nos pusimos a ensayar, el cantante se alocó, le subió al volumen a los amplificadores y toda la banda se alteró como en un festin de los mil demonios. alaridos, redobles de bateria, chillidos de guitarra.
Entonces se abrió la puerta y entró el director mentando madres, gritando, quien les dió permiso y bla bla bla, todos estábamos asustados y nos quedamos quietos y callados excepto Sebas quien aprovechando el silencio momentáneo remató con un redoble en la batería.
El director, cegado por la furia intentó atraparlo pero Sebas corrió, si no fuera por lo trágico hubiera sido divertido pero sucedió lo increible; el director arrancó una papaya verde del arbol y la lanzó furioso, la fruta voló y se estrelló en la espalda de Sebas, partiendose en pedazos, el pobre chaval perdió el equilibrio, se le salió el aire y fue a dar contra un portón metálico cayendo desmayado.
Asi, entre música, papayas y gritos, ese dia quedó grabado como una historia surreal en la memoria del primer semestre de la nueva escuela secundaria Pablo Picasso.
Y ya, esta es la historia de una casona, un arbol generoso, un maestro apasionado y un director furioso que a veces recordamos cuando nos reunimos a echar una chela, Sebas aun se bota de la risa cuando lo recordamos y se acaricia la cicatriz que ese dia le dejó en su frente. 

Cortesía de Basha y Melissa