6.26.2026

CRONICA DEL LINCHAMIENTO EN LOS CABOS

 

La gente saltaba, realizaba cánticos y todo era euforia porque minutos antes la selección dirigida por Javier Aguirre había derrotado 3-0 a la República Checa. Eran tres triunfos en tres partidos, algo que México nunca había conseguido, y todos esperan ya con ansias conocer al rival de la siguiente ronda.

En los videos se observa que, en ese momento, la circulación vehicular era lenta. Justo cuando Roberto Arellano Severo pasaba en su vehículo, acompañado de su esposa e hijos, varios aficionados comenzaron a mover el automóvil y, por las imágenes, incluso da la impresión de que intentaban agredirlo.

         

Arellano Severo, según relatan personas cercanas a él, trabaja en la empresa hotelera Pueblo Bonito y padece un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, además de sufrir ataques de pánico. Conociendo ese padecimiento, puede entenderse la decisión que tomó ante el acoso de la multitud. En los videos se aprecia cómo acelera el vehículo e impacta contra un poste; en su trayectoria atropelló a 16 personas que se encontraban en el lugar.

Posteriormente, la muchedumbre se lanzó contra él hasta dejarlo inconsciente y completamente ensangrentado. Ingresó al Hospital General con un paro respiratorio, donde los médicos lograron reanimarlo.

Actualmente se encuentra intubado y lucha por salvar su vida.

“Logramos regresarlo a la vida; ya venía muerto”, refirió uno de los médicos que lo recibió en el nosocomio.

De los 17 lesionados que ingresaron tras el atropellamiento masivo, solo siete continúan hospitalizados: tres en la clínica del IMSS, dos en el hospital privado Saint Luke’s y dos en el AMC, todos ellos residentes de Cabo San Lucas.

Sobre el estado del conductor, el pronóstico es reservado. Se encuentra en coma inducido  y se espera que en las próximas horas presente una evolución favorable.

Compañeros de trabajo lo describen como una persona tranquila, que no se mete con nadie.

Lamentablemente, la noche del miércoles circulaba por el lugar equivocado, en el momento equivocado.

Las autoridades del Ayuntamiento de Los Cabos reaccionaron con prontitud, atendiendo primero a los heridos, rescatando al conductor cuando estaba siendo linchado, brindando acompañamiento a las víctimas e informando oportunamente sobre la evolución de los lesionados, que es la prioridad en esta primera etapa.

 


La Procuraduría General de Justicia del Estado ya abrió una carpeta de investigación. Si bien es cierto que el conductor debe ser parte central de las indagatorias, también debe abrirse una línea de investigación contra los civiles que, sin motivo aparente, rodearon el automóvil, comenzaron a moverlo y presuntamente provocaron una crisis de pánico en el conductor, quien aceleró el vehículo con las consecuencias que hoy todos conocemos.

Asimismo, debe investigarse a quienes intentaron linchar al conductor y lo dejaron en condiciones sumamente graves.

Debe haber investigación y castigo para todos los responsables. Este caso no puede terminar como en la obra Fuenteovejuna, del dramaturgo Lope de Vega, donde, tras la muerte de un gobernante, las autoridades preguntan quién fue el responsable y todos responden: “Fuenteovejuna, señor”, diluyendo la responsabilidad individual en la colectiva.

En un Estado de derecho no puede ocurrir lo mismo. Cada persona que haya cometido un delito debe responder por sus actos. La justicia no puede conformarse con que el responsable sea “la multitud”.

 

Sacado de el mundo digital