9.03.2026

De yucas y cosas peores ...






Tenia como 12 años cuando Don Cuco se mudó a vivir cerca de mi casa, en calle 19 número 48, subiendo una pequeña lomita, la casa de las rejas enormes. Enfrente de mi casa vivia la familia de Tocho (muerto hace unos años por los navajazos que le propinó Gusano, su hermano menor). A un lado de la casa de Tocho se construyó la casa de Don Cuco, un verdadero hijo de puta con el que yo tendría muchos problemas en los años venideros. La construcción de su casa tardó un par de años, se construyó en el antiguo terreno abandonado que nos servia en ocasiones de patio de juegos. 

Cuando la casa estuvo lista, llegaron a instalarse, venían del chilango, se mudaron mamá, chilanga, Don Cuco, yucateco, su hijo Carmelo y su hija Carmita. Carmelo fue enviado a estudiar al colegio militar y Carmita nos acompañaba en la secundaria pública Guillermo Prieto, a pesar de sus modales de niña fresa chilanga pronto se integró a la banda, le enseñamos modales de pueblo, cuando tuve mi primera moto a los 15 años rodamos cientos de kilómetros juntos, recorrimos todos los pueblos vecinos, ella montada detrás de mi, yo encantado con su olor a sudor, ese tufo ligero que a pesar del desodorante desprendian sus axilas y su cuerpo en general despues de andar en el calor, me volvia loco, no fuimos novios como tal por culpa del culero de cuco, decia que yo no estaba a su nivel, que él, un político que venia de triunfar en la capital no iba a permitir que su hija anduviera conmigo. 

Chinga tu madre cuco. Un dia se inventó una historia el culero, dijo que yo le habia robado un dinero en su casa, que no me queria ver de nuevo ni siquiera cerca, fue a hablar con mi papá, y a levantar su denuncia con el juez de paz. Mi papá le pagó lo que lloriqueaba el culero pero me prohibió que me volviera a juntar con ese clan de los cucos. Me dijo que me creyó que yo no habia robado nada, pero por mi bien, por el futuro y por todo eso que solo, en ese entonces los adultos entendian, era lo mejor para mi.

Un dia, sabado por la noche, después de un partido de basquetbol, sentados a mitad de la cancha fumando unos raleigh sin filtro, vimos venir a lo lejos a una persona tambaleándose, estaba borracho, cuando las lamparas de la cancha lo iluminaron bien, vimos que era don Cuco, venia platicador pero estaba pedo, entonces se apoyó en el poste de lámpara que sabiamos que daba toques, algunos le advirtieron y él decia que no era cierto que solamente estabamos engañandolo, de necio no soltaba el jodido poste hasta que se desmayó. Se lo llevaron al hospital y unos dias después falleció.


A la semana siguiente Carmita y su mamá se mudaron. Un par de años después yo también, no sé que fue de la casa, supongo que la vendieron.



Cortesía de Bashalpal Xcaret