Cuando Benito Juárez tenía 28 años conoció a María de la Cruz Ortiz, una indígena tehuana, que tenía 16 años. De esa relación nació, en 1834, Tereso Juárez Ortiz, a quien no reconoció legalmente, pero lo aceptó, le permitió usar su apellido, se hizo cargo de su manutención y mantuvo relación con él.
Cuando su padre se casó con Margarita Maza, Tereso tenía siete años de edad. Su media hermana, Susana Juárez Chagoya, acababa de perder a su madre, y fue aceptada por la nueva familia de su padre, pero él siempre fue rechazado, quizá porque aún vivía su madre. En la extensa correspondencia de la familia Juárez Maza, nunca se le menciona.
A pesar de los desaires, Tereso buscó siempre estar cerca de su padre y abrazó sus ideas liberales. Se incorporó al ejército, en 1862, para ayudarlo a pelear contra los franceses y contra Maximiliano.
En diciembre de 1863, luego de una derrota en San Luis Potosí, fue capturado y, “…en la tarde de ese mismo día los prisioneros son conducidos al patíbulo, donde en los momentos en que estaba ya formado el cuadro para ejecutarlos, llegó una orden del general Tomás Mejía suspendiendo dicha ejecución”.
Meses después, Tereso logró fugarse y se reincorporó al ejército republicano. Gracias a su valor ascendió a capitán y luego a comandante de batallón, cargo que le fue otorgado directamente por B. Juárez, a quien acompañó hasta Paso del Norte. Por su destacada participación militar recibió una condecoración de primera clase. Todo esto lo acercó a su padre.
Al triunfo de la República, en 1867, se estableció en la capital, donde su padre le dio un empleo en el Ministerio de Guerra. A los 34 años de edad, contrajo matrimonio con María Hipólita Manuela de Santa Teresa Garcés Rendón, de 17 años, con quien tuvo siete hijos. Los dos primeros nacieron en Palacio Nacional, donde su padre le permitió vivir.
A la muerte de Juárez, en 1872, Tereso se consideró con derecho a una parte de su herencia, sin embargo, recibió una tajante negativa por parte de sus medios hermanos, los Juárez Maza.
Benito Juárez no dejó testamento, y en el juicio de la sucesión intestamentaria, Tereso contrató al licenciado Juan de Dios Villarello para demandar a la familia Juárez Maza. Tenía grandes posibilidades de ganar el pleito, porque su filiación era muy conocida por la sociedad. Incluso presentó documentos y testimonios de importantes personajes, entre los que estaban una hermana de B. Juárez, un exgobernador de Oaxaca y un obispo. Su abogado hizo un magnífico trabajo, “…nada se omitió en tan importante escrito que no arrojase una luz tan clara como la del mediodía en tan grave asunto”.
Sus medios hermanos han de haber pensado que Tereso era malo, y contrataron a su tío, el prestigiado abogado Manuel Dublán (¿Ya leyó su interesante historia?). Su intervención e influencias fueron fundamentales. Sorprendentemente, el 12 de febrero de 1873, el juez sentenció: “Ningún derecho tiene don Tereso Juárez a la sucesión de don Benito Juárez en concurrencia con los hijos legítimos de este señor”. Tereso, hijo natural de Juárez, apeló, pero la resolución fue confirmada. Quizá en ese momento Tereso se arrepintió de haber peleado contra el emperador Maximiliano, quien intentó promulgar un código civil que concedía igualdad de derechos entre los hijos legítimos y los naturales.
El periódico LA ORQUESTA criticó burlonamente la sentencia:
“Ni pizca le tocó al pobrecito de Tereso Juárez, de los bienes del señor su tata, el ilustre finado D. Benito, gloria de México, y digno de ser considerado en todo y por todo, hasta en sus vástagos”.
No solo le quitaron su derecho a herencia, también le quitaron su empleo y su vivienda en Palacio Nacional. Cuando Porfirio Díaz ocupó la presidencia, Tereso solicitó su ayuda para “mejorar en lo posible la situación precaria en que me encuentro”. El Gral. Díaz le otorgó un empleo administrativo en el Ejército, y después lo nombró presidente de la Sociedad para la Protección de los Niños.
Hubo otra cosa que Díaz hizo por Tereso, y sabiendo cómo se las gastaba don Porfirio estoy seguro fue intencional, le ayudó a tener una pequeña venganza contra sus medios hermanos. En 1891, en el 19° aniversario luctuoso de Juárez, se llevó a cabo un servicio conmemorativo especial, al que acudieron los Juárez Maza con sus familias. El evento fue dirigido por Tereso Juárez Ortiz, quien fue presentado como “el hijo primogénito del héroe”.
Tereso Juárez Ortiz falleció en 1893, de tuberculosis, a la edad de 59 años. Fue sepultado en un lote de cuarta clase del Panteón de Dolores.
Solo tres de sus siete hijos llegaron a la edad adulta: Margarita y María Celsa, quienes le suplicaron, en 1939, al presidente Lázaro Cárdenas les concediera una pensión por los servicios que prestó su padre a la Nación. Su hijo Justo Pastor Benito Juárez Garcés, único nieto varón de Benito Juárez, murió en 1948, a la edad de 78 años, sin dejar descendencia.
Imágenes: Parece que no existen imágenes de Tereso Juárez Ortiz o su familia, por lo cual ilustro esta publicación con imágenes de soldados mexicanos de esa época. El primero de ellos es un soldado al servicio del Ejército Imperial.
Creditos : Historias e Historietas de México.