La sección de comentarios de este blog ha pasado de ser un ring de boxeo verbal a convertirse, literalmente, en una fiscalía ciudadana. Y todo apunta a que el Chilango Rifado ya no la va a librar solo con un ban.
Algunos usuarios, hartos de sus links, sus contradicciones y su historial delictivo confeso, han comenzado a organizarse para llevar a Gabriel “N” —alias el Chilango Rifado— ante las autoridades mexicanas y estadounidenses por los delitos que él mismo ha ido revelando entre comentario y comentario.
Y no, no es broma. O al menos no del todo.
El expediente que se armó solo.
Todo empezó cuando un usuario, cuyo nick prefiero reservar por seguridad, se tomó la molestia de recopilar capturas de pantalla de los comentarios donde el propio Gabriel “N” admite haber sido pollero en la frontera. No lo dijo una vez. Lo dijo decenas. Con lujo de detalle. Presumiendo, incluso, de “saber mover gente” y de “conocer las rutas”.
Según el Código Penal Federal mexicano, el tráfico de personas es un delito grave. Y según la ley estadounidense, el human smuggling es un delito federal que se paga con años de prisión. Así que, técnicamente, el Chilango Rifado ha estado confesando crímenes en la sección de comentarios de este blog durante años.
Pero eso no es todo. Otro usuario encontró en los archivos del blog un comentario donde Gabriel “N” menciona, casi de pasada, que tiene un hijo en México al que no le ha dado un peso de manutención desde hace años. La captura ya está en el expediente.
La gota que derramó el vaso: el consulado.
El plan tomó forma cuando alguien —cuyo nombre no revelaremos, pero que tiene toda nuestra admiración— decidió contactar al Consulado de México en Nueva York. En un correo que ya circula en los grupos internos del blog, el usuario denuncia que un connacional identificado como Gabriel “N” reside en esa ciudad y ha confesado públicamente haber participado en redes de tráfico de personas, además de tener una deuda de manutención con un menor en México.
El consulado, como era de esperarse, respondió con un correo genérico de “gracias por su reporte, será canalizado a la autoridad correspondiente”. Pero el hecho de que exista un documento oficial con el nombre del Chilango Rifado ya es un avance.
La justicia americana también lo busca (bueno, casi)
Paralelamente, otro usuario ha comenzado a documentar las actividades de Gabriel “N” en Estados Unidos. Su trabajo actual como obrero en construcción es legal, presumiblemente, pero las autoridades migratorias podrían tener interés en su historial como pollero. Porque una cosa es cruzar gente y otra muy distinta es hacerlo de manera reiterada y lucrativa, que es como él mismo lo ha contado.
“No es venganza, es justicia”, me dijo uno de los organizadores. “El wey se la pasa criticando a los gobiernos y dando lecciones de moral. Pues que las lecciones se las de un juez.”
¿Y el blog qué dice?
Los admins de los sitios han sido cuidadosos. No van a banearlo por sus crímenes (eso sería reconocer que los conocemos), pero tampoco van a impedir que los usuarios ejerzan su derecho a denunciar. “Nosotros solo somos el foro”, declaró uno de los admins. “Si alguien quiere llevar el chisme a la fiscalía, allá él. Nosotros seguimos aquí, esperando a que el Chilango Rifado comente este post con un link de La Catrina Norteña.”
Reflexión final (porque aquí también reflexionamos).
No sé si el Chilango Rifado termine en la cárcel o no. No soy juez, ni fiscal, ni abogado. Pero algo es seguro: el internet tiene memoria, y este personaje ha dejado un rastro de confesiones que cualquier abogado con hambre podría usar.
Mientras tanto, la comunidad del blog sigue organizándose. Ya hay quien propone una colecta para pagar los honorarios legales. Ya hay quien está traduciendo las capturas al inglés. Y ya hay quien, con toda la mala leche del mundo, ha sugerido mandarle el expediente completo a las cuentas "fifis" de Twitter, para ver si se le quita lo spammer.
La justicia divina tarda, pero la justicia de la sección de comentarios no perdona.
