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1.08.2020

Crítica de ‘The Irishman’: la oscuridad de los hombres regresa al cine de Scorsese

Inspirada en el libro I Heard You Paint Houses de Charles Brandt, la película es un recorrido por las memorias del verdadero Frank Sheeran, un asesino a sueldo involucrado en la desaparición Jimmy Hoffa. Pero el film es mucho más que un recuento pausado sobre las vicisitudes de un hombre en apariencia retorcido y una vejez crepuscular, en las que recuerda sus peores acciones desde una fría distancia. Es también un meditado manifiesto de la forma en cómo comprendemos el mundo del crimen, sus vericuetos y al final, la posibilidad del mal en nuestra época. 







Para la ocasión, Scorsese toma la intrigante decisión de convertir el libro en una versión documental de una larga confesión en primera persona, ya sea a través de la voz en off de Frank (interpretado por un contenido y profundo Robert De Niro) o largas secuencias en primer plano, en las que el personaje mira a la cámara con aire inquisitivo. Al director Neoyorquino se le da muy bien la reflexión sobre el atractivo lóbrego del crimen y el delito, por lo que The Irishman tiene un brillo intrigante relacionado con su ritmo pausado pero sobre todo, la intuición de Scorsese para contar una historia larga y por momentos compleja, con un aire elegante y sofisticado.



Ambientada en diferentes décadas, la historia recorre la vida de Frank, desde su ascenso en el mundo del crimen hasta su declive y lo hace, con una connotación directa sobre el hecho del mal convertido en parte de la vida cotidiana. En The Irishman no hay buenos o malos, tampoco villanos o héroes, sino una colección de hombres que luchan para mantenerse a salvo en medio de la violencia y hacen lo que deben hacer, para justificar su propia crueldad. La combinación puede parecer por momentos incómoda, pero Scorsese logra que el inevitable juicio se diluya en nuestra necesidad de comprender a Frank y sobre todo, la forma en que el crimen se convirtió en la única posibilidad en una vida azarosa y a menudo, de una dureza implacable.






Por supuesto, se trata de un recorrido arriesgado: la película muestra al personaje como un muchacho joven, con un trabajo trivial y después, como parte de un notorio clan criminal de una Filadelfia sucia y destartaladas, que Scorsese capta con cámara subjetiva y convierte en el contexto ideal para elaborar algo más profundo sobre la oscuridad que sobrevive a la periferia. El esfuerzo supone, además, el uso de todo tipo de efectos digitales que aunque en ocasiones son notorios, también son lo suficientemente sutiles para no entorpecer la narración.


En realidad, se trata de Scorsese haciendo lo que mejor saber hacer: ese recorrido lento, incidental y casi anecdótico con la que suele retratar la caída a los infiernos de sus personajes. Para Frank, el recorrido es incluso más doloroso, oscuro y meditado. La historia le convierte en un antihéroe trágico y después, en una extraña versión de la pérdida de la inocencia. Todo, mientras la violencia a su alrededor se hace más cruel, dura y explícita. Pero la grandeza de The Irishman está en los detalles, en sus pequeños claroscuros.







En la forma que Frank madura y se hace un experto en el asesinato y la violencia. En la frugalidad de los pequeños actos que le conducen al abismo. En un momento dado, una pistola escondida en una bolsa de papel, simboliza la forma como se derrumba por completo el mundo de Frank y Scorsese lo logra a través del recurso simple de elucubrar sobre la sencillez de la derrota moral, la oscuridad interior que es imposible de ignorar.



El duelo entre actores es extraordinario, pero lo es aún más, la capacidad de Scorsese para construir una historia dura y solida sobre sus mejores obsesiones. De nuevo, regresa a las calles rebosantes de vida y de peligros, a los hombres concentrados, absorbidos por las fauces del monstruo del crimen con una facilidad de pesadilla. Se trata de un viaje a través de las etapas —conmovedoras y desgarradoras— de un hombre que debe matar y lo hace con singular eficiencia, pero también, su perspectiva sobre la posibilidad del dolor y el tiempo, en una combinación que en manos menos hábiles que las de Martin Scorsese, podría haber sido una combinación poco realista sobre los pequeños blancos de conciencia en que nuestra cultura apoya su hipocresía.







Scorsese juega con sus símbolos favoritos: la calle se convierte en escenario de un recorrido hacia las sombras y sus personajes, testigos de la destrucción progresiva de sus vidas, que acaecen en pequeños golpes de efecto que el director muestra desde una perspectiva de dura perplejidad. Al final, The Irishman es la culminación de los temas recurrentes de un director que encontró en cierto lenguaje una forma depurada de narrar los secretos que se esconden en la transgresión, la violencia y lo criminal. Y lo hace, con una extrañísima belleza que convierte a la película en una peculiar una obra de arte. Quizás una carta de amor al cine meditado, pausado e incómodo que durante los últimos meses, Scorsese ha echado tanto en falta en la pantalla grande actual.

Como ven? Ya la vieron en Netflix?

C&P de aca

-Brion

10.24.2017

Peliculeando con Xime: El Padrino Parte I

Muy buenos días, tardes o noches, sea cual sea la hora en la que estén leyendo este post. Hoy, haciendo caso a una recomendación de un comentarista muy querido, les traigo la reseña de "el Padrino". Aclaro que esta reseña contiene SPOILERS, para que no se hagan los sorprendidos.

Corría el año de mil novecientos y pico, en la ciudad de Sicilia. Un viejo llamado don Chicho se enoja con un señor y lo manda matar y por las dudas, mata a toda la familia para que no busquen venganza, lo malo, es que se les escapó un niñito que se sube a un bote y viaja para EUA. Años más tarde, ese niño creció y se convirtió en Robert De Niro, un tipo normal que trabaja en una especie de bodega, tiene una amable esposa y dos niños.

Iba todo muy bien en la vida de nuestro protagonista, hasta don Felucci empezó a entrometerse en asuntos delicados, fue así que Robert de Niro se entera de que ese señor no aporta nada a la película y lo mata. Así se transforma en el más capo de los capos de su colonia y, ahora con poder, vuelve a Sicilia a buscar a don Chicho y lo encuentra y le raja la panza. Ya con su venganza consumada vuelve a los Estados Unidos, envejece y se convierte en Marlon Brando, el viejito mafioso más querido por todo el mundo.

Nueva York, año mil novecientos cuarenta y algo, Marlon Brando es el capo de la mafia más respetado y es amigo de otros capos que manejan todo lo ilegal en esa ciudad, vive de lo más tranquilo, rodeado de sus hijos y su yerno. Son felices hasta que aparece Sollozzo, un narco que quiere asociarse con Marlon Brando y sus amigos capos para ingresar al negocio de las drogas, pero Marlon no quiere, pero su hijo sí, así que Sollozzo manda a matar a Marlon para que deje de joder, pero falla.

Santino, hijo del Sr. Corleone (Marlon Brando), quiere hacer negocio con Sollozzo, pero Al Pacino (también hijo de Corleone) se niega y exige venganza por lo que le hicieron a su padre y porque es el verdadero protagonista de esta historia. De esta manera Pacino se reúne con Sollozzo y un policía que asumo era corrupto y los mata a los dos. Por las dudas, Pacino se va a vivir a Sicilia, ya saben, por aquello de las venganzas y allá conoce a Apolonia y como es de esperarse, se enamoran, bailan, se casan y son felices.

Pero En Estado Unidos las cosas se ponen muy tensas porque Carlo, yerno de Don Corleone, es un marido golpeador y Santino se entera y va a buscar a Carlo para hacerle ver, en buenos términos, que no es correcto golpear a las damas y así, Carlo y Santino protagonizan una de las peleas más icónicas y por tanto mejor actuada de toda la película, tan buena es la escena, que hasta los Simpsons la parodiaron. Pero Carlo no entiende y vuelve a golpear a su esposa. Santino se entera y va de nuevo tras Carlo, pero está vez es una trampa y lo emboscan, le disparan y lo asesinan en una cruel y motivadora escena.

Algo que no les conté es que antes de morir, Sollozzo hizo una alianza con otra familia de capos y Don corleone manda a matar al hijo de esa familia, por ese motivo mataron a Santino.

Al Pacino vuelve a Estados unidos, porque tampoco les conté que le matan a Apolonia con una bomba en su auto, y se encuentra con su antigua novia que es mucho más guapa que la anterior. Ya habiendo superado la muerte de Apolonia, se casa con su Ex, tiene un par de hijos y Don Corleone lo nombra jefe supremo de la familia y después de eso, Don Corleone muere de Verdad.

Entonces Pacino manda a matar a todos los líderes mafiosos y se convierte en prácticamente el dueño de la ciudad.

Aquí termina la primer película de “El padrino”, Si quieren el resumen del resto, pídanlo en el área de comentarios, igual les hago caso o igual y no, quien sabe.

Muchas gracias por leer, por comentar y por dejar sus corazoncitos, valen mil.


Cortesía de Xime Pines Lacroix