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8.22.2019

EL ARTE DE RECLAMAR

Muy buenos días jóvenes, talvez alguna vez ustedes han ido a algún restaurant o a alguna dependencia de gobierno o a cualquier negocio a adquirir un producto o servicio y resulta que no estuvieron satisfechos con el servicio prestado o necesitan una garantía o una aclaración, pues bien, estoy seguro que ustedes no se han portado como nenas al hacer este tipo de reclamos, pero hay gente que sí, para esa gente está dedicada este post.


Cuando pasa una situación como esta lo que siempre hacemos es emputarnos, empezamos a vociferar que no valen madre y cosas asi… no lo hagan compas, siempre es bueno tener una actitud comprensiva con las personas que nos están atendiendo, recordemos que nosotros también vivimos de los demás y que así como nosotros estamos diciéndole tontería y media a alguien, más adelante alguien va a venir a mentarnos la madre a nuestro lugar de trabajo.

Si van a un restaurante y se ponen mamones con el mesero, ¿que va a hacer el mesero? A wevo que mínimo le escupe a tu comida. Por eso lucho, deja de hacer esas mmdas w, no es bueno para tu salud.

Si van a una dependencia de gobierno a hacer un tramite y el que los atiende no les ayuda ni madres y los manda a la gaver cada vez que puede, ¿creen que es una buena opción grítale e insultarlo? Claro que no, asi menos va a tratar de ayudarles en su trámite.
No se si les ha pasado con alguna garantía de un producto eléctrico o algo de computación, si llegan con el dependiente aventándole lo que compraron y diciéndole que es una cochinada y la versh, pues el dependiente les va a hacer tomar el camino mas largo para la garantía de su producto, si bien les va, si no, los van a mandar derechito y sin escalas a la gaver.

Muchachos, traten de ser amables, de ponerse en el lugar de la persona que los esta atendiendo. Por eso aquí les van unos consejos de su amigo cesar para que las garantía siempre se les concedan y quien sabe, talvez hasta consigan novia.

  • Cuando les falle un producto traten de verificar que en realidad no sirva, o sea, si compraron una tele y no prende, antes de ir a reclamar que no prende, vean si esta conectada de perdido, no mmen.
  • Si en un restaurante el mesero tomo mal su orden, háblenle bonito al mesero, díganle que si les hace ese favorsote, tratenlo como una seda, bajo ninguna circunstancia le den motivo para que les orine su comida.
  • Cuando lleguen a reclamar una garantía no le platiquen toda su experiencia al encargado ni le digan como esta garantía afecto totalmente su vida, solo sean amables y limítense a explicar su problema, las personas de garantía tienen mucho trabajo y no tienen tiempo para verlos llorar.
  • Nuncamente lleguen exigiendo y diciendoles que es su trabajo y que todo león es de ustedes y que solo viven ahí porque te compran los programas piratas que vendes a un sobre precio.
  • Esten preparados para seguir un procedimiento, y si ocurre la misma falla otra vez, no se enojen y repitan el procedimiento y asi sucesivamente.
  • Sigan estos consejos y no se desgastarán de oquis y serán la envidia de sus compañeros. Portensen bien amikos.
Liru Cisa

6.22.2019

Más de la mitad de los usuarios no protege su celular

Según un estudio realizado por The Competitive Intelligence Unit (CIU) 85% de los teléfonos móviles que usan los mexicanos son Smartphone, pero pocos son los que tienen la precaución de protegerlos. De acuerdo con la firma ESET Security Report 52% de los usuarios no posee una solución de seguridad móvil y 55% ha descargado alguna vez aplicaciones de sitios no oficiales aumentando el riesgo de sufrir un ciberataque.



Concientizar al usuario es una de las tareas principales en el camino hacia el uso seguro de la tecnología. “Aún existe gran desconocimiento sobre los ataques de los que podemos ser víctima a través del móvil”, dijo Francisco Cayuela, responsable de Allot en México.
Y es que los smartphones no están exentos de amenazas que, además, aumentan conforme se incrementa su uso. “En México son comunes las amenazas automatizadas como los gusanos o virus que se instalan en el sistema operativo cuando se descargan archivos o se accede a ciertos sitios; también el robo de los aparatos para extorsionar a los usuarios; asimismo es peligroso el spam, el 16.4% de los correos recibidos en esta categoría en México contienen enlaces maliciosos”, dijo Cayuela.
Las principales amenazas que enfrentan los usuarios son: robo de datos, pérdida de información, robo de identidad, fraude, extorsión, secuestro de datos, interrupción de servicios y daño a la reputación.
Los usuarios pueden ser víctimas debido a la descarga de aplicaciones no seguras, conexiones Wi-Fi no fiables y la no actualización del software del teléfono. “Para protegernos es importante cambiar las contraseñas predeterminadas, hacer una limpieza del contenido descargado mínimo cada seis meses y actualizar el software”, recomendó Cayuela. Además, antes de actuar, aconseja preguntarse si de verdad es necesario conectarse a una red desconocida o dejar que otros equipos entren a nuestra red segura.
Destacó que, de manera particular, los teléfonos Android se ven amenazados por el cryptojacking y por las carteras móviles de criptomonedas que tienen un alto riesgo de ser atacadas. Otro de los ataques más comunes son los malwares bancarios cuyo objetivo es robar la información de tarjetas de crédito.
“En los últimos años, el malware bancario para Android no ha dejado de incrementarse. Si analizamos solo la cantidad de nuevas variantes de Android/Spy.Banker, veremos que este número se ha incrementado en 127% respecto a 2018”, explicó Cayuela.
El experto advirtió que iOS tampoco se salva de los ciberataques, pues durante 2018 se descubrieron 125 vulnerabilidades.
Por último, el directivo comentó que Home Secure de Allot, es una solución efectiva para proteger los dispositivos inteligentes del hogar y las oficinas.
“La solución se ofrece como un servicio que gestiona de manera sencilla la seguridad, informando de los ataques ocurridos y su solución a los usuarios, sin que ellos tengan que hacer nada”, afirmó.

Cortesia de Cesar :



10.26.2018

Seleccionada

Me encontraba navegando Reddit desatentamente con mi celular y hablando en altavoz con Shannon, cuando sucedió: vi su rostro en uno de los anuncios laterales. Pasó demasiado rápido. Hice clic en un enlace y fui enviado a otra página; regresar a la página anterior no me volvió a mostrar el anuncio.

—Qué raro.

—¿El qué? —preguntó Shannon—. ¿Estás viendo cosas en el internet de nuevo en vez de estarme prestando atención?

—No, para nada —mentí.

Bueno, una mentira a medias. El portal de la página estaba lleno de los mismos titulares reposteados, sin sentido y sensacionalistas, que siempre había tenido. Navegar por ellos se había vuelto más una cuestión de hábito, sin prestar ninguna atención real.

—Solo estoy…

Me congelé a la mitad de la oración cuando vi su rostro de nuevo. Esta vez, estuve preparado y toqué el anuncio con mi dedo. Lo primero que cargó fue una fotografía de Shannon en una estación de gas rellenando su tanque. La única luz provenía de los faroles crudos del local.

—Shannon, ¿te detuviste por combustible en tu camino a casa?

—Pues, sí. Pero aún estoy a unos veinte minutos.

Hice el cálculo mental rápidamente. Ella vivía en Newark, a unos cuarenta y cinco minutos al este de Columbus. Eso la situaba plenamente en el medio de la nada arbolado.

—Alguien tiene una fotografía tuya en su sitio web.

Ella se rio.

—Apuesto que es un exnovio —Y después de una pausa, preguntó—: Espera, ¿hablas en serio?

Me desplacé de arriba hacia abajo en la página tratando de descifrar qué demonios estaba viendo.

—Parece que acaban de tomar la fotografía. ¿Andas vestida con una sudadera rojo oscuro y pantalones?

Su respuesta llegó acompañada de un ruido tenso de confusión.

—Pues, sí, pero es la misma con la que me visto siempre. ¿Quién habrá tomado eso? ¿Y cuándo? ¿De qué mierda es esa página?

Deslicé mi dedo hacia abajo para hacer que apareciera la dirección del sitio web en la barra de búsqueda.

—Muerte en vivo punto com.

—¿Muerte en vivo? ¿Qué se supone que es eso? ¿Es como una de esas páginas de extorsión que piden dinero para quitar tus fotografías?

Me desplacé hacia el otro extremo y encontré un cronómetro para una transmisión de video que estaba a punto de comenzar en dieciocho segundos.

—No estoy seguro. No me da buena espina. Están a punto de transmitir algo.

Me le quedé viendo a medida que aparecía el indicador circular y luego llenaba la pantalla de negro. La perspectiva se movió abruptamente por un momento, como si alguien se estuviera alistando, y luego pude ver un tablero de mandos de un vehículo grande, probablemente de una camioneta. La cámara se alzó para enfocarse en un hombre con un pasamontañas negro, pero no era él quien sostenía la cámara.

«Bien, gente», dijo con emoción mientras conducía; su voz siempre levemente distorsionada. «Esta es una nueva ronda para nuestro sitio web más reciente. Les mostraremos quién manda a estos imbéciles; eso les dará algo en que pensar». Mientras utilizaba su otra mano para guiar el volante, levantó su teléfono con la fotografía de Shannon en la estación de gas. «Este es nuestro primer objetivo. Estamos a unos dos minutos detrás de ella, pero la alcanzaremos rápido. Es una carretera recta y no hay desvíos en los siguientes diez kilómetros, así que no la perderemos». El camarógrafo fuera de foco se giró para mostrar el camino revestido por la noche. Escuché un clic; los faroles se apagaron. La voz distorsionada dijo: «¡Entrando en modo nocturno, primor! Nunca nos verá venir».

Se me heló la sangre.

—Shannon.

—¿Qué? ¿Descubriste lo que está pasando?

—Shannon —dije de nuevo, incapaz de procesar lo que veía—. Hay hombres con pasamontañas en una camioneta negra que lleva las luces apagadas. Van detrás de ti en la carretera.

—¿Qué? —sonó mitad entretenida, mitad aterrada—. ¿De qué estás hablando?

La voz distorsionada dijo: «La revancha será dulce. Creen que son mejores que nosotros, pero les enseñaremos».

—¡Shannon! —grité por mi teléfono—. ¡Sal de la carretera! ¡Te seleccionaron en la estación de gas y están detrás de ti!

—¿Hablas en serio?

—¡Sí! ¡Estoy viendo su transmisión en vivo en este momento!

—Pero ¿cómo es posible eso?

—No lo sé, ¡pero está pasando! —Y grité aún más fuerte—: ¡SAL DE LA CARRETERA!

Estaba comenzando a creerme, pero podía escuchar el pánico en su voz.

—No hay hacia dónde girar…

—¡Adonde sea! ¡Ve adonde sea!

La escuché jadear; el sonido de ramas y arbustos chocando con su auto en una sucesión rápida emanó desde mi teléfono. Fue seguido por un crujido ruidoso y un pitido electrónico repetitivo mientras exhalaba: «Ay Dios, ay Dios…».

Aún viendo la transmisión, le pregunté:

—¿Te encuentras bien?

—Estoy bien —dijo con un tono aturdido que desmintió sus palabras. La escuché abrir la puerta de un empujón y trepar los arbustos contiguos—. Estoy bien…

En la transmisión vi un par de faroles en la distancia entrando en escena.

—¡Por Dios, apaga tus luces!

—No puedo —murmuró—. No puedo entrar de nuevo.

El capó de la camioneta comenzó a girar hacia los faroles, y pude distinguir vagamente un auto en la distancia. Se había estrellado a lo que parecía ser medio kilómetro de profundidad en la maleza. Nunca la habrían encontrado si hubiese apagado sus luces.

Esa voz distorsionada dijo: «¡Ahí está!».
Le grité por el teléfono que corriera, y la escuché marcharse, jadeando y abriéndose paso a través de las ramas.

Agarré el teléfono torpemente:

—Voy a llamar a la policía.

—¡No! —se quejó—. ¡No cuelgues! ¡No te atrevas a colgar! —Podía escucharla trastabillando y deslizándose por una colina de tierra—. ¿En dónde están?

—Están corriendo por el bosque —le dije, haciéndome entrar en pánico a mí mismo. Llamé a gritos a mis compañeros de piso. Entonces vi otro detalle. Algo largo, oscuro y metálico estaba balanceándose dentro y fuera de foco en la parte baja de la transmisión.

—Shannon, tienen armas.

Rompió en un llanto pleno mientras corría.

Llamé de nuevo a mis compañeros de piso. Finalmente, uno tocó la puerta y se asomó. Grité a todo pulmón:

—¡LLAMA A LA POLICÍA! ¡UNOS HOMBRES CON PISTOLAS ESTÁN PERSIGUIENDO A SHANNON POR EL BOSQUE!

Sus ojos se ampliaron, pero se fue corriendo a buscar su teléfono.

Mi pulso aún estaba agitado. Esto no podía estar pasando.

—¿Shannon?

No contestó. Aún podía escucharla corriendo, raspándose y cayendo. Al final, la escuché saltar por una pendiente rocosa; luego hubo un grito, un crujido y, por último… nada.

—¡¿Shannon?!

Después de diez segundos de silencio absoluto, los diez segundos más largos de mi vida, la escuché carraspear y luego murmurar:

—Estoy viva. Creo que me rompí las costillas.

No tenía buenas noticias para ella. Yo mismo apenas podía hablar:

—Se encuentran en la cima de una pendiente elevada. Van por ti.

—No me puedo mover —murmuró.

La voz distorsionada de la transmisión dijo:

«Creo que ya la tenemos. ¿Es ella la que está ahí abajo? Oh, rayos, esto será divertido».

—¿Esos fueron ellos?

El teléfono tembló en mis manos.



—¿Los escuchaste?

—Solo a través del teléfono. No oigo nada más.

¡Estaban en la pendiente equivocada!

—Shannon, sé que duele, pero te tienes que esconder. ¿Está bien? ¿Me escuchas? Tienes que arrastrarte debajo de algo, detrás de algo, lo que sea. Estamos llamando a la policía.

Mi compañero de cuarto apareció en el marco de mi puerta con el teléfono contra su oreja y su rostro pálido.

—Rumbo a Newark —le indiqué—. A unos veinte minutos al oeste.

Asintió y comenzó a responder preguntas que no pude escuchar.

El único ruido de mi teléfono era de Shannon arrastrándose por las hojas y la tierra mientras sollozaba.

—¡Ahí está! —gritó la voz distorsionada y el camarógrafo se echó a correr a su lado.

No me podía mover. No podía respirar. Mi compañero de piso estaba llorando mientras hablaba con la policía. Yo solo observaba la transmisión. Por favor, no, no, no.

Oh Dios, había una silueta humana en la tierra; vestía con una sudadera roja.

—¡Shannon, te ven! ¡Están corriendo hacia ti!

Comenzó a gritar con el terror más absoluto que había oído provenir de pulmones humanos. Los dos hombres enmascarados en el video corrieron directamente hacia la persona en la tierra, la agarraron por la fuerza y comenzaron a darle la vuelta.

De pronto, la transmisión se congeló.

Me le quedé viendo a mi compañero de piso con confusión y terror.

Se acercó para ver el video congelado.

—¿Shannon? —pregunté tentativamente.

Con el altavoz justo en mi oído, escuché. Podía oír su respiración adolorida.

—No los veo —pronunció después de unos diez segundos.

Bajé el teléfono y miré el vídeo congelado. Había aparecido texto a través de él: «¿Te gustó el video? ¡Desbloquea el resto por solo $5,99!».

Tragué un nudo en mi garganta.

—¿Qué putas es esto? —preguntó mi compañero de piso.

Mientras Shannon seguía luchando por respirar en el otro lado de la línea, me desplacé hacia abajo, a una nueva sección del sitio que no estaba disponible antes.

«Aquí, en MuerteEnVivo.com, usamos información y fotografías de tu teléfono y perfil de Facebook para generar automáticamente videos aterradores. ¡Es lo último en comercialización dirigida! ¿Disfrutaste Dos Hombres con Pasamontañas? Escoge de una amplia variedad de…».

Aún estaba temblando, pero ahora por razones muy diferentes. Debajo de las palabras había una fotografía de un hombre enmascarado sosteniendo su teléfono como lo había hecho al comienzo de la transmisión. La pantalla de su teléfono era un fondo azul, y luego una serie de personas diferentes aparecieron en él.

«MuerteEnVivo.com utiliza lo más nuevo en tecnología de realidad virtual. Mientras que tú y tus amigos pueden creer que sus teléfonos están apagados, nosotros escuchamos y observamos a través de sus cámaras y micrófonos, permitiéndonos escoger qué caminos y escenas tomará la transmisión en vivo. ¡Te garantizamos que morirás del miedo!».

—¿Qué está pasando? —soltó Shannon. Podíamos escucharla arrastrándose por el suelo del bosque—. ¿En dónde están?

No contestamos de inmediato. No podíamos. Sobrecogido por una furia y una sensación de violación que nunca había experimentado antes, hice clic en los términos de servicio del sitio web. Aparentemente, había accedido a dejarlos entrar a mis datos, perfil, cámara y micrófono simplemente con visitar la página. En cierta forma, fue mi culpa. Dios mío.

Fue un anuncio. Literalmente había pinchado un anuncio de la barra lateral. ¿Quién hubiera pensado que eso iba a ocurrir?

Robado de aquí

Culichilargo