miércoles, 4 de diciembre de 2019

Películas de Miércoles

Doctor Sleep

Indudablemente en su mejor momento, el director Mike Flanagan (The Haunting of Hill House) atraviesa rutas familiares con “Doctor Sleep”, una secuela de “The Shining” que mejor funciona cuando el director se rebela ante la seguridad de lo derivado.

Cuando se trata de sumergirse en material preexistente, cualquier director de cine desearía encontrarse en la posición de Mike Flanagan en el 2016 con “Ouija: Origin of Evil”, una secuela que solo tenía espacio para crecimiento tras el desastre crítico de su predecesora dos años antes. Tres años más tarde, Flanagan vuelve a aceptar el reto con “Doctor Sleep”, pero en esta ocasión, la situación es un completo opuesto. Catalogada por expertos como la mejor película de terror de todos los tiempos, una secuela de “The Shining” está predestinada a la inferioridad, a menos que… 

Con material adaptado de la novela-secuela del autor Stephen King, el director y guionista acepta el reto con una singular visión de lo que debe ser una secuela casi espiritual de este clásico del género. Sin embargo, su visión queda relegada cuando la película, al final del día una propuesta de estudio, insiste en revisitar los pasillos del hotel Overlook en un intento de atraer a una audiencia sedienta por nostalgia. En gran parte, la dependencia a recrear -de manera impresionante- algunas de las secuencias y elementos más memorables de la obra maestra de Kubrick provee una innegable sensación de culminación que resonará con aquellos que durante años se han dedicado a la reflexión de un obsequio que nunca se acaba. En momentos en que la recreación opaca el lenguaje visual de Flanagan, igual nos queda la evocación a una obra superior que se sobreentiende es imposible de replicar. 

La película toma lugar décadas después de los eventos de “The Shining”, recreados a gran efecto sin la implementación de CGI o nuevas tecnología que reviven muertos y sacan del retiro a leyendas del séptimo arte. El favorecimiento del efecto práctico por encima del computarizado es una respetable decisión cuyo crédito debe recaer sobre el director, cuyo respeto hacia la obra original de Kubrick -negada durante cuatro décadas por Stephen King- es palpable hasta en la menor de las referencias. Se trata de un respeto, a juzgar por los aciertos de Flanagan en años recientes, habría sido recíproco de estar vivo uno de los mayores cineastas en la historia. Solo hace falta echar un vistazo a la filmografía de Flanagan para comenzar a identificar tendencias que apuntan a la evolución de una voz que algún día sonará junto a los grandes de este género. 

Danny Torrance (Ewan McGregor), ahora un adulto fracturado por traumas de su niñez, vive su vida huyendo de su pasado, cuyos demonios (literales) lo han llevado a abusar del alcohol, cada vez más cerca de convertirse en su padre. Con la misma diplomacia que en propuestas como “Oculus” y “The  Haunting of Hill House”, Flanagan se sumerge una vez más en complejas relaciones entre padres e hijos, mostrando una gran madurez en su manera de presentar temas de gran delicadeza. 

Huyendo de otros recuerdos traumatizantes en la Florida, Dan se establece en el pequeño pueblo de Frazier en New Hampshire, donde se balancea entre reuniones de Alcohólicos Anónimos y un trabajo como enfermero de un hospicio, donde pone en práctica sus habilidades para ayudar a personas moribundas a alcanzar serenidad previo a la muerte. Aunque la película muestra esta etapa brevemente, se presta para separarse con éxito del material al que esta película está inevitablemente atada. Una vez establecido en este pequeño pueblo, la cinta logra desprenderse casi por completo de los elementos visuales que la atan a “The Shining” , abriendo paso a uno de los aspectos más interesantes de esta nueva historia: The True Knot.

Liderados por la excelente Rebecca Ferguson (Mission: Impossible – Rogue Nation) como Rose the Hat, se trata de un culto de individuos con habilidades psíquicas similares a las de Danny, a las que Stephen King ha denominado como “resplandor”. Con la inmortalidad como su norte, el grupo se dedica a alimentarse de niños que poseen el resplandor. Aquí, Flanagan comienza a desenvolverse con su propia voz, creando a un grupo de individuos que resaltan en la pantalla tanto de manera visual como en su capacidad actoral.

Pero si de actuación se trata, el mayor de los halagos recaería sobre Kyliegh Curran como Abra Stone, una niña cuyas habilidades telepáticas la llevan a cruzarse con Dan a la vez que es perseguida por una secta deseosa de alimentarse de sus poderes. En solo su segunda película, Curran es un descubrimiento que logra resaltar junto a veteranos como Ewan McGregor, Rebecca Ferguson y Cliff Curtis. 

“Doctor Sleep” alcanza mayor autonomía cuando decide enfocarse en elementos que la alejan de esas señales visuales que transportan a la audiencia al 1980. Aunque en ocasiones parece ir tomando una forma definitiva, la visión de este prometedor cineasta vuelve regresa a un segundo plano en el tercer acto, uno que aunque lleno de visuales y momentos emocionantes, invitan a cuestionar lo que pudo haber sido una secuela que resplandeciera bajo sus propios méritos.

Xime ausente, copipastera y malcogida.