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12.18.2019

Películas de Miércoles

Last Christmas

La época decembrina está a la vuelta de la esquina y no sólo en los supermercados es posible ya ver las suntuosas decoraciones sino que incluso en los cines ya es posible apreciar la cartelera navideña. Una de las cintas con esta temática es Last Christmas, misma que podremos disfrutar en la gran pantalla a partir del 6 de diciembre. Estelarizada por Emilia Clarke (Juego de Tronos) y Henry Golding (Crazy Rich Asians) esta comedia romántica posee un guion escrito por Emma Thompson (Howards End) y dirigida por Paul Feig (Damas en guerra).
Kate es una chica que ha pasado por una mala racha durante bastante tiempo, debido a su personalidad egoísta e irresponsable ha llegado al punto de no saber dónde pasará la noche; sus relaciones interpersonales están a punto de ser nulas; su único talento, el canto, parece haber desaparecido e incluso su trabajo está en peligro por su falta de atención y amabilidad con los clientes. Con todo esto a cuestas la mujer conoce por accidente a Tom. Sin ser un cuento de hadas, comienza a encontrarlo en todos los lugares posibles y fiel a su tradición, boicotea lo que podría ser el hombre de sus sueños.
La historia es bastante amena incluso si no eres amante de las comedias románticas y aún menos de las historias navideñas, por momentos hasta se olvida que está situada en la época decembrina –lo cual parecería imposible ya que desde el poster apreciamos a Emilia vistiendo un traje verde de duende, su uniforme de trabajo−. Sin embargo, su forma de recordarnos la festividad es a través de la música, elemento que juega a favor de la trama y no como mero complemento artístico, el tema de Last Christmas de George Michael sirve como nexo entre las distintas facetas de Kate.
La narrativa mantiene al espectador enganchado y atento, a la expectativa de lo que ocurrirá con la pareja y la vida de nuestra protagonista, pero la guionista supo darle un gran giro de tuerca no previsible, que lejos de arruinar la cinta la diferencía de otras con temáticas parecidas y la une de nuevo con el espíritu navideño, premisa que pese a ser olvidable por momentos no se pierde conforme avanza la historia. Lo único criticable sería escenas innecesarias para el desarrollo de la trama aunque algunas tienen un gran peso como crítica social hacia la discriminación vivida por los migrantes, en este caso, aquellos que huyeron de la antigua Yugoslavia, de donde proviene la familia de Kate.
Las actuaciones son otro punto a favor de la cinta, desde Emilia Clarke –cuya popularidad no inhibe su talento−hasta Emma Thompson como su histérica madre y que, como se esperaría de una ganadora del Oscar, cambia completamente su apariencia y acento para dar vida a una mujer yugoslava temerosa de ser expulsada de Inglaterra. De igual forma, Henry Golding personifica con total pulcritud al hombre perfecto pero no sólo de cualidades físicas sino morales, ya que parece no descansar nunca de ayudar al prójimo. Si bien la química mostrada en pantalla por los protagonistas no derrocha miel, esto lejos de arruinarla le da más credibilidad y matices a ambos.
La cinta es una excelente opción para ver esta temporada ya que no es extremadamente romántica ni cómica, sabiendo balancear ambos elementos con un buen guion; algo de realismo y crítica social; así como un mensaje navideño que más que sentirse moralista pareciera necesario en el  mundo en que vivimos para encontrar sentido a la existencia de la humanidad. Si eres fan de Emilia Clarke y de las cintas navideñas, no te pierdas este largometraje a partir del 6 de diciembre en todos los complejos cinematográficos.
C&P de acui


12.11.2019

Películas de Miércoles

HISTORIA DE UN MATRIMONIO


Noah Baumbach, responsable de intensas historias como ‘Frances Ha’ y ‘Los Meyerowitz: la familia no se elige’, nos regala su trabajo más íntimo y desprendido en ‘Historia de un matrimonio’. En esta oportunidad, Baumbach decide que el disparador en la narración sea el inminente divorcio entre Charlie (Adam Driver) y Nicole (Scarlett Johansson), una pareja de artistas que vive junto a su pequeño hijo en la estruendosa y desafiante ciudad de Nueva York.

Adam Driver y Scarlett Johansson atraviesan una crisis de pareja en 'Marriage Story'
‘Historia de un matrimonio’ es un retrato honesto y contemplativo sobre las relaciones humanas. Y, aunque narra la transformación del amor de ambos individuos, aquí se opta por omitir el estallido del conflicto. Queda clarísimo que a Baumbach no le interesa desarrollar los motivos de la separación, sino enfocarse en (como diría Fito) el amor después del amor.

De los simpáticos detalles que describen Charlie y Nicole sobre el otro en la escena inicial, pasamos rápidamente al tenso vínculo entre dos personas que se amaron en el pasado, pero cuyo común denominador en la actualidad es solo el hijo que tienen juntos.

Esta especie de Guerra Fría entre los protagonistas es tan hostil que puede llegar a dolernos como espectadores. Silencios ahogados, miradas esquivadas y un ambiente palpablemente tóxico forman parte de un escenario nocivo para todos que, para colmo de males, es alimentado por dos lucrativos abogados que velan por sus propios intereses.

Si bien es cierto, el extraordinario guion de ‘Historia de un matrimonio’ busca encontrar simetría entre ambos puntos de vista, hay momentos en los que la situación supera con mayor facilidad a Charlie que a Nicole. Y no necesariamente por culpa de ella, sino gracias a su propio egocentrismo y falta de autoanálisis. Y es aquí donde Baumbach, conocido por autoreferenciarse en sus trabajos, se desnuda ante todos y devela, quizá, su lado más vulnerable.

Por otro lado, es necesario resaltar el corazón de la película: Driver y Johansson, protagonistas de importantes blockbusters (‘Star Wars’ y ‘Avengers’) que no escatiman en desplegar el talento con el que nacieron. Ambos son capaces de provocarnos risas y lágrimas en igual medida. Capaces, además, de abrazar los defectos de sus personajes, nos elevan al tope de la emoción con escenas cotidianas y dolorosamente humanas. La interacción entre ambos grafica lo que queda entre dos personas luego del fin de un romance, donde el punto de quiebre no siempre es tan simple como dejar de estar enamorado.



12.04.2019

Películas de Miércoles

Doctor Sleep

Indudablemente en su mejor momento, el director Mike Flanagan (The Haunting of Hill House) atraviesa rutas familiares con “Doctor Sleep”, una secuela de “The Shining” que mejor funciona cuando el director se rebela ante la seguridad de lo derivado.

Cuando se trata de sumergirse en material preexistente, cualquier director de cine desearía encontrarse en la posición de Mike Flanagan en el 2016 con “Ouija: Origin of Evil”, una secuela que solo tenía espacio para crecimiento tras el desastre crítico de su predecesora dos años antes. Tres años más tarde, Flanagan vuelve a aceptar el reto con “Doctor Sleep”, pero en esta ocasión, la situación es un completo opuesto. Catalogada por expertos como la mejor película de terror de todos los tiempos, una secuela de “The Shining” está predestinada a la inferioridad, a menos que… 

Con material adaptado de la novela-secuela del autor Stephen King, el director y guionista acepta el reto con una singular visión de lo que debe ser una secuela casi espiritual de este clásico del género. Sin embargo, su visión queda relegada cuando la película, al final del día una propuesta de estudio, insiste en revisitar los pasillos del hotel Overlook en un intento de atraer a una audiencia sedienta por nostalgia. En gran parte, la dependencia a recrear -de manera impresionante- algunas de las secuencias y elementos más memorables de la obra maestra de Kubrick provee una innegable sensación de culminación que resonará con aquellos que durante años se han dedicado a la reflexión de un obsequio que nunca se acaba. En momentos en que la recreación opaca el lenguaje visual de Flanagan, igual nos queda la evocación a una obra superior que se sobreentiende es imposible de replicar. 

La película toma lugar décadas después de los eventos de “The Shining”, recreados a gran efecto sin la implementación de CGI o nuevas tecnología que reviven muertos y sacan del retiro a leyendas del séptimo arte. El favorecimiento del efecto práctico por encima del computarizado es una respetable decisión cuyo crédito debe recaer sobre el director, cuyo respeto hacia la obra original de Kubrick -negada durante cuatro décadas por Stephen King- es palpable hasta en la menor de las referencias. Se trata de un respeto, a juzgar por los aciertos de Flanagan en años recientes, habría sido recíproco de estar vivo uno de los mayores cineastas en la historia. Solo hace falta echar un vistazo a la filmografía de Flanagan para comenzar a identificar tendencias que apuntan a la evolución de una voz que algún día sonará junto a los grandes de este género. 

Danny Torrance (Ewan McGregor), ahora un adulto fracturado por traumas de su niñez, vive su vida huyendo de su pasado, cuyos demonios (literales) lo han llevado a abusar del alcohol, cada vez más cerca de convertirse en su padre. Con la misma diplomacia que en propuestas como “Oculus” y “The  Haunting of Hill House”, Flanagan se sumerge una vez más en complejas relaciones entre padres e hijos, mostrando una gran madurez en su manera de presentar temas de gran delicadeza. 

Huyendo de otros recuerdos traumatizantes en la Florida, Dan se establece en el pequeño pueblo de Frazier en New Hampshire, donde se balancea entre reuniones de Alcohólicos Anónimos y un trabajo como enfermero de un hospicio, donde pone en práctica sus habilidades para ayudar a personas moribundas a alcanzar serenidad previo a la muerte. Aunque la película muestra esta etapa brevemente, se presta para separarse con éxito del material al que esta película está inevitablemente atada. Una vez establecido en este pequeño pueblo, la cinta logra desprenderse casi por completo de los elementos visuales que la atan a “The Shining” , abriendo paso a uno de los aspectos más interesantes de esta nueva historia: The True Knot.

Liderados por la excelente Rebecca Ferguson (Mission: Impossible – Rogue Nation) como Rose the Hat, se trata de un culto de individuos con habilidades psíquicas similares a las de Danny, a las que Stephen King ha denominado como “resplandor”. Con la inmortalidad como su norte, el grupo se dedica a alimentarse de niños que poseen el resplandor. Aquí, Flanagan comienza a desenvolverse con su propia voz, creando a un grupo de individuos que resaltan en la pantalla tanto de manera visual como en su capacidad actoral.

Pero si de actuación se trata, el mayor de los halagos recaería sobre Kyliegh Curran como Abra Stone, una niña cuyas habilidades telepáticas la llevan a cruzarse con Dan a la vez que es perseguida por una secta deseosa de alimentarse de sus poderes. En solo su segunda película, Curran es un descubrimiento que logra resaltar junto a veteranos como Ewan McGregor, Rebecca Ferguson y Cliff Curtis. 

“Doctor Sleep” alcanza mayor autonomía cuando decide enfocarse en elementos que la alejan de esas señales visuales que transportan a la audiencia al 1980. Aunque en ocasiones parece ir tomando una forma definitiva, la visión de este prometedor cineasta vuelve regresa a un segundo plano en el tercer acto, uno que aunque lleno de visuales y momentos emocionantes, invitan a cuestionar lo que pudo haber sido una secuela que resplandeciera bajo sus propios méritos.

Xime ausente, copipastera y malcogida.

   

10.21.2019

Plan nacional busca terminar inequidad en salud

Esta mañana se presentó el Plan Nacional  de Salud a desarrollar en esta administración, el cual depende de la aprobación de la reforma a la Ley General de Salud para la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

En la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, el secretario de Salud, Jorge Alcocer, resaltó la importancia de terminar con la inequidad que prevalece en el sector donde 51 por ciento de la población, que no tiene acceso a la seguridad social, tiene acceso solamente a 21 por ciento de los hospitales del país.

Juan Antonio Ferrer, propuesto por el titular del Ejecutivo para dirigir el Insabi, expuso en general, el nuevo plan sanitario, cuya base está en la atención primaria a la salud sin restricciones de ningún tipo y para ningún padecimiento.

El principal objetivo es mantener a las personas sanas. Para ello y conforme a lo comprometido por el mandatario, en 2020 inicia la regularización de plazas para 6 mil 10  trabajadores que fueron contratados por honorarios y tienen una antigüedad de más de 10 años.

La meta es beneficiar a los más de 87 mil empleados del sector que están en las mismas condiciones.
Además iniciará un proceso de reclutamiento de médicos para cubrir las vacantes en las zonas rurales, marginadas y las más vulnerables.

El Insabi formará parte de la estructura que, además de la salud, trabajará en garantizar los derechos a la educación, vivienda, agua y saneamiento. 

En cuanto a la infraestructura, recordó que este gobierno recibió 317 obras inconclusas. Todavia están pendientes 236 para las que se requiere una inversión de más de 11 mil 650 millones de pesos.

Por su parte Zoe Robledo, director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), informó que se contratará mil 269 personas para enfermería y 77 psicólogos para las Unidades Médicas Rurales del programa IMSS Bienestar, mientras que a partir de septiembre aumentó 20 por ciento el salario de los médicos.

Amablemente tomado de aquí

¿Qué opina la chairiza? Los leo.

Embrión Team XB



9.18.2019

Miércoles Cultural: Peliculeando con Xime

It 2


¿Cuándo dejamos de crecer? ¿Acaso es cuando al medir nuestra altura, esta finalmente permanece fija? ¿O es cuando nos dan una tarjeta plástica y brillante que nos permite votar? ¿Cuando obtenemos nuestro primer trabajo? ¿O quizás cuando nos despedimos de ese espacio seguro y cómodo con nuestros padres, para darle la cara a la vida por nuestra propia cuenta? ¿O acaso hay algo más, intrínseco, constitutivo, esencial, que es lo que nos permite finalmente dejar nuestra niñez y juventud atrás y ser finalmente adultos?

Las anteriores son las preguntas que el director argentino Andy Muschietti, intenta responder con la esperada segunda parte de la adaptación de la obra de Stephen King, IT. Ahora, ¿valió la pena la expectativa? ¿vale la pena ver los 169 minutos de esta película? A continuación, las respuestas.
27 años después del enfrentamiento entre el Club de los Perdedores y el misterioso ente denominado como Pennywise, un nuevo asesinato sacude el poblado de Derry, en el estado de Maine, lo que obliga a Mike Hanlon a recordar a sus amigos de infancia, su promesa de regresar a Nueva Inglaterra, si el malvado ser regresaba.

Con lo que Bill, Beverly, Ben, Richie y Eddie no cuentan es en la capacidad que tiene Pennywise de aprovechar sus miedos, sus secretos y sus traumas infantiles, para romper el círculo original y encontrar finalmente la manera de derrotarlos.
Además de absorber mucho más material del libro original, esta segunda parte continúa con la premisa básica y explícita que le asignó Stephen King a su obra escrita y es la cuestión de qué es lo que implica crecer. Y el director responde esa pregunta con un elaborado estudio de personajes en los que expone que mientras sigamos atados a nuestros traumas de infancia, a guardar los secretos y perseverar en los mismos temores, siempre seremos en alguna parte esos niños vulnerables que alguna vez fuimos.
Indiscutible, también, que la elección del elenco es pristina. A decir verdad, era muy poco probable que un grupo de adultos pudiera recrear la dinámica, energía y sobre todo el carisma del elenco juvenil de la primera parte, pero aunque en definitiva la energía no es la misma, el grupo encabezado por James McAvoy y Jessica Chastain logra al menos no decepcionar.

De igual modo, se puede destacar la elección que hizo el director de la representación de los escenarios. Mientras que en la primera parte se nota una tendencia a unas escenarios relucientes, organizados y coloridos, en esta segunda parte el director utiliza los mismos entornos pero con una marcada oscuridad, deterioro y decadencia. Una excelente manera de representar la idea, explícita también en el libro, de que al crecer y al pasar el tiempo, la energía juvenil y positiva que logró derrotar a Pennywise, en esta ocasión está lejos de estar en sus niveles máximos.
De entrada, hay que señalar que el principal problema con esta película es que en su ambición de darle un cierre al menos adecuado a la serie, sacrifica su eficiencia, extendiéndose por un total de 2 horas y 49 minutos. Sí, es comprensible que a diferencia de la primera parte, resultaba imposible narrar la historia de manera interconectada, estando los personajes dispersos geográfica y emocionalmente, pero Muschietti lo tenía todo, el presupuesto, la licencia y la creatividad para desarrollar la historia sin extenderse tanto desde el inicio.
Así mismo, resulta al menos distractor que se hayan usado tantos efectos visuales con los chicos, especialmente con Finn Wolfhard (Richie) y Jeremy Ray Taylor (Ben), para preservar la imagen de la primera parte, y nuevamente juega la misma pregunta que en la situación del metraje ¿no pudieron encontrar una mejor solución?
Xime Marsh

9.04.2019

Miércoles Cultural: Peliculeando con Xime

AGENTE BAJO FUEGO


Esta cinta trae de nuevo a Gerard Butler en el papel del agente Mike Banning, Morgan Freeman como el PresidenteAllan Trumbull y a algunos miembros del elenco de su antecesora así como caras nuevas con las cuales pretende dar un cierre a esta serie de filmes de acción que han cumplido el propósito de entretener pese a las incongruencias presentes en este género.
Mike Banning sigue siendo parte del Servicio Secreto encargado de proteger al Presidente en turno, pero tras los sucesos de Londres bajo Fuego su vida ha cambiado tanto para bien como para mal. Por un lado, es el orgulloso padre de una niña de unos dos años pero por otro, tras la volcadura del auto donde viajaba en la precuela, tiene jaquecas y episodios de desorientación, se le ve cansado y no tan atlético como era y por ello, su esposa le ha recomendado un trabajo de oficina, aún en el cuerpo de Seguridad pero sin ver la acción de frente.

Es esta quizás la decisión más difícil de su vida, pese a entender los sentimientos de su conyugue y que algo no está bien en su cerebro ─ el doctor le ha hecho entender que tanto el accidente como el estrés pueden matarlo─ él no se resigna a no proteger al Presidente, no estar en el frente. Y es entonces cuando atacan al mismo en sus narices desencadenando una persecución policial como si él fuera Bin Laden, todo apunta a su culpabilidad pese a casi morir en el atentado también.
La película es muy entretenida, algo no tan común de ver en esta industria si tenemos en cuenta que es el cierre de una trilogía y por lo general terminan siendo un mal innecesario para seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro. Pese a que el hilo conductor sigue siendo el exacerbado patriotismo, esta vez no comienzan a llover balas apenas nos presentan a los involucrados, ahora hay un intento por mostrar algo más de la vida y motivación del agente Banning, así como las consecuencias de su demandante trabajo ─aún no sé si el actor engordó para el papel o sus casi 50 años comienzan a dejarse notar.

Sin embargo, el intento no logra despegar del todo al unirse a la narrativa ya que pareciera no dar tiempo de mostrarnos la profundidad de un personaje, el cual no había sido expuesto desde la pasada entrega para hacerlo más digerible. En este filme conocemos más de la vida familiar de Mike pero pese a usarlo de pretexto no termina por llevarse bien con los otros elementos del género. Se intenta entregar una tercera parte interesante, con personajes profundos y bien desarrollados pero sin lograrlo quizás por un mal guion o porque simplemente no hubo tiempo.
Las escenas de acción junto al sonido son tremendas, te mantienen al filo del asiento pese a estar ─como casi siempre en estos casos─ lejanas a la realidad. Pese a que los movimientos de cámara y fotografía están bien cuidados, hay escenas, las cuales parecieran ser sacadas de algún Gotcha, las cuales contrastan con el resto de la película, tan llena de explosivos, esquipo táctico y armamento largo. Hay incluso una secuencia que me recuerda al videojuego de Resident Evil 4 cuando quedaba sin municiones y no había otra alternativa que sacar el cuchillo.

Pese a sus problemas con la narrativa y el desarrollo de personajes es una película altamente recomendable si has seguido las anteriores o eres fan del género. Podrás ver un intento de profundizar en las motivaciones del héroe y ver a quien empujó ese sentido moral de lo correcto. 
Xime :v

8.07.2019

Miércoles Anticultural; Peliculeando con Xime

Rey León

Apenas dos meses después de estrenar un remake colorido, aunque extraño, de Aladdin, Disney apuesta completamente por lo seguro con El Rey León. Temeroso de cambiar incluso un solo pelo en la cabeza fotorrealista de Simba, el director Jon Favreau le cuenta a la audiencia exactamente la misma historia que vieron en 1994, haciendo los menores cambios posibles para evitar críticas negativas. A pesar del sentimiento de estar ante un refrito, el asombroso hiperrealismo de los animales y los escenarios, junto a un dúo de personajes cómicos que se lucen, ayudan a El Rey León a conservar cierta frescura que vale la pena experimentar.

Desde que Disney dio inicio a su meta de rehacer como películas de imagen real (o animación realista, en algunos casos) casi todas sus películas animadas de la era del Renacimiento del estudio, muchos se han preguntado, ¿para qué lo hacen, cuál es el objetivo? ¿Acaso la meta es mejorar estas películas con tecnología que no existía a principios de los 90? ¿Quieren dar más profundidad a los personajes marginados? ¿Mejorar la diversidad? Quizás es algo tan sencillo como “recordar a la audiencia por qué las amaron“. El Rey León es una de las películas más populares de Disney, por lo que pareciera que no deseaban otra cosa que atraer a nuevos fans que, por alguna razón, podrían negarse a ver el film original de 1994. En este remake se acredita a Jeff Nathanson como guionista, pero casi el 95% del guión de la versión original se ha dejado exactamente igual.
Algunos momentos son diferentes, extendiendo ciertas escenas o el desarrollo de algunos personajes, pero son pocos y están muy poco desarrollados. Una trama secundaria para la hiena Shenzi (interpretada de manera amenazadora por Florence Kasumba, de Black Panther), que involucra una guerra entre hienas y leones, al final no llega a ninguna parte, lo que es una pena porque esta vez las hienas no son presentadas como soldados fascistas obedientes sin inteligencia propia; en cambio, son una comunidad marginada molesta por el dominio de los leones sobre las tierras que deberían ser suyas. Es una oportunidad perdida para dar mayor profundidad a un trío de personajes que originalmente no tenía contexto ni historia. Es comprensible que el estudio haya querido evitar las comparaciones políticas, pero al convertir a las hienas en un grupo marginado y explotado, habría sido fascinante para el guión tocar más esos temas. Sin embargo, la película necesitaba seguir tanto los momentos y acontecimientos del film original, que deja sin resolución la historia de las hienas.

A diferencia de la película original, donde las actuaciones vocales de los actores eran temerarias y memorables (realmente actuaban, independientemente de si estaban ante una cámara), aquí todo el mundo parece tener una manera de hablar que se siente básica. Esto se nota mucho con el Star de Ejiofer. En el pasado quedó la fantástica teatralidad de la actuación de Jeremy Irons, reemplazada por poco más que un villano básico. Ejiofor tiene una voz encantadora, pero está muy silenciada. Y el hecho de que la escena de la canción “Está preparado” se modifica radicalmente (dos estrofas de palabras habladas no forman una canción) deja a Scar neutralizada. Es una reminiscencia del musical de Broadway, pero ¿por qué hacer eso en el momento en que se emplea el escenario musical? En lo que respecta a Donald Glover, parece que su personaje ha perdido mucho diálogo. Si no supieras que él era el protagonista de la versión original, no lo habrías notado en la nueva película.

Quienes se roban el espectáculo son Timón de Billy Eichner y Pumba de Seth Rogen, lo cual no es de extrañar, dado que sus personajes son los que más se distancian del material de origen. Mientras que los otros actores deben decir casi todo el diálogo de la película original, Eichner y Rogen parecen estar improvisando y conversando entre ellos, lo que tiene un resultado hilarante. Ellos son el mejor ejemplo de aquello en lo que la película debería haberse centrado: personajes familiares con un toque más moderno (tecnología aparte). A pesar de que Timón y Pumba no son tan diferentes a los de la película del 94, su humor es original. Además, Eichner canta y se adentra en los corazones del público a través de un Timón que es tan ingenioso que querrás volver a verlo.

Si el objetivo no era juzgar a una película por su predecesor, entonces crear un remake repitiendo todas las escenas y tomas es contradictorio. Si recuerdas mucho de la película de 1994, compararás cada línea de diálogo con la forma en que se habló en la original, analizando cómo trabajan los artistas con el material en el remake, en comparación con hace 25 años. El Rey León en realidad no quiere ser comparado, pero tampoco quiere valerse por sí solo. Para bien o para mal, los remakes como Aladdin y La Bella y la Bestia intentaron inyectar nuevas tramas y personajes para separarlos de sus versiones originales. 

Incluso Cenicienta fue fiel al cuento de hadas original pero diferente de su película. El Rey León no quiere cambiar; quiere recordarte la versión de 1994 y hacerla más bonita visualmente.

El Rey León es una película extremadamente hermosa y digna de ser vista en la pantalla más grande posible, pero al igual que algunos de los últimos remakes de Disney, no puede evitar sentirse completamente innecesaria. 

Sin embargo, Eichner y Rogen valen el precio de ir a verla, y las familias que hayan desgastado sus copias en VHS y DVD sin duda querrán volver a vivir esta experiencia.

Calificación final: 11321 de 17569

Xime Zazú







c&p de Aquí

7.03.2019

Peliculeando con Ximensa

Annabelle 3

El Universo de los Warren iniciado con El Conjuro sigue creciendo. Esta vez traen de regreso a la muñeca más terrible de todas con Annabelle 3: Viene a Casa, la cual

inunda la pantalla con nuevos demonios que seguro volveremos a ver.


Annabelle 3 inicia con los Warren trayendo a la muñeca a su casa por primera vez. Desde ahí, podemos descubrir toda la fuerza maligna que tiene en el interior. Pero la protagonista de esta historia no son los demonólogos, sino su pequeña hija Judy, su inocente niñera Mary Ellen y su mejor amiga quienes se convierten en las víctimas de todos los espíritus malvados del cuarto de los Warren.


Si lo que quieres es una película que te cause tanto miedo que llegues a dormir con la luz prendida, mejor olvídalo y ve otra cosa. Sabemos que cuando piensas en una cinta del Universo de El Conjuro seguro a tu mente llega la palabra “terror”. Lamentablemente, Annabelle 3 se queda muy lejos de ser una de las mejores entregas del mundo de los Warren, pero sí es de las más divertidas. Esto no es necesariamente malo, pues pasarás un gran momento lleno de risas con una trama que pareciera enfocarse en una casa de la risa llena de demonios.
Sabemos que el terror es lo que define a esta saga y por eso es una lástima que Annabelle 3 fracase en asustarnos. Es cierto que Dauberman tiene todo un arsenal de demonios terroríficos a su disposición, pero es esto mismo lo que provoca que fracase. Son tantos seres malvados que no hay tiempo en pantalla para desarrollar ninguno a profundidad. Al final, Annabelle 3 se siente como una película cuyo único propósito es introducir personajes para futuros spin offs.
Lo Chido: Desde El Conjuro, James Wan no había tenido tanta injerencia en las películas como la tuvo en esta. En colaboración con el director Gary Dauberman, Wan muestra en esta cinta a un reparto de los famosos fantasmas investigados por el matrimonio Warren.


De ese modo, la película me recuerda mucho a una cinta que vi cuando niño: 13 fantasmas. Y es que aquí se presentan varios personajes de este universo, cada uno con su propia historia como El Samurai, El hombre del peaje, El Vestido de Novia y la propia Anabelle.

Y dentro de este reparto demoníaco, la muñeca representa el mayor peligro. Por lo cual, al liberarla se desata el caos.

En ese sentido, la película trata, a modo de una historia clásica de terror, sobre el miedo que enfrentará la hija de los Warren, Judy, junto con su niñera y su amiga.
Por esta razón, esta entrega es la más sólida de la trilogía. Ya que presenta una historia que nos contextualiza en las películas de los 80’s en las que la niñera era atemorizada dentro de una casa.

Además, la actuación de Mckeena Grace, en el papel de Judy, es muy adaptable a este tipo de cine. El cargar con un personaje real del cual se sabe muy poco fue un reto que cumplió a cabalidad.
Lo Chafa: La falla más evidente es el ritmo de la cinta. Siendo que su comienzo lento termina por acumular las emociones casi a mitad del filme. Y termina por decaerse al final.
Asimismo, los efectos especiales dejan mucho que desear en escenas que podrían sorprendernos. De hecho, una escena falla tanto que pareciera que estamos viendo a una criatura sacada de la serie Escalofríos, de R.L. Stine.
Lo anterior, sumado a los clichés del cine de terror contemporáneo, como los famosos screamers, deterioran en gran medida la calidad que pudo tener esta entrega.
Por último, cabe resaltar el poco tiempo en pantalla que tuvieron los Warren. Algo desaprovechado si tomamos en cuenta que se trata de un universo basado en sus investigaciones paranormales. Aunado a que, al final, la película es un homenaje a Lorraine Warren, fallecida en este 2019.

Conclusión:
Para los amantes del terror, Anabelle 3: vuelve a casa es una cinta decente en comparación a la calidad que se ofrece hoy en día. Es un capítulo de terror que profundiza en el universo paranormal de Ed y Lorraine Warren. Y agrega a un demonio que nos recuerda al personaje de La noche del demonio, también de James Wan.
Mientras que para los ocasionales, quizás haya mejores ofertas en cartelera. Ya que muchos olvidarán, posiblemente, esta cinta con los años.
Calificación final: noce no la bi

6.12.2019

Peliculeando con Xime - X-Men: Dark Phoenix




El futuro de los X-Men en el cine es incierto. Sabemos que de alguna manera Disney, ahora que es dueña de Fox, relanzará la saga, pero los mutantes, de mano del estudio al que pertenecían, debían llegar a su fin.
Por eso desconcierta que X-Men: Dark Phoenix sea, tal vez, la peor película de toda la saga, situación que se vuelve más grave si se considera que, en la serie principal, es la entrada que le sigue a la terrible X-Men: Apocalipsis, reflejo de que no hubo el menor esfuerzo por darle una salida digna a una serie de filmes que desde el año 2000se convirtió en referente de la evolución del cine de superhéroes.



Durante una misión de rescate, Jean Grey (Sophie Turner) absorbe lo que parece ser una llamarada solar. Sus poderes aumentan exponencialmente y su comportamiento comienza a ser errático y destructivo.
Luego de un trágico incidente, Jean huye y los X-Men se embarcan en su búsqueda para detenerla y hacerla entrar en razón, y se enfrentarán a un antiguo enemigo y a una nueva adversaria que parece saber qué es lo que está ocurriendo con la mutante.
X-Men: Dark Phoenix es la película más básica de todas las X-Men. A pesar de que es la entrada número 12 (incluyendo las tres partes de Wolverine y las dos de Deadpool), pareciera que su guionista y director, Simon Kinberg -en su debut como cineasta-, simplemente no tenía nada que decir, y que su única preocupación era hacer una entrada de la saga a como diera lugar, aún si eso implicaba trabajar con apenas vestigios de un guion.



La película carece de motor narrativo, es anticlimática, las líneas son de calidad estudiantil -no de una película que contó con 200 millones de dólares de presupuesto y que forma parte de una saga en la que también figuran hitos como Logan o X-Men 2– y el elenco en todo momento refleja hastío en sus rostros.







El resultado es una película incapaz de retener el interés de la audiencia y carente de inventiva hasta para sus secuencias de acción. Ni siquiera los momentos de supuesta tensión o drama logran que el espectador entre en suspensión de incredulidad y tome en serio lo que está viendo (ojo con la escena entre Magneto, Jean Grey y un helicóptero; imposible no retirar la vista de la pantalla ante el ridículo ajeno).
Ahora, desde el punto de vista comparativo, esta es la X-Men que menos aporta a la franquicia, la que apenas puede avanzar narrativamente por la falta de justificación en su existencia misma, la más lenta y aburrida, y la que nunca lleva a ningún lado.
Si algo ha de reconocérsele a Kinberg es que se las ingenió para entregar una de las peores cintas de 2019, y una película tan involuntariamente irrisoria como X-Men: Apocalipsis y X-Men orígenes: Wolverine, en un momento posterior a Logan.
Y si por algo será recordada X-Men: Dark Phoenix es por la bajísima nota en que deja a los X-Men de Fox, una manera indigna de despedir a la franquicia que hace 19 años le enseñó al mundo que el futuro de Hollywood estaba en el cine de superhéroes.

4 de 10

copipeis de aki

Xime