jueves, 13 de diciembre de 2018

Jueves de Lumbreras - Un gran maestro




“Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro por vivir bien”
Alejandro Magno

Mis queridos magisters,

Inicio, como cada jueves, preguntándoles: ¿Cuál ha sido el mejor maestro que han tenido?

El día de hoy por la mañana, a consecuencia de la presentación de la iniciativa para eliminar la reforma educativa, me puse a recordar con algunos colegas a nuestros antiguos profesores. Más allá del aspecto político de dicha “promesa cumplida” por parte del Calígula macuspano, el tema dio espacio para rememorar gratos recuerdos sobre nuestros profesores, personas que -para bien o mal- han quedado grabadas en nuestro recuerdo.





Ya sea por “barcos”, por estrictos o por alguna anécdota, a todos nos viene a la mente algún maestro en particular (bueno, a menos que solo hayas concluido la secundaria y estés en otro país drogándote, desmadrando televisores y tuberías) cuando nos plantean la pregunta que encabeza esta fina aportación.

Lo anterior me lleva a cuestionar ¿Cómo definir a un buen maestro? Naturalmente debe ser alguien con un amplio dominio de su área de conocimiento, pero además saber comunicar el tema que domina, su área de expertise. Sabemos que hay gente muy docta en diversas ramas del conocimiento pero que no sabe transmitir ese bagaje intelectual que posee. En otras palabras, que no transmite nada.

Un par de amigos de los que he hablado en otras ocasiones, Platón y Aristóteles, consideraban que la esencia de un buen (ya no digamos "gran") maestro es el thaumazein, palabra griega que puede resumirse como asombro o admiración, es decir, en el interés y pasión del maestro por transmitir a sus alumnos amor al conocimiento.





Recordemos que, para Platón y Aristóteles, el filósofo no es quien conoce muchas cosas o tiene un dominio magistral sobre determinados temas, como podría pensarse es la esencia de un buen maestro, sino alguien que sabe lo que es realmente importante y vive en consonancia con este ideal.

Aquí llegamos al punto central de este fino post, pues un buen maestro no debe enseñar por enseñar, sino abrirles los ojos a sus estudiantes, causar en ellos ese asombro y admiración por el conocimiento, el thaumazein. Esa es la primer y fundamental labor del buen maestro. Hay una imagen maravillosa que resume todo lo anterior en "Timeo" uno de los diálogos platónicos en los que el autor nos describe como la filosofía tiene su origen en la observación de las estrellas; una persona contemplando el cosmos perlado de estrellas, su indescifrable belleza, el orden prevaleciente, pero al mismo tiempo, los impenetrables misterios que encierra.





Al final, como bien nos enseña la película La Sociedad de los Poetas Muertos, lo esencial no es transmitir ciertos conocimientos, sino un pathos, una pasión.





Y bien, ¿qué me dicen sobre la pregunta que les he planteado? Como siempre, será para mí un placer leer sus experiencias.

PD. @Dra.Tripa te mando un beso bien tronado en el besito de abuela.

Su amigo y gurú,
@Bruno.