miércoles, 18 de septiembre de 2019

Miércoles Cultural: Peliculeando con Xime

It 2


¿Cuándo dejamos de crecer? ¿Acaso es cuando al medir nuestra altura, esta finalmente permanece fija? ¿O es cuando nos dan una tarjeta plástica y brillante que nos permite votar? ¿Cuando obtenemos nuestro primer trabajo? ¿O quizás cuando nos despedimos de ese espacio seguro y cómodo con nuestros padres, para darle la cara a la vida por nuestra propia cuenta? ¿O acaso hay algo más, intrínseco, constitutivo, esencial, que es lo que nos permite finalmente dejar nuestra niñez y juventud atrás y ser finalmente adultos?

Las anteriores son las preguntas que el director argentino Andy Muschietti, intenta responder con la esperada segunda parte de la adaptación de la obra de Stephen King, IT. Ahora, ¿valió la pena la expectativa? ¿vale la pena ver los 169 minutos de esta película? A continuación, las respuestas.
27 años después del enfrentamiento entre el Club de los Perdedores y el misterioso ente denominado como Pennywise, un nuevo asesinato sacude el poblado de Derry, en el estado de Maine, lo que obliga a Mike Hanlon a recordar a sus amigos de infancia, su promesa de regresar a Nueva Inglaterra, si el malvado ser regresaba.

Con lo que Bill, Beverly, Ben, Richie y Eddie no cuentan es en la capacidad que tiene Pennywise de aprovechar sus miedos, sus secretos y sus traumas infantiles, para romper el círculo original y encontrar finalmente la manera de derrotarlos.
Además de absorber mucho más material del libro original, esta segunda parte continúa con la premisa básica y explícita que le asignó Stephen King a su obra escrita y es la cuestión de qué es lo que implica crecer. Y el director responde esa pregunta con un elaborado estudio de personajes en los que expone que mientras sigamos atados a nuestros traumas de infancia, a guardar los secretos y perseverar en los mismos temores, siempre seremos en alguna parte esos niños vulnerables que alguna vez fuimos.
Indiscutible, también, que la elección del elenco es pristina. A decir verdad, era muy poco probable que un grupo de adultos pudiera recrear la dinámica, energía y sobre todo el carisma del elenco juvenil de la primera parte, pero aunque en definitiva la energía no es la misma, el grupo encabezado por James McAvoy y Jessica Chastain logra al menos no decepcionar.

De igual modo, se puede destacar la elección que hizo el director de la representación de los escenarios. Mientras que en la primera parte se nota una tendencia a unas escenarios relucientes, organizados y coloridos, en esta segunda parte el director utiliza los mismos entornos pero con una marcada oscuridad, deterioro y decadencia. Una excelente manera de representar la idea, explícita también en el libro, de que al crecer y al pasar el tiempo, la energía juvenil y positiva que logró derrotar a Pennywise, en esta ocasión está lejos de estar en sus niveles máximos.
De entrada, hay que señalar que el principal problema con esta película es que en su ambición de darle un cierre al menos adecuado a la serie, sacrifica su eficiencia, extendiéndose por un total de 2 horas y 49 minutos. Sí, es comprensible que a diferencia de la primera parte, resultaba imposible narrar la historia de manera interconectada, estando los personajes dispersos geográfica y emocionalmente, pero Muschietti lo tenía todo, el presupuesto, la licencia y la creatividad para desarrollar la historia sin extenderse tanto desde el inicio.
Así mismo, resulta al menos distractor que se hayan usado tantos efectos visuales con los chicos, especialmente con Finn Wolfhard (Richie) y Jeremy Ray Taylor (Ben), para preservar la imagen de la primera parte, y nuevamente juega la misma pregunta que en la situación del metraje ¿no pudieron encontrar una mejor solución?
Xime Marsh