lunes, 24 de febrero de 2020

¿Por qué convendría que ganara Trump?

¿Por qué razón el favorito para ganar la próxima elección presidencial es el señor Donald Trump si hay más gente que rechaza su gestión que aquellos que lo respaldan?



De acuerdo con el promedio de las 10 encuestas más recientes, calculado por RealClearPoliticsTrump tiene un 46 por ciento de aprobación por 51 por ciento de rechazo.
Además, las más recientes ejercicios de opinión pública en donde se hace el careo entre Trump y los punteros en la contienda demócrata, en todos los casos ganan los demócratas.
Por ejemplo, si las elecciones fueran en este momento, de acuerdo con la encuesta de ABC News y el Washington Post, concluida el 17 de febrero, Sanders le ganaría a Trump por 6 puntos; Bloomberg ganaría por 5 puntos; Biden ganaría por siete puntos; incluso, Buttigieg ganaría por 3 puntos.




Sin embargo, esta ventaja de los demócratas no se refleja en las apuestas, en donde Donald Trump aparece con mucha distancia como el favorito. Le sigue Bernie Sanders y en un distante tercer lugar se encuentra Mike Bloomberg.
¿Será acaso que, como ocurrió hace cuatro años, aunque Trump perdiera la elección popular lograría los suficientes votos electorales para convertirse en presidente de Estados Unidos? No necesariamente.
Cuando se analizan las encuestas locales en los llamados ‘estados bisagra’, es decir, aquellos que no tienen una inclinación definida por uno de los dos partidos, aun en ese caso Trump no lleva una clara delantera.
¿Por qué entonces se le considera favorito?
La razón es que se percibe que la dinámica electoral en los Estados Unidos favorece claramente al presidente norteamericano.
En este momento aparece Bernie Sanders claramente a la delantera, entre los demócratas y todo indica que el próximo 3 de marzo, el llamado SuperMartes, Sanders consolidará su ventaja.
El senador de Vermont es favorito de las encuestas en los dos estados que más delegados van a dar en esa fecha: California y Texas. Si lo logra, podría tomar una ventaja que resulte muy difícil de remontar.
Si Sanders resulta candidato, el electorado norteamericano tendría que decidir entre un político de corte claramente socialdemócrata, pero que se autonombra como “socialista”, frente a un presidente conservador que ha logrado un buen desempeño para la economía de EU.
Muchos piensan que a la hora de la verdad, el electorado norteamericano rechazaría a Sanders, a quien ven demasiado a la izquierda. En este caso –aunque muchos no lo crean– Trump representaría el centro.
No sobra decir que si esa fuera la disyuntiva, a México le convendría un escenario con cuatro años más de Trump.
La razón fundamental es que Sanders es enemigo del nuevo Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) y su triunfo volvería a generar una incertidumbre de la que apenas estamos saliendo.
A pesar de que se podría pensar que hay una mayor identidad ideológica entre el gobierno de AMLO y la visión de Sanders, su visión que plantea defender el interés de los trabajadores norteamericanos de la competencia de México, podría costarnos mucho.
Aún falta mucho en este camino, pero, en contra de lo que hubiéramos imaginado, puede resultar que lo mejor para el interés de México sea la permanencia de Trump en la Casa Blanca.

Editorial de aca

Saludos,
-Brion