jueves, 28 de marzo de 2019

Jueves de Lumbreras - Colosio, a 25 años de su asesinato


"México no quiere aventuras políticas!
¡México no quiere saltos al vacío!
¡México no quiere retrocesos a esquemas que ya estuvieron en el poder y probaron ser ineficaces!
¡México quiere democracia, pero rechaza su perversión: la demagogia!"
Colosio, tan vigente hoy en día.

Mis queridos magnicidas,

Ustedes, ¿creen en la teoría del asesino solitario o, más bien, que Mario Aburto es un chivo expiatorio? ¿creen que la historia de México hubiese sido distinta de haber llegado Colosio a la Presidencia?

Ya sea porque estén algo veteranos y hayan sido contemporáneos de él, hayan leído algo o porque sean unos miserables millenials con cuenta en Netflix, todos sabemos algo - por mínimo que sea- sobre la biografía de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Con motivo del vigésimo quinto aniversario del atentado que acabó con su vida, este fino post recopila algunos de los datos más relevantes sobre la vida y obra de este político sonorense que dejó huella en la historia sociopolítica nacional:

Estudiante destacado y docente

Se sabe que Luis Donaldo fue un alumno que ocupaba los primeros lugares de rendimiento desde nivel primaria.  Economista egresado con honores del Tec de Monterrey, con estudios de maestría y doctorado en la Universidad de Pensilvania,
a la edad de 30 años ya daba clases en instituciones del prestigio de Colegio de México y la UNAM (y también en la Anáhuac).

Prolija trayectoria política

Diputado, senador, Presidente del Partido Revolucionario Institucional y Secretario de Desarrollo Social, antes de ser postulado como candidato a la Presidencia de la República, Colosio tuvo una sólida trayectoria académica, profesional y partidista.

El discurso

Veo un México con hambre y con sed de justicia. Así inicia el histórico discurso de Colosio, considerado como el rompimiento formal con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, un despertar político y una sólida y firme llamada de atención sobre la desigualdad y el agravio sociales. Para no pocos, esta loable pieza de oratoria sello su trágico destino. Su parte medular reza (las negritas son propias):

"Veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y que están dispuestos a creer, a participar, a construir nuevos horizontes”.

"Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”

"Como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades; que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que ellas esperaban de nosotros”.

Asesinato, teorías conspiratorias e incongruencias

No habían pasado ni 20 días de haber dictado su célebre discurso, cuando en un mitin de campaña en Lomas Taurinas, Luis Donaldo Colosio recibía dos disparos -uno en la cabeza y otro en el abdomen- que lo dejarían al borde de la muerte. A pesar de haber sido trasladado al Hospital General de Tijuana, el candidato perdería la vida poco más de tres horas después del atentado.

La investigación sobre el trágico atentado estuvo plagada de incongruencias y anomalías, que no hicieron sino incentivar las teorías conspiratorias que hasta hoy en día prevalecen. Algunos hechos de ese día que alimentan el fuego del sospechosismo son:

  • Después del atentado, Colosio fue trasladado al hospital en una camioneta la cual, para colmo de males, chocó con el candidato herido de bala.
  • Colosio no estaba rodeado de su equipo de seguridad cuando le dispararon.
  • Los orificios de los disparos en la cabeza y abdomen de Colosio son de tamaños distintos, lo que sugeriría que dos armas fueron accionadas, y por lo tanto involucraría a un segundo asesino. Por cierto, los peritos encontraron sólo una de las dos balas en el lugar de los hechos.
  • El día del asesinato, las autoridades estatales y municipales recibieron órdenes del PRI de no enviar policías al evento celebrado en una de las zonas más marginales de Tijuana: según ellos, Colosio no quería dañar su imagen de hombre del pueblo con un despliegue excesivo de seguridad.
  • La policía se llevó a Mario Aburto en un auto no oficial.

Recomendaciones literarias
Finalmente, les comparto algunos libros (algunos de mayor rigorismo investigativo -como el de Aguilar Camín- y otros más bien anecdóticos, como el de Durazo) sobre el caso Colosio:

"Colosio. El futuro que no fue", de Alfonso Durazo
"Las cartas de Colosio", de Rafael Medina Martínez
"Ciudadano Cero", de Jesús Zamora Pierce
"La tragedia de Colosio", de Héctor Aguilar Camín

Recientemente me recomendaron una novela gráfica llamada "Matar al candidato" publicada por Sexto Piso. Si alguien de los presentes ya la leyó (en el hipotético caso de que alguien de aquí sepa leer), no dude en compartirnos sus sesudos comentarios.

PD. @Leelo te mando un beso bien tronado en el chillón.

Atentamente,
Bruno.