miércoles, 18 de mayo de 2016

Entre trova y la cuestión política.


Hace poco platicábamos de las peñas y lo muy aburridas que les resultan a muchos de ustedes. A pesar de esto me gustaría platicar de la cuestión política de todo este tipo de escenarios.

Primeramente hablemos de la trova, esta nació en Francia entre los Siglos XI y XIII. Para el Siglo XV la trova ya estaba más difundida en Francia, teniendo sus orígenes en los cantos que difundían los trovadores en el sur de Francia y los “troveros” (el más famoso: Adam de la Halle) del norte de Francia. Para el año 1850 aparecieron muchos músicos que viajaban y eran ya conocidos como trovadores, en muchos lugares como Santiago de Cuba. Se ganaban la vida cantando y tocando la guitarra con poesía cortesana y canciones de gesta.

Originalmente los trovadores cantaban sus poemas dentro de la corte y a veces celebraban competiciones o torneos musicales. Más tarde contrataron a músicos itinerantes: los juglares, para que interpretaran sus obras (composiciones profanas). El acompañamiento musical era casi siempre con instrumentos de cuerda como el violín medieval, también conocido como: viella, y/o el laúd. Hoy en día se conservan 300 melodías aproximadamente y casi 2,600 poemas trovadorescos de esos tiempos. La música de los trovadores, influyó en el desarrollo de la música profana medieval. Entre sus temas, estaban principalmente: el amor, la naturaleza, la religión, la caballería, la política, la guerra y los funerales. Para el año de 1850 había músicos itinerantes ya conocidos como trovadores en el Oriente de la isla; Santiago de Cuba fue un claro ejemplo. Su expresión musical contaba con inspiración en tradiciones y costumbres, raíces indígenas e historia sobre su pasado de cadenas pero también de victorias, así como su presente agitador, plasmado artísticamente en sus canciones, casi siempre buscando la libertad.

Así, la primer trova contemporánea que existió se creó en Cuba bajo temas de protesta, pero con el tiempo se transformó hasta llegar a lo que hoy conocemos como trova contemporánea; adoptada por cantautores también en un género romántico.

Poco a poco la trova llegó a México con una identidad popular y muy folklórica, dando pie a que los intérpretes improvisaran letras bohemias. Pero fue hasta la década de los sesenta cuando este género se expandió en México influenciado por una mezcla de la trova cubana y la guitarra española, y a veces relacionado con el tambor africano y la rumba, siendo así este género todo un concepto artístico de mestizaje.

El movimiento estudiantil de 1968 en México, influyó en este género para hacer de él una música de protesta, idealista, siendo de bohemia pero con expresiones ideológicas, más que románticas… La protesta en la música como una necesidad social. Expresión para despertar, lograr progresos y levantar la voz contra gobiernos, logrando inspirar a mucha gente, a veces buscando la utopía en la música.

Así, pasó de ser un genero popular o folklórico (con orígenes europeos) a ser todo un arte donde no sólo la música, sino la letra, es fundamental para exponer, criticar y crear propuestas sociales.

La represión del gobierno mexicano a finales de los años 60 dio origen a un movimiento estudiantil y musical que reflejó las esperanzas, el desencanto y la resistencia al sistema político por parte de una generación de jóvenes.

La música acompañó mítines, asambleas, concentraciones y marchas, no sólo como fondo para amenizar el momento de lucha, también como medio para propagar las ideas y registrar los acontecimientos de 1968 en la Ciudad de México, que culminarían en el sangriento 2 de octubre.

Óscar Chávez comenzó a cantar desde 1962 en las facultades de Ciudad Universitaria y estuvo presente en el movimiento estudiantil de 1968, interpretaba temas como Carabina 30-30 en foros, la explanada de Ciudad Universitaria o la Plaza Roja de Zacatenco. Desde ahí siempre ha estado en las grandes luchas y hoy es el máximo icono de la canción de protesta.

La música latinoamericana de protesta se comenzó a escuchar a través de Radio Universidad, el noticiero del Consejo Nacional de Huelga comenzaba con el tema Me gustan los estudiantes de Violeta Parra. Sonaban canciones de Daniel Viglietti como A desalambrar.

En esta época tuvieron su gran auge las peñas, al ser los lugares donde los estudiantes se reunían con la intención de expresar su ideología y referencias políticas que el gobierno mismo reprimía, donde se reflejaba la utopía y el romanticismo de una generación de jóvenes. De ahí hasta la fecha se pueden mencionar viejas peñas, siendo El Mesón de la Guitarra una de las pocas que aún está en funcionamiento desde esa época.

Yo se que esta música no es de su agrado pero dejo una de las canciones que más me gusta del buen Oscar Chávez: Macondo, la canción que le puso ritmo a los cien años de soledad.




Cortesia de Sabi.