viernes, 20 de julio de 2018

Disertaciones Rifadas - By Xime

Por allá del 2013, cuando recién iniciaba en mi trabajo (como empleada, no como practicante) me tocó ir a los municipios conflictivos de Guadalupe y Calvo, Guachochi, Valle de Zaragoza etc. Con la finalidad de llevar radios Matra a los compañeros que tenían destacamento allá.

Si no saben de que demonios les estoy hablando, les comento que esas localidades que mencioné, es donde se cree que se llevan a cabo las operaciones más grandes del narcotráfico en Chihuahua, incluso se pudiera decir que son las bases centrales de algunos cárteles.

Iba acompañada de dos hombres y dos mujeres, todos policías, comisionadas al administrativo y sí, iban armados. Pero a pesar de ir con compañía preparada, seguía sintiendo miedo, porque jamás había ido a esos lugares y mucho menos llamando tanto la atención.

Al entrar a Gpe. y Calvo, desde Parral, una camioneta Xtrail color oro nos comenzó a seguir, dejando espacio de 15 metros aproximadamente entre ellos y nosotros. Puedo recordar con claridad el rostro de mis compañeros, que se tragaban las palabras y no se atrevían a decir lo que era evidente, estábamos en peligro. Uno de mis compañeros (el que iba manejando) hizo señas y habló en claves Tengan "20s" sus "16s" o sea, preparen las armas, porque no sabemos que pueda pasar.


Al cabo de unos 5 minutos, la Xtrail frena en seco y se retorna en la misma carretera, solo querían asegurarse de que pasaramos por ese poblado sin causar problemas. Nosotros llegamos al hotel en Gpe y Calvo, por ahí de las 4 de la tarde, fuimos a comer en el mismo hotel y no salimos de las habitaciones.

Ya caída la noche, entre las 9 y 10 pm, se escucharon los disparos, a veces lentos, a veces veloces, pero siempre estruendosos y a pesar de que estaban relativamente lejos de nosotros, el miedo me acechaba y me hacía pensar en mi familia y en como debería estar en casa, viendo netflix y tapada hasta arriba con la cobija.

Las horas pasaros, los disparos cesaron y el sol salió, nadie durmió esa noche, ni los dueños del hotel. Hicimos nuestro trabajo, entregamos el equipo, algo de dinero para viáticos y unos colchones que mandó el gobernador. Los agentes de aquella zona se ofrecieron a escoltarnos al menos hasta Parral y aunque sabía que íbamos protegidos, también eramos el pretexto perfecto para atacar. Fue la hora y media más larga de mi vida, en el camino no había ni una sola persona, solo vi camionetas y casas quemadas, anuncios carreteros con disparos y juro que vi un cuerpo entre la maleza, pero nadie me cree o no me quieren creer, quien sabe.

Llegué a Chihuahua a las 6 de la tarde, me di un baño y me acosté a dormir, despertando el día siguiente, tranquila y en silencio. Que grato es el silencio.

En estos 5 años he ido varias veces, nos han disparado, amenazado y perseguido, pero ninguna se acerca a lo dramático de esta ocasión ¿y las Demás? se las cuento cuando vuelva a faltar un post.


Xime Realmente Rifada