Friday, May 19, 2017

Es que... no eres mi tipo

Los chavitos de hoy en día se la pasan chillando cuando los llevan a la Friendzone; en nuestros tiempos no nos quedábamos gimoteando porque una chica no nos hacía caso, insistías, le llevabas serenata o le grababas un cassette, y si ni así se animaba, pos uno se ponía una peda y le hablabas a otra chava y hasta ahí.

Pero ahora parece que la historia la cuenta los vencidos, dicen los niños ratas "otro héroe ha caído" cuando friendozean a un chavo... ¿pero que hay del otro lado?, ¿qué pasa con la persona que no se anima?




Muchos hombres hoy en día asumen que si tu tratas bien a una chava, la invitas a comer, le das regalos y le haces momos chidos eventualmente deberá aceptar estar contigo. ¡Por favor!, ¡ni que la estuvieras comprando! Estudios afirman que cada resentido que usa el término "feminazi" es un pobre diablo friendozoneado, ahí les dejo el dato, ustedes saquen sus conclusiones.

Es obvio que si la chava no te aceptó es porque no le gustas del todo, porque hay algo que es más fuerte, grande o importante para no dejarte entrar en su vida, pero, ¿su decisión siempre es totalmente neutra? Por supuesto que no, a veces se dejan influenciar por el entorno, "ay, no, me van a criticar porque está muy morenito", "híjole, es que es medio chairo y oso mil", "es que le gustan las películas de DC"...

A mi me pasó, hace muchos, muchos años. En la secundaria, a medio año escolar transfirieron una chica; se llamaba Isis, era un poco más alta que yo, de nariz aguileña, grandes ojos negros, cabello lacio y tenía una de las pieles morenas más hermosas que he visto en mi vida. Los días que tocaba educación física, sus muslos parecían columnas de bronces, piezas de pan recién horneado...


Yo sé que le gustaba, yo sé que nos gustábamos, pero aunque nunca nos dijimos nada, un día, cuando se decidió por un grupo de amigas, dejó de buscarme con la mirada. Años después la vi de lejos en el estacionamiento de un centro comercial. En menos de un segundo sentí la fascinación de verla sin el uniforme, vestida con la ropa de su elección, de mirar el nacimiento de sus muslos, de mirar su cabello negrísimo y sus ojos. Ella quiso sorprenderse pero algo la hizo mirar a otro lado, no sé que haya sido, acaso pena, acaso duda, sólo sé que no fue rechazo, pues su mirada marchitó al final en una nota de tristeza...



CORTESÍA DE NULL