Thursday, September 7, 2017

Masculinity so fragile

En uno de esos momentos en que se puso álgida la cosa del feminismo en las redes sociales descubrí esta especie de contra ataque, de crítica, de vapuleo. Y lo recuerdo concretamente porque fue en un tema que por esos días había comentado con un compa y que iba más o menos así:
Ponerle cualquier cosa al café es de putos
Y el twitt que leí decía esto:
La masculinidad es tan frágil que se rompe si le pones azúcar al café
La onda siguió por ahí varios días, y tiempo después incluso apareció una cuenta en Twitter que se llama @CosasDeHeteros y en sus primeros y maravillosos twitts pusieron en la mesa de discusiones un montón de temas interesantes y posturas interesantes.

Ver las cosas en reverso siempre ayuda, y esto es justamente lo que lleva cabo la idea de #MasculinitySoFragile, porque, bueno, no sé ustedes, pero yo, si tomó un sorbo de café con azúcar no empiezo a sentir deseos sexuales por otro hombre... igual, si me visto con una camisa rosa, o con calcetines de arcoíris tampoco empiezo a sentirme raro...

Entonces, ¿en que reside la masculinidad?, ¿tengo que ocultar mis sentimientos, tirarle la onda a toda mujer, violentar a mis parejas, o comer sólo cosas grasosas y picosas para ser hombre?

Lo curioso es que han salido un montón de hombres a defender esa heterosexualidad ramplona y cuadrada, y se les ha denominado onvrez. Yo imaginaba que se trataba de esos señores rancios que aún se ofenden porque una mujer usa la v word, pero no, resulta que muchos de ellos son chavos de menos de treinta años.

Por ahí dijo una chica: "oigan, no se asusten, pero dicen que los heterosexuales cogen feo", y un onvre, en un mongoreply dijo: "y que, al fin coger es coger". Imaginé al tipo como un perrito de esos que se trepan a la pierna, moviendo su caderita tres minutos para bajarse, echarse y lamer su cosita con mirada ausente...

Los hombres nos estamos perdiendo un montón de cosas por defender arquetipos anticuados, por tratar de mantener una imagen que construyeron personas de otro tiempo; pero tampoco quiero que se entienda esto como una forma de promover la exotiques, no estoy azuzando a que usemos falda y nos pongamos florecitas en la barba, lo que sí estoy dejando claro es que, si quiero, le puedo poner azúcar a mi café, sentarme sin manspreadinggear, ir por la calle sin mirar a todas las mujeres que entren en mi campo visual, etc. y no por ello seré menos hombre.

Parafraseando a un comentarista: arena de onvre, ¡ven a mi!




Cortesía de Null