Tuesday, September 26, 2017

Martes de Rola: Como un dolor de Muelas

Buen día mis queridos Colaboradores del Embrion, por disposición del patrón, decidimos cambiar papeles y hacer algo diferente para ustedes, Yo el post musical y él el post de películas o series, esperemos sea de su agrado y dejen sus naiks y sus cocoritos.

El post de hoy trata sobre la historia de cómo se creó esta bonita canción.


Pues bueno, resulta que un día el Sub Comandante Marcos del EZLN, le escribió una carta a Joaquín Sabina, con la simple intención de contarle su sufrimiento por un amor no correspondido.
Tal vez a ustedes, como a mí, les parezca extraño que un mexicano rojillo que se encontraba librando una guerra de liberación en Chiapas, le haya escrito una carta a un español (también rojillo) donde le cuenta su historia y su pena. 

El Sub admite en su carta estar enamorado de una chica que a su vez está enamorada de Sabina; Así que le expone unos versos con la finalidad de que sea Joaquín quien los cante, le dé crédito al Sub y así pueda conquistar a la chica, ¿inteligente, no?




Cerca de dos años después, Joaquín publíca su respuesta y sale a la luz el sencillo “Como un dolor de muelas”
A continuación les dejo un fragmento de la carta, así como el link para que la lean completa y el video de la canción.

Ejército Zapatista de Liberación Nacional
18 de Octubre de 1996
(Como a las no sé cuántas de la madrugada)
A: Joaquín Sabina
Planeta Tierra
De: Subcomandante Insurgente Marcos
CCRI-CG del EZLN
Montañas del Sureste Mexicano, Chiapas
México
Don Sabina:

Yo sé que le parecerá extraño que le escriba, pero resulta que me duele la muela y, según acabo de leer, usted camina ahora por estas tierras que, mientras no acaben por venderlas también, siguen siendo mexicanas. Entonces pensé yo que, aprovechando que me duele la muela y que usted camina ahora bajo estos cielos, pudiera yo escribirle y saludarlo e invitarlo a echarse un “palomazo” con el Sup (a larga distancia, se entiende). ¿Qué dice usted? ¿Cómo? ¿Que qué tiene que ver el dolor de muela con el “palomazo”? Bueno, tiene usted razón, debo explicarle entonces la muy extraña relación entre el dolor de muelas, el que usted camine por estas tierras, la larga distancia y una muchacha. No, no se sorprenda usted de que ahora haya aparecido una muchacha. Siempre aparece una, vos lo sabés Sabina.

Bien, resulta que cuando yo pasaba por esa etapa difícil en que uno descubre en que ya no es más un niño y tampoco alcanza a ser un hombre (esa etapa, vos lo sabés Sabina, en que las féminas se transmutan de molestas a interesantes y hay que ver la de problemas que esto provoca), conocí a un viejo que, sin que se lo pidiera, decidió que tenía que darme un consejo sobre esos seres incomprensibles pero tan amables que eran, y son, las mujeres.



“Mira muchacho —me dijo— la vida de un hombre no es más que la búsqueda de una mujer. Fíjate que digo ‘una mujer’ y no ‘cualquier mujer’. Y por ‘una mujer’, muchacho, me estoy refiriendo a una de “única”. El problema está en que el hombre siempre queda con la duda de si la mujer que encontró, si es que encuentra alguna, es esa ‘una mujer’ que estaba buscando. Yo ya estoy viejo y he descubierto una fórmula infalible para saber si la mujer que uno encontró es la ‘una mujer’ que estaba uno buscando…”

El viejo se detuvo a ver hacia todos lados, como temiendo que alguien más lo escuchara. Yo sentí que algo muy importante estaba a punto de serme revelado, así que puse cara de circunstancia y saqué discretamente un papelito y un lapicero para tomar nota, no fuera a ser que se me olvidara la fórmula (de por sí batallaba mucho con las matemáticas). El viejo carraspeó y, sin poner atención en mi papelito y mi lapicero, me confió:

“Si tú le dices a una mujer que te duele una muela y ella, en lugar de mandarte al dentista o darte un analgésico, te abraza y deja que recuestes la mejilla en sus pechos, entonces, muchacho, esa mujer es la ‘una mujer’ que andabas buscando…”Yo me quedé perplejo, pero como quiera tomé nota de la fórmula. A mí nunca se me había ocurrido que debía pasarme la vida buscando una mujer, por más que esa mujer fuera “una de única”. A mí se me ocurrían cosas más concretas y factibles, como ser bombero, conquistar el mundo o construir un avión que se controlara sólo con el pensamiento. Respecto a las mujeres, yo me tenía en muy alta estima y estaba más propenso a que esa “una mujer” me encontrara a mí, que a buscarla yo…


Link del video :



Link de la letra completa, piquenle aqui.




Xime Lacroix  ^^