lunes, 22 de octubre de 2018

Lunes de Lumbreras - Réquiem por los migrantes




““El exiliado mira hacia el pasado, lamiéndose las heridas; el inmigrante mira hacia el futuro, dispuesto a aprovechar las oportunidades a su alcance.”
Isabel Allende

Mis queridos mulatos1:

México es un país con una generosa y prolífica historia como refugio para extranjeros. Baste recordar el caso del exilio español con el franquismo, el refugio a miles de franceses durante la II Guerra Mundial, el exilio de chilenos en nuestro país durante la dictadura de Pinochet e inclusive los cientos de almas uruguayas que encontraron cobijo en México cuando Bordaberry Arocena transmutó en un obsceno dictador uruguayo en la década de los 70.

Como sea, en nuestro país los derechos de asilo, libertad de tránsito y de presunción de inocencia, aunados al espíritu humanista que precede al pueblo mexicano, han construido un prestigio que nos precede como nación hospitalaria y amigable para los extranjeros que buscan refugio en México.

Nuestro país es tan bello y generoso que nuestra Carta Magna reconoce los derechos humanos de toda aquella persona por el simple hecho de pisar suelo nacional. Reflexionemos un poco de lo que hablo: no importan las razones o circunstancias que orillen a un individuo a emigrar de su país de origen y llegar al nuestro, ni si son tres o forman una caravana entera, ni siquiera si existe un trasfondo político o motivaciones ajenas al humanitarismo, tan pronto una persona ponga un pie en territorio nacional existe una obligación por parte del Estado mexicano para velar por la más amplia protección de sus derechos humanos.




La gran mayoría de los individuos que emigran lo hacen como último recurso ante la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades. No están recorriendo el territorio nacional con cansancio y hambre a cuestas por divertimento o turismo, sino porque se enfrentan ante una realidad que los orilla a tomar decisiones drásticas, de esas que te cambian la vida.

Por ello, no me resta más que invitarlos a reflexionar sobre la actual crisis migratoria en la cual nuestro país se encuentra circunstancialmente inmerso. Si el éxodo de migrantes es real o manipulado, si el actual mandatario o el presidente electo toman decisiones incompletas el primero o hacen declaraciones irresponsables el segundo, como sociedad y como pueblo considero que tenemos la obligación de honrar nuestra memoria histórica en materia de hospitalidad y reconocer en el migrante centroamericano al nacional que migra al extranjero. Hagámoslo, ya no porque está consagrado en la Constitución y en los tratados internacionales de los que México es parte, sino como un acto de humanidad.

No podría despedirme sin recomendarles un par de libros al respecto:




Mexicano y hombre de labor humanitaria poco reconocida, Gilberto Bosques Saldívar es el protagonista de esta novela, en la que se relata la manera en que salvó miles de vidas en Francia otorgando visas para refugiados.





Narra la historia de Adou, el niño que fue encontrado dentro de una maleta por la policía española. La imagen de este pequeño en tal circunstancia no solo es impactante, sino que a lo largo de este libro Nicolás Castellano se encarga de relatar el trasfondo y tragedia existente en cada ser humano que emigra. Librazo.


PD. @Dra.Tripa, te mando un beso que te recorra de norte a sur.

  1.-  Ref.

Attentivement.
Vous très cher et très proche ami:
@Bruno