Friday, April 8, 2016

Viernes pa' la banda - Sobre el inglés.


Buen día, maigos, hoy en el Viernes pa' la banda, nadie se aventó así que a continuación les traemos un tema importado del blog de Aaron Benitez, el cual en lo personal me gusta por los temas que trata ademas de ser autor de Hackear la vida, PADs: Personas de Alto Desempeño y Siete Demonios del Emprendimiento. Profesor invitado y conferencista en TEDx, UNAM y Tec de Monterrey. CEO de Waterhouse y VERSE Technology.

En esta ocasion, el tema que escogio fue el del idioma inglés, leanlo a ver que les parece.
Al final les dejo el link de donde fue tomada la nota.

Feliz Viernes !!!



Hablar sobre el inglés es tocar una de las fibras más sensibles de la sociedad latinoamericana.

Tenemos a quienes no lo hablan y rehúyen el tema.

Tenemos a quienes lo hablan mal y se siente agredidos cuando se los haces notar.

Tenemos al grupo más extremista, el de aquellos que han estudiado el idioma por cierto tiempo pero que no son expertos en el mismo y sin embargo viven para corregir a los demás.

Y tenemos a los expertos, quienes se han equivocado tantas veces en tantas cosas diferentes que jamás se enganchan en una pelea con personajes de los grupos anteriores.

Yo soy un experto. Me he equivocado tantas veces que he aprendido mucho por lo mismo.

Lo siguiente es mi punto de vista personal sobre el latinoamericano promedio y su tortuosa relación con el inglés.

                                                                  ****


En México, la materia de inglés es obligatoria en todas las secundarias y bachilleratos del país. La calidad no.

Esto queda demostrado en el hecho de que tres años de inglés en secundaria y tres años de inglés en bachillerato no representan nada para el mexicano promedio.

La cuestión del inglés es un asunto psicológico en la sociedad mexicana.

Hay temor a aventurarse al ridículo de expresarse mal en otro idioma.

Hay ciertos dogmas como querer aprender “inglés al cien por ciento”.

Caray. Primero habla español al cien por ciento.

Hablar de porcentajes en un idioma es lo más arcaico del mundo. La gente seria, quienes sabemos de este negocio, no hablamos en porcentajes.

Antes de intentar dominar cualquier porcentaje de un idioma extranjero, pregúntate qué porcentaje de tu lengua natal hablas.

¿En serio crees que hablas cien por ciento de español?

La métrica para un idioma es una certificación. Es lo más cercano a cierta objetividad. Objetividad que por cierto jamás será total.

Al mexicano promedio le encanta autodiagnosticarse cuando de inglés se trata.

Jamás escucharás a un mexicano decir sobre las matemáticas

Es que sí le entiendo, sólo que se me dificulta hacer las ecuaciones.

Es que sí sé cálculo, pero el álgebra es lo que me falla.

Es que sí sé como un setenta por ciento de matemáticas.

Es que a mí lo que me cuesta trabajo son los despejes.

Son frases ridículas. Sin sentido.

Si no eres experto en un área, no tienes la capacidad de evaluar seriamente en dónde se encuentran tus puntos de deficiencia.

Al llegar al sensible tema del inglés las frases más comunes son:

Es que sí le entiendo, pero se me dificulta hablarlo.

Es que sí sé escribirlo, pero no puedo leerlo.

Es que sí sé como un setenta por ciento de inglés.

“Es que a mí lo que me falla es escucharlo”

La meta de un idioma es poder comunicarte con cierta comodidad en él.

Es todo.

La meta no es memorizar todas las palabras.

La meta no es saber cómo conjugar todos los verbos.

La meta no es dominar todos los tiempos gramaticales.

La meta no es pronunciar perfectamente.

La meta no es hablar sin cometer errores.

La meta no es saberlo todo del idioma.

La meta es hacer del idioma una alberca y poder nadar en él. No saber construir la alberca. No llenarla. No limpiarla. No medirla.

Disfrutarla.

La psicología de la enseñanza del idioma es una psicología que abarca en general cualquier materia escolar de mediana intensidad intelectual.

Yo comparo mucho matemáticas e inglés porque ambos son formas de expresar ciertas cosas del mundo.

Y ambos tienen sus reglas, símbolos y hablantes.

Existen patrones en los idiomas. Y si vives atento a esos patrones de repetición, encontrarás la armonía matemática subyacente en verbos similares, en oraciones paralelas, en entonaciones largas.

Digamos que entre más sepas de tu idioma nativo, más puntos de comparación y análisis tendrás para entender inglés y en general cualquier idioma.

La mejor forma de ingresar vocabulario a tu sistema operativo personal es leyendo.

Puedes ver todas las películas en inglés que gustes.

Puedes cantar todas las canciones en inglés que gustes.

Puedes memorizar todas las tablas de verbos que gustes.

Puedes resolver todos los ejercicios del libro de inglés que gustes.

Lo que necesitas es leer en otro idioma.

Aquí viene la parte interesante: no intentes leer en inglés sobre temas que no leerías en español.

Y si no tienes el hábito de leer, tampoco intentes comenzarlo en inglés.

Querer adquirir habilidades en otro idioma cuando jamás te ha importado tenerlas en tu idioma nativo es un gran error.

Así he visto personas que intentan prepararse para hacer ensayos en inglés cuando jamás han escrito una sola hoja en español en toda su vida.

Hay dos cosas que necesitas hacer todo el tiempo para sentirte eventualmente cómodo con el idioma: repetir y repetir.

Repetir en voz alta es la llave del paraíso.

Repetir en voz alta es la llave del paraíso.

Repetir en voz alta es la llave del paraíso.

Es que yo pronuncio feo.

Es que siempre que lo digo me sale mal.

Así es, mi querido saltamontes. Es normal.

No sé qué te haya dicho tu novia, pero tu primer beso fue un fiasco.

Y la primera vez que estuviste en la cama con alguien, disculpa pero estuviste lejos de ser el gran seductor sensual.

Todo aquel que es hoy experto en algo comenzó haciendo mal las cosas.

No te dejes engañar por la facilidad con la que personas que te rodean hablan inglés. Lo que estás escuchando son años de trabajo y exposición al idioma.

Cuando alguien ha practicado su arte exhaustivamente, lo hace parecer fácil y luce incluso como magia.

Jamás ha ocurrido en la historia de la humanidad que alguien haya conducido bien un automóvil la primera vez que se puso al frente del volante.

Cierto que hay personas que de forma natural tienen ciertas habilidades preinstaladas en su sistema operativo personal. Estas son las personas a las que nos referimos con

Es que a él se le facilita.

Es que ella ya lo trae.

Muy cierto. Hay cierta predisposición genética para ciertas cosas. Ciertas computadoras traen Windows 8 y otras aún usan Windows 95.

Y hay algunas que vienen con el OS X Mountain Lion.

Pero cuando Dios te envía a la Tierra con alguna habilidad especial, siempre, siempre, siempre te quita otra.

Gente que habla muy bien inglés es mala bailando.

Gente que baila muy bien es mala hablando inglés.

Lo anterior no es una regla ni un deseo. Pero a veces sucede que nos enfocamos en que somos malos en algo como la gran excusa para no hacerlo.

Yo siempre digo que soy malo bailando, pero lo intento.

Y decir que uno es malo en algo simplemente significa que tenemos que gastar más recursos en ello.

Para volverme mejor bailarín necesito pagar clases extra. Salir más seguido al club. Tener más novias.

Lo mismo para el inglés. Si piensas que no es lo tuyo, vas a tener que invertir más tiempo y dinero.

Tal vez jamás lo hablarás como Bill Clinton. Pero podrás comunicarte.

Tal vez jamás me llamarán al Campeonato Mundial de Bailes de Salón, pero podré invitar a una chica a bailar conmigo en la siguiente boda.

* * *

El mejor método para aprender inglés es aquel con el que te comprometas.

Pero conociendo cómo funciona el latinoamericano promedio, no te recomiendo cursos en DVD o en línea.

(Aviso moral: soy fundador y socio en The Waterhouse Company, un grupo con la mejor filosofía de enseñanza del inglés en todo el universo).

Un curso para estudiar inglés en casa o vía Internet representa una seria responsabilidad personal.

Responsabilidad personal que el latinoamericano promedio no tiene. Y no la tiene porque no está acostumbrado a ser autodidacta.

Si vas a invertir, invierte bien.

Invierte en ir con los mejores maestros.

Los mejores maestros no están en las escuelas con las colegiaturas más baratas. Es economía simple: si una escuela te cobra poco, paga poco y por ende, un maestro con credenciales, experiencia y reconocimiento no va a poder vivir dignamente bajo ese salario. Buscará colocarse en instituciones que le permitan ganar mejor con su técnica pulida.

Esto no significa que las escuelas baratas sean malas o que los maestros que ahí trabajen no sean buenos.

Pero si la plantilla de una escuela barata es de diez maestros, te puedo asegurar que menos de la mitad serán maestros excelentes.

Y una escuela con maestros excelentes siempre va a atraer a otros maestros excelentes. Porque así funciona esto. El talento llama al talento. Por eso las guapas de la escuela se juntan con las otras guapas. Los cabrones con los cabrones. Y así.

A primera vista puede parecer que ir a una escuela con maestros excelentes es un gasto mayor. Pero si hacemos matemáticas básicas veremos que el costo de pagar cursos en varias escuelas baratas para llevar tu comodidad del idioma a otro nivel es más alto que ubicarte desde el principio en donde la calidad del personal te permitirá acelerar tu proceso.

Algo así como que puedes comprar un Chevy e invertir en mil y un accesorios para que se vea como un BMW. O comprar directamente el puto BMW.

Ahora bien, si eres del tipo decidido a sentarse un par de horas diarias a repetir en voz alta hasta el cansancio los ejercicios y lecciones de cursos autodidactas, ahorrarás efectivamente mucho dinero.

* * *

La diversidad de razas y culturas en la sociedad norteamericana es uno de los aspectos menos resaltados en la enseñanza del idioma inglés al latinoamericano promedio.

En nuestros países la población es muy homogénea. Sí, hay altos, gordos, chaparros, ojos grandes, rasgados, morenos, blancos. Pero, por ejemplo, un mexicano sabe reconocer a otro mexicano.

En cambio, el mexicano promedio que estudia inglés y que hace su primer viaje a Estados Unidos espera encontrar hombres y mujeres rubios por igual con acento al estilo CNN. Ya sabes, wacha-wacha-wacha.

Pero para el que aún no es cosmopolita, si alguien tiene ojos rasgados, es chino.

Si es negro, es africano.

Si parece mexicano, es mexicano.

Si tiene barba, es moreno y parece sospechoso, es terrorista árabe.

Si no pertenece a ninguno de los de arriba, entonces debe ser seguramente extranjero.

Otra idea que en realidad es excusa es pensar que para hablar bien un idioma debemos vivir en el país de origen.

Vivir en el país de origen sirve para dar contexto a lo que aprendemos.

Con todas las series televisadas, revistas, películas, música y noticias en inglés que tenemos, nos encontramos en óptima posición para agregar suficiente contexto a nuestro aprendizaje del idioma. Todo eso nos permite sumergirnos en una cultura de habla inglesa.

Es atractivo vivir en Estados Unidos para pulir nuestro dominio del idioma. Pero no es bajo ninguna circunstancia un acto estrictamente necesario para dominarlo a grandes niveles.

Esto aplica con el inglés. Tal vez para el francés no sea lo mismo. O para el ruso. Considera que no estamos tan expuestos a esos idiomas.

Tenemos que entender que aprender un idioma es aprender una cultura.

Que cuando en México la comida más importante de todas es a las dos de la tarde en Estados Unidos es la cena.

Quitarnos esa vestimenta de latinoamericanos promedio que ven una rubia en la calle y la siguen con la mirada y – si pueden – silban y gritan mamacita.

Dejar de actuar con la creencia de que todos los rubios son gringos.

Y dejar de pensar que sólo hay rubios en Estados Unidos.

Saber que los estereotipos raciales no son bien vistos con el vecino del norte.

Que no puedes viajar allá y referirte a alguien como “un negro gordo”.

(Acá tampoco es correcto, ya de paso te aviso.)

No puedes etiquetar a la gente como “el gordito”, “el güero”, “el pinche chino”.

Entiende que el mundo no es una versión amplificada de nuestros países.

* * *

Deja de usar frases al estilo Es que el inglés ya no es lujo, es una necesidad.

Sí es un lujo. Y es uno que deberías darte.

Date el lujo de hablar el idioma en que las ideas de vanguardia se están discutiendo en los foros que importan con la gente que está cambiando el mundo.

Date el lujo de hablar el idioma que las chicas hermosas del país más exótico que quieras visitar entenderán.

Date el lujo de entender a la sociedad global mucho más allá de lo que López Doriga te cuente o lo que puedas leer en El Universal.

La otra frase que debes considerar es Es que el inglés es necesario para encontrar un buen trabajo.

Cierto. Las empresas de clase mundial contratan gente de clase mundial.

La gente de clase mundial invierte en cosas mucho antes de necesitarlas.

Mucho, mucho antes.

No vayas al gimnasio a ponerte como Brad Pitt para impresionar a una chica que te gusta en este momento. Ve al gimnasio a volverte Míster Músculo para la chica que conocerás en seis meses.

Es que a mí el inglés se me dificulta.

Claro. Pero tranquilo.

Esto del inglés es un tema muy sensible.

Cuando algo “se nos dificulta” en realidad lo que estamos diciendo es que hemos tenido experiencias iniciales traumáticas.

Recuerdo mi primera lección de natación. Seis años. Un día frío. Odié el agua. Odié al maestro.

Odié la natación.

No odies el inglés. Tú al inglés le eres irrelevante. Y él no pierde nada. Pero si a ti te es irrelevante, tú pierdes mucho.

* * *

Técnicas comprobadas para aprender bien inglés:

Repite siempre todo lo nuevo que aprendas en voz alta. Siempre. Todo. Repetir. Repetir. Hasta el cansancio.

Entender que cuando dices eso ya me lo sé indicas que has visto el tema, pero que de ninguna manera significa que puedes utilizarlo cómodamente.

Piénsalo así: has visto las expresiones Hello, Good morning, What’s your name? Where are you from? varias veces en los varios cursos de inglés de la secundaria y el bachillerato.

Está bien. Eso “ya lo sabes”.

Pero ahora tienes un gringo frente a ti y tienes que saludarlo.

¿Saldrán las expresiones Hello, Good morning, What’s your name?, Where are you from? de forma natural de tu boca y podrás tener una conversación básica pero agradable?

Claro que no.

No es lo mismo “saber algo” que “poder usar algo”.

Por eso hay muchos alumnos que “saben” bastante vocabulario pero que no lo pueden usar en contexto. Eso no sirve.

Tampoco sirve que te memorices tontamente infinidad de verbos. Memoriza veinte pero úsalos bien.

¿Cada cuánto usas el verbo “desportillar” en español? ¿Para qué carajos te lo quieres aprender en inglés?

Entiende que cuando alguien dice que habla inglés no significa que lo habla perfectamente.

Hasta en español usamos a cada rato las expresiones

¿Cómo dijo?

Perdón, ¿me lo puede repetir?

Disculpe, no entendí.

¿Qué quiso decir?

En nuestro idioma natal es común solicitar correcciones y confirmaciones de la información que recibimos y damos al comunicarnos. Este proceso de enviar un mensaje y recibirlo adecuadamente utilizando sinónimos y frases aproximadas para darnos a entender se llama negociación.

Para hablar bien en inglés debes aprender las frases que te permitan negociar bien.

Jamás vas a entender perfectamente todo.

Jamás vas a poder expresar perfectamente todo.

Vas a tener que negociar.

What did you say?

Can you say it again, please?

Excuse me?

What do you mean?

* * *

Esa idea de que ya terminé el inglés es equivalente a decir ya terminé el gimnasio.

Jamás te gradúas del gimnasio porque es algo que nunca acaba.

Lo mismo con el inglés. Puedes terminar un programa. Pero eso bajo ninguna circunstancia significa que ya lo has visto todo en lo que al idioma se refiere. Esto es un proceso de vida.

Aún los expertos aprendemos algo nuevo todos los días.

Si estás buscando un momento para detenerte en tu aprendizaje del idioma, debes entender que esto funciona exactamente igual que tu rutina del gimnasio: la puedes dejar por unos meses, pero cuando regreses no estarás en las condiciones en que te fuiste y tendrás que rehacer mucho del trabajo que ya habías hecho.

Otro punto a tener en cuenta con el aprendizaje del idioma es que es algo integral. Si quieres ser un verdadero bilingüe debes sumergirte en esto. No sirve ir una hora a diario a clases de inglés y olvidarse del idioma las otras veintitrés. Es como ir al gimnasio por la mañana y al salir ir al puesto de la esquina a comer quince tacos de maciza con cuerito y una Coca. Hay que ser integral y alinear todas las actividades para que nos lleven a la meta.

Configura tu iPhone en inglés.

Igual tu cuenta en Facebook.

La pantalla de tu correo electrónico.

Si te gustan las noticias de deportes, lee la sección deportiva en español y luego en inglés. Al principio no vas a entender nada, pero tu mente irá haciendo el esfuerzo en segundo plano de encajar lo que conoces con las palabras que vas tratando de ingresar a tu sistema operativo personal.

Entiende también que esto de querer tener un acento americano o británico es lo último de lo que te debes preocupar.

Primero habla bien inglés. Luego define cómo quieres sonar.

Al final del día, a nadie va a importar tu acento porque muy probablemente tengas que hablar inglés con otras personas cuyo idioma nativo no lo es tampoco. Habla inglés con chinos, rusos o griegos y diviértete.

Ellos se divertirán contigo.

Yo sé que tú sabes que tenerle miedo a los errores está mal. Que equivocarse es normal. Pero son de esas cosas que se dicen mucho más fácil de lo que en realidad se pueden aplicar.

Es tu primer día de clase en tu nueva escuela de inglés.

La chica de al lado pronuncia bonito.

El chico de enfrente levanta la mano todo el tiempo.

A todo el mundo parece que se le facilita el idioma menos a ti.

Alto.

Deja de comparar. Lo que tú no sabes es que la chica que pronuncia bonito ha repetido el curso cinco veces. Y que el chico que todo lo quiere contestar estudió tres años de inglés en su niñez. Y que todos los demás ya han estado expuestos al idioma.

Desconoces totalmente la historia personal de todos los que te rodean. Así que no lo uses como punto de comparación. Tú vas a realizar tu parte.

* * *

Deja de ser el latinoamericano promedio que se asombra ante la presencia de un gringo.

Deja de ser el mexicano, brasileño o colombiano que cree que un gringo habla inglés perfectamente.

Claro que no.

De la misma forma que hablamos español y decimos barbaridades como “hicistes”, “buscastes”, “estábanos”, escucharás nativos del inglés diciendo cosas terribles como “You was…”, “All of yous” y así.

Deja de pensar que una escuela con muchos maestros extranjeros en automático debe ser muy buena.

¿Te consideras capaz de enseñar español al más alto nivel en este momento?

¿No? Bueno, pues eso es lo que ocurre exactamente en la mayoría de las escuelas de inglés que contratan extranjeros. Funciona así:

¿Eres extranjero? ¿Hablas inglés? ¿Tienes tiempo libre? ¿Quieres trabajar?

Responden Yes a todas las preguntas y ¡zas!, ahí tienes un nuevo maestro de inglés.

Claro que existen los que están preparados y claro que estar expuesto al acento de un extranjero es bueno.

Pero no es la panacea universal para aprender un idioma.

Yo no veo que la gente busque pilotos de Fórmula Uno para aprender a conducir automóviles.

Buscamos instructores pacientes y con experiencia que nos den la confianza para soltarnos.

Te voy a decir lo que no es el inglés:
No es el idioma más bello del mundo.
No es el más complicado.
No es vital.

Imagina ahora cómo sería morir sin haber estado en la cama haciendo el amor apasionadamente todo un día con una persona que te volvía loco.

Imagina que jamás has experimentado eso y que alguien intenta explicarte la delicia que te has perdido.

No lo entenderías.

Es lo mismo con el inglés. No sabes las cosas que estás dejando atrás. No sabes todo el caudal de oportunidades e ideas que tienes enfrente y a las que no puedes acceder por diez mil palabras que aún no aprendes a combinar bien.

Y no. No comiences a hablar de Google Translate, Skype Translate o cualquier otra herramienta por el estilo.

Cuando la televisión apareció, pensamos que haríamos de ésta una mejor sociedad porque podríamos transmitir conocimiento visualmente a grandes distancias.

La televisión nos ha hecho más daño de lo que nos ha educado en realidad.

Querer que un algoritmo basado en inteligencia artificial sustituya el esfuerzo de nuestras neuronas es condenarnos a la dependencia de nuestras habilidades innatas.

La tecnología es para expandir nuestras habilidades, no para sustituirlas.

Si eres inteligente, llevarás la tecnología a otros niveles.

Si no lo eres, la usarás como muleta. No te hará más inteligente.

No vas a morir por no hablar inglés. Pero vivirás a otro nivel si lo haces.

You can count on it. Trust m
e.


Un poco largo, no? Pero vale la pena, aqui les dejo el link a su articulo en su blog :

Sobre el Ingles

-Brion