Monday, July 18, 2016

Lunes Godinez: Cuando tu Jefe es incompetente (parte 2)

Continuando con el poste de la semana pasada en donde en resumen hablamos de las malas relaciones laborales con el jefazo cuando este es mas incompetente que capaz a nuestros ojos hoy presentamos unas soluciones obtenidas de la página de donde hice c&p.

Personalmente he dominado a mis jefes actuales al punto de que ahora les mando hacer su trabajo para poder hacer el mío ya que, si algo puede ser molesto, es que por factores externos a nosotros no podamos cumplir nuestros objetivos. Considerando que esta opción no es la mas adecuada porque tarde o temprano se darán cuenta de que tu actitud es de dominio a su persona aquí van 5 puntos que igualmente esta página nos menciona que quizá sirvan para tener una mejor relación laboral con el inepto del Jefe.


  1. Pregúntate si es mejor dejarlo: ¿Has discutido alguna vez con tu jefe? Bien. Cuando tu problema con tus superiores no se soluciona, sino que pasa a ser algo crónico, hasta el punto de que ir al trabajo resulta una tortura, deberías preguntarte, de verdad, si quieres seguir trabajando ahí. El primer paso sería tomar una decisión: ¿Quiero quedarme o dejar este trabajo? Naturalmente hay muchos factores en juego; ¿Puedes permitirte cambiar de trabajo? ¿Son mejores las alternativas? No obstante hay una regla de oro: Cuando los problemas con el jefe son verdaderamente importantes y hacen que la situación sea insostenible sin permitirte desempeñar bien tu trabajo, es el momento de seguir buscando.
    Si te quedas, hazlo con una mente positiva: Supongamos que tus problemas son molestos, pero no insuperables. Entonces es posible conservar tu plaza de trabajo, si tratas de trabajar coordinándote mejor con tus compañeros. De todas formas, debes fijar tus límites mínimos y con el foco en tu propia felicidad. Si estás todos los días frustrado/a, y descontento/a con el trabajo que realizas, permítete la oportunidad de un pequeño cambio de ambiente.
    Si además has tomado la decisión de quedarte en ese puesto de trabajo, quédate, tratando de ser positivo. ¡Has tomado una decisión! No vuelvas a ensañarse con el comportamiento de tu jefe, porque eso siempre irrita y no te dejes contagiar por el ambiente negativo que pueda haber en la oficina.
  2. Restablezca la confianza mutua: Puedes llegar a lograr, incluso, restablecer una buena relación con tu jefe, sin que importe lo difícil o complicado que pueda parecer al principio. Debemos entender que no es ningún ser de otro planeta. Hay que reconocer que esto no es del todo apetecible, pero puede ser bastante divertido. A lo mejor tienes que empezar por escuchar como habla de sus éxitos laborales, puede ser también que tengas que dejarte manejar como su marioneta, o puede ser que tengas que armarte de paciencia para escuchar sus batallitas.
  3. La cosa es así: mientras no sea ofensivo, y no te cause ningún daño (físico o mental), puedes intentar restablecer la confianza con tu jefe y retomar las riendas. Las malas lenguas dirán que estás haciéndole la pelota al jefe. Y una primera impresión puede ser esa. Pero en realidad es una estrategia inteligente: ensalzar su ego y así mejorar la situación. Puede ser costoso, pero seguro que te merece la pena; o el ambiente de trabajo mejora, o tendrás la seguridad de que tu mejor opción es hacer las maletas (véase el punto 1) y no tendrás que reprocharte nada – ¡al menos lo has intentado!
  4. Logra tu independencia: La confianza que has conseguido reunido hasta ahora la puedes usar para algo verdaderamente útil; la autonomía. A líate con tu jefe y demuestra tu compromiso por la compañía, como por ejemplo: "¿Que le parece si en los meses de verano comienzo a trabajar en el lanzamiento del nuevo producto? Sé que usted, en esos meses tiene muchos compromisos familiares."
  5. Empiece con cosas pequeñas.Trata de solucionar tus problemas y demuestra tus ganas de trabajar. Utiliza los primeros logros para reforzar tu confianza. Envía siempre tu trabajo a tiempo y evita, en la medida de lo posible, los contratiempos. Con el tiempo tu jefe confiará cada vez más en ti y te dejará más a tu aire.
  6. ¡Mantente ahí! : Funciona. Cuenta con la confianza de tu jefe y tu independencia no parará de aumentar. Entonces es el momento de establecer, cuidadosamente, ciertos límites, que te ayudarán a desempeñar tu trabajo de manera más satisfactoria y a encontrarte más cómodo. Debe ser sutil, para no causar que tu jefe se cabree. Da igual lo desagradable que sea tu jefe: toda persona se merece su respeto.
  7. Ahora, que él ya confía en ti, y que tu has aprendido a apreciarle a él, deberías dejárselo. Cuando tu jefe tenga un ataque de cólera, sin sentido, desmesurado o impertinente, dígaselo – sin ser agresivo, con toda la clama y objetivamente, pero también con firmeza. De esta manera conseguirás, seguro, que comience a prestar más atención a tus consejos.

    En caso de que no lo haga y que se trate de un egocéntrico empedernido – vuelve a leer el punto 1. 


En fin, mientras yo lidio con mis jefazos cuéntenos cómo les va con sus amas y apas laborales y si les sirve de algo la información... aquí les dejo la bonita nota de donde hice C&P. http://guiadeltrabajo.com/jefe-incompetente/