Thursday, March 23, 2017

¿Dónde quedó el orgullo?

Hace muchos años conocí la opinión secreta de una cubana sobre los mexicanos. Decía que ellos al menos tenían garbo y dignidad, que no andaban encorvados como los mexicanos, que además estos eran sucios, que apestaban y que no hacían nada por verse bien. Por supuesto que me encabroné, me indigné y mandé a la chingada a la cubana esa.

Hace unas semanas mi refrigerador valió madres y salí a cenar a una cadena de hamburguesas pinches (ya me había hartado de cenar tacos), entonces detrás de mi se formó un wey con su familia. Veía el menú de las pantallas con mirada ausente y con la boca medio abierta, alto, pero gordo, muy gordo, no se sabía donde terminaba la cara y empezaba el cuello. Vestido con shorts y playera de un equipo de fútbol. Su pareja igual, con la misma mirada con una pequeña joroba por la mala postura, con la panza suelta, como si empezara a derretirse. Después de un par de minutos hablaron entre ellos y se notó el fastidio de estar hartos uno del otro.

Días después, mientras le daban un trapazo a mis zapatos comentaba con el bolero las notas del periódico, una en particular, que informaba de dos weyes que se mataron a balazos en una fiesta, el don me dijo algo así: "antes, cuando había bronca, le cantabas un tiro, dos tres putazos y cada quién para su casa, era más honorable". Me quedé pensando y me dije "chingado, ¿dónde quedó el orgullo y el honor entre nosotros?" Nos hemos dejado podrir y lo peor, no lo puede uno señalar porque luego, luego te dicen que le bajes, que estás exagerando, que son mamadas.

Andamos por la vida todos gordos, quesque porque la vida se debe disfrutar y que de todos modos nos vamos a morir, pero mamen, esa no es vida, esa mirada inyectada, con los ojos rojos del wey que vi en las hamburguesas no es una vida chida, no inventen. Ahora, no se trata de comer orgánico y así, pero no succionen rifle, somos unos pinches dejados, todo lo queremos resolver al chingazo y a lo wey, viene los putas empresas gringas a vendernos grasa, azúcar y sal y hasta nos ponemos en cuatro, los defendemos y así, porque no es facebookeable cenar unos frijolitos y pollo, ¿verdad?

No gobernamos nuestra vida y ni siquiera nos interesa. Cuando tenemos un pedo personal no lo hablamos, lo dejamos ahí, hasta que sale a gritos y putazos. Siempre estamos creyendo que alguien nos está haciendo algo, ahí está la bola de brujos que viven a expensas de nuestra ignorancia e importancia personal. Bajo un ahnomamessicierto y share, vamos de weyes a compartir cosas en las redes sociales sin siquiera investigar, y de todos modos, cuando medio leemos un par de notas en el periódico nos quedamos con un abueboyoteníarazón y rematamos con un pendejostodosmenosyo.

Y no, no se trata de ser lumbreras o veganazis, nel, se trata de hacer las cosas con orgullo, por nosotros, para los nuestros. Chingado, nomás vamos a estar un ratito en esta tierra como para vivir una vida de mierda bajo el amparo de "de todos nos vamos a morir", cuando dicen eso me dan ganas de meterles un plomazo y decirle "ya quedó, papú, dejaste de estorbar, next! Verga!, brilla, quemate chingón, en lo que elijas, en lo que te guste, que la vida te sepa, no por quedarte como borrego, sino por levantar la cabeza y decir "ah chinga, sí de podía hacer de otro modo".

Caminen derechito, fijense en lo que comen, vivan una vida consciente... Iba a escribir, más, pero ya me emputé™ y de todos modos van a salir con sus pinches peros.



Cortesía de Null