Thursday, March 9, 2017

Jueves de Humor - Chistes Norteños (regiomontanos)


Que tal maigos hemos llegado a su gustada sección de jueves para empezar chingon el día y como no el fin de semana, en esta ocasión les traigo unos chistesines de esos seres que tienen la fama de ser los mas macizos sobre la faz de la tierra, si los norteños, que los disfruten.

Don Cruz Treviño Martinez De la Garza , el Regiomontano, llega al Banco Banorte y se acerca al cajero.
– Buenos días Sr. Cruz , lo saluda el cajero atentamente.
– Buenos días. Vengo a sacar un crédito de 1 dólar.
-¿Un dólar?? Pero Sr. le retiro esa cifra de cualquiera de sus cuentas o inversiones y solucionado el problema.
– No, … yo quiero un dólar de crédito a pagar en 1 mes.
– Si no me da crédito, retiro mi inversión, retiro mi dinero, retiro mis joyas, retiro todo.
– Pero no Sr. Cruz, no es para tanto, si usted quiere el crédito se lo damos (y le acerca los papeles para que lo firme).
– ¿¿ Cuanto es el interés ?? – 3% Mensual.
– Esta bien, pero quiero dejar en garantía de pago mi BMW.
– No Sr. Cruz , no es necesario con sus cuentas es más que suficiente.
– Si no dejo mi BMW de garantía, retiro mi inversión, retiro mi dinero, retiro mis joyas, retiro todo.
– Esta bien Sr. Cruz, puede dejar su BMW en garantía en la bóveda del Banco hasta dentro de 30 días.
– Perfecto!!!
– Vuelve el Sr. Cruz de la Garza a su casa y le dice a su esposa:
‘Lencha, Lencha, ya podemos irnos de vacaciones tranquilos, conseguí estacionamiento por $1.03 el mes completo.

Un regiomontano sufre de un paro cardíaco, y es llevado a un hospital de emergencia.
El doctor al ver que se empieza a asfixiar, ordena:
– ‘Rápido, rápido, pónganle la mascarilla!’
El regiomontano responde rápidamente:
– ‘No no!!! la más baratilla, la mas baratilla, por favor!!’

¿Por qué los regiomontanos tienen la nariz grande?
– Porque el aire es gratis.

Un padre regiomontano que le dice a su hijo: Anda, Alberto, ve a decirle al vecino que nos preste el martillo para clavar un clavo. 
Albertito va con el vecino y vuelve enseguida. -Papa, dijo el vecino que no nos puede prestar el martillo, porque se le gasta. 
Ah que desgraciado!, Hay que ver lo tacaños que son algunos!,  Bah! Bueno, anda, saca el nuestro entonces.

¡Cuentenme el suyo!







Muñec0