Thursday, September 15, 2016

Little Mexican Curious

¿Qué nos hace mexicanos?, inútil tratar de responder en un post de un blog pitero como este (dicho con todo el amor del mundo), ya muchas plumas lo han delineado en ensayos, películas, novelas, pinturas, etc. Vayan aquí unas breves notas a modo de reflexión.

Ese México del que (a veces) nos sentimos orgullosos, ese México colorido, de tradiciones 'milenarias', místico y arraigado, es un constructo social muy inteligentemente desarrollado por el primer régimen del partidazo.

El sapo y la cejona que vemos aquí son el Adán y Eva de la mística moderna de México, este par, con sus amigos 'comunistas' y demases armaron un corpus sobre el que se montó la idea de México, baste ver los enormes murales que hizo dentro del palacio nacional, ahí se funda la mística indígena prehispánica que todavía impulsa tradiciones como el Día de Muertos.

Los tres caballeros (The Three Caballeros) es un largometraje animado de 1944 producido por Walt Disney Pictures, la película se hizo a modo de hermanar a USA con México para considerarlo un aliado tácito contra Alemania, una labor muy importante, porque, como ya sabemos había una simpatía natural por la alemania nazi. En esa película se establece un discurso todavía activo: México es color, alegría, bullicio, Fiesta (lease en tono gringou).

Spectre es la vigésimocuarta película de James Bond, su parte de su acción se desarrolla en México, durante el Día de Muertos. La película resultó algo controversial porque presentó al Dïa de Muertos como una especie de carnaval brasileño, pero en lugar de mini mini mini mini mini bikinis había catrinas y catrinos. Sobra decir que así no es, o era, el día de Muertos...

Este año, la Secretaría de Cultura de la capital de país (el viejo DF) anunció que se haría la carnacalavereada (oigan, que buen nombre, lo voy a registrar) que vimos en Spectre, porque, pues, porque salió en la película, y cuando vengan los turistas y pregunten por ella, sería una decepción que no estuviera... no, no estoy exagerando, ese fue su argumento.

Nadie sabe qué es México, tenemos artífices, como el Laberinto de la Soledad; como la cultura chicana que, por reflejo, nos define; lugares comunes como 'el ingenio del mexicano'; las críticas-bolsillo como mexiquito o mejico; tenemos, también,  el viejo argumento, la salida fácil, de que 'hay muchos Méxicos'.

México es, ante todo, un crisol, mutando siempre, lo que hay que evitar, en todo caso, es adoptar la definición desde fuera, no somos un polvoso pueblo con piñatas en la calle, como todavía nos pintan algunas caricaturas recientes (Phineas y Pherb), tampoco somos un pueblo que no le teme a la muerte, que incluso juega con ella, y menos somos una nación de narcos desalmados; somos otra cosa, algo que no está en los bellísimos vídeos en dónde vemos a mariachis y tehuanas desplegando la bandera.



México es ese algo inapresable, eso inexpresable, eso que nadie puede tomar, medir o enmarcar, eso que sólo tú y yo, sin importar el estado del país, entendemos y reconocemos, eso que nos hace reconocer a un paisa, inmediatamente, en cualquier lugar del mundo.




Cortesía de Null