Thursday, August 31, 2017

El dolor más grande...



El temor más grande que puede tener un padre en esta vida no es ver morir a sus hijos, no. El temor más grande es no volverlos a ver y no saber qué pasó con ellos.

En las raras ocasiones en las que le permito a mi cabeza pensar en esa posibilidad termino aterrada, a sabiendas que no podría seguir viviendo si algo así pasara. Simplemente no creo tener la fuerza para soportarlo.


Pues bien, este es el caso de la sinaloense Mirna Nereida Medina Quiñónez, una profesora de preescolar retirada que enfrentó esta triste realidad e hizo algo al respecto.


El 14 de febrero del 2014 pasado fue la última vez que Mirna vio a su hijo con vida. Como era de esperarse, en cuanto el hecho ocurrió acudió con las autoridades, mismas que solo respondieron que "ellos solo hacían un registro de las desapariciones, pero no buscaban a las víctimas".


Esto la llevo a iniciar una búsqueda de forma independiente, la cual inspiro a otras madres a apoyarla y en sí, apoyarse entre sí para hacer lo que nadie quiso hacer por ellas. Es ahí cuando nace el grupo llamado "las rastreadoras"; ellas buscan a sus "tesoros", que son sus hijos desaparecidos.

"Son alrededor de 20 y forman parte de un colectivo de más de cien madres llamado Desaparecidos de El Fuerte. Las Rastreadoras tienen un registro de 140 desaparecidos en los municipios de El Fuerte, Choix y Ahome. Hasta ahora han encontrado 28 cuerpos, seis de ellos fueron identificados y entregados a sus familias. Hay indicios de que ocho más son familiares de los integrantes del grupo; sólo esperan las pruebas de ADN para corroborarlo."


Es de resaltar que el hijo de Mirna desapareció el 14 de julio del 2014 y fue encontrado justo el 14 de julio de 2017, tres años después.  Mirna Nereyda Medina cobró fama porque fue ella la que destapó el tema de los desaparecidos en la región norte de Sinaloa, ella relata que durante su primer búsqueda descubrió cinco cuerpos en un área cercana a un canal de riego, donde los ejidatarios suelen tirar los animales que se les mueren; más adelante localizó cinco cuerpos más en un paraje cercano a otro canal de riego.


Su ejemplo contagió a las mujeres. Semanas después ya eran 38 las que comenzaron a buscar a los desaparecidos en El Fuerte; después eran 104. En febrero de 2015 Las Rastreadoras se adhirieron al movimiento de Red de Enlaces Nacionales. Eso les permitió acercarse a la titular de la PGR, Arely Gómez, para pedir la intervención de la dependencia en la región, y capacitarse para participar en la búsqueda de fosas con los otros desaparecidos de Iguala.


Las Rastreadoras han sido consideradas como concursantes al Premio Nobel de la Paz por labores que iniciaron en el 2014, sin embargo ellas quieren mantenerse lejos del reconocimiento y prefieren hablar de sus prioridades y de las herramientas que aún les hacen falta a 225 familias para trabajar en esta penosa tarea.

Esta es la historia de un grupo de mujeres que enfrenta con valor y entereza a un gobierno que a todas luces se desentiende de su obligación como autoridad, que las deja solas ante una situación crítica como lo es perder lo más valioso que la vida te ha dado. Es una historia más de un pueblo sin Ley, donde el Estado de Derecho no es más que una burla para el ciudadano de a pie.


Como siempre, un gusto escribir para ustedes, mis queridos lectores.


Cortesía de Sabs y Toxic